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Las autoridades cubanas se han propuesto expandir la telefonía móvil con parecido entusiasmo al que ya emplearon en tratar de hacer zafras monumentales y otros milagros económicos en la isla, pero para una buena parte de la población un celular es todavía algo de otro mundo, fuera del alcance de la mano.

Si no fuera porque se sabe que está dirigida para seducir a los turistas extranjeros y a los cubanos que viven fuera del país, y que en consecuencia disponen de dólares, la más reciente promoción publicitaria de la empresa estatal ETECSA, que detenta el monopolio de las comunicaciones en la isla, tendría la rayana connotación de un chiste cruel.

La promoción invita a quienes tengan un celular a recargarlo mediante el pago por adelantado de los minutos disponibles para llamadas, pero no sólo eso sino a multiplicarlo por dos. O sea, pagando desde el extranjero o mediante una tarjeta de crédito por Internet entre 20 y 50 pesos convertibles se recibe automáticamente, de regalo, el doble del tiempo abonado.

Desde que en el 2008 el gobierno autorizó la contratación de los servicios de celulares para todos los cubanos, el número de líneas inalámbricas ha ido en aumento, y según las cifras oficiales más actualizadas, que datan del 2010, superaban por un pelo a las de telefonía fija, aunque apenas llagaban a las siete mil por encima del millón.

Para una población que es mayor de 11 millones de habitantes una proporción de aproximadamente 0,9 por cada 10 resulta minúscula, cuando en el 2009 la tasa de abonados a la telefonía móvil en el mundo era como promedio de 6,8 por cada 10, y para el 2010 los estimados la sitúan en más de siete.

Añádase al cálculo que hay una parte de esas líneas inalámbricas controladas por ETECSA que no suman en términos demográficos ni de progreso nacional, porque son de extranjeros que van y vienen o que residen temporalmente en la isla.

El costo de tener un celular en Cuba constituye todavía una carga onerosa. Para llamadas dentro del país, entre 7 de la mañana y 11 de la noche, es de 45 centavos el minuto. Si se trata de llamadas internacionales, a Estados Unidos el minuto cuesta $1.83 y a Latinoamérica $1.60, con excepción de Venezuela, que son menos caras ($1.40).

De modo que hablando diariamente por su celular nada más que minuto y medio, sólo en llamadas locales, en 30 días un cubano vería cómo se le va en palabras el salario promedio que se percibe en la isla, que a lo sumo equivale a 20 dólares mensuales.

A pesar de que un informe de la consultora Paul Budde Communication, una firma especializada en el mercado de las telecomunicaciones y radicada en Australia, confirma que Cuba sigue figurando como el país con menor nivel de telefonía móvil en América Latina, la firma ETECSA tiene como meta llegar a tener en la isla 2,4 millones de usuarios inalámbricos dentro de cinco años,

Lo único cierto por ahora es que el propio gobierno cubano ha dicho que considera el sector de las telecomunicaciones, incluida Internet, como algo vital para la “seguridad” nacional y un terreno de “guerra”, por lo que es de esperar que a medida que crezca el número de celulares en la isla aumenten también los policías que rastrean y toman nota de las charlas inalámbricas.

La bloguera Yoani Sánchez lo puso muy en claro recientemente en un artículo titulado El país de las sombras largas, cuando escribió: “Los llamados “segurosos” usan, además, sofisticadas técnicas de supervisión que van desde intervenir la línea telefónica, colocar micrófonos en las viviendas o rastrear la ubicación del objetivo a través de la señal de su propio teléfono celular…”

A eso es a lo que el gobierno se refiere cuando habla de crecimiento sostenido en el sector de las telecomunicaciones y de ampliación del servicio social.


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