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Agencias Miami

El locutor, uno de los 17 mejores de todos los tiempos en las Mayores, dice que todavía se siente joven.

Conocido como "La voz de Cuba" en las Grandes Ligas norteamericanas de béisbol, el locutor Felo Ramírez inicia mañana la sexagésima sexta temporada como narrador del deporte de las bolas y los strikes, informó DPA.

Rafael Ramírez, de 87 años, es el locutor oficial de los Marlins de Florida desde que la franquicia comenzó en las Mayores en 1993, a la que ha seguido también en los dos títulos de Serie Mundial en 1997 y 2003.

"Mi padre quería que yo fuera abogado para que ganara más dinero, pero desde muy joven supe donde estaba mi corazón", dijo Ramírez, quien ha trabajado en 31 Series Mundiales, incluida la de 1956 cuando Ben Larsen, de Yankees de Nueva York, dio juego perfecto a los Dodgers de Los Angeles.

"Desde que narré el primer strike supe que había encontrado el sentido de mi vida", añadió Ramírez, cuyos inicios en el arte de la comunicación deportiva se remontan a cuando tenía 16 años en la oriental provincia de Bayamo.

Según recuerda esta "biblia del béisbol", comenzó narrando los partidos que se efectuaban en el estadio "La Lechera", situado frente al ferrocarril de su ciudad natal, donde sólo se utilizaban los altoparlantes y bocinas sin audiciones radiales.

Explica que durante una visita a La Habana se presentó en una emisora radial para hacer una prueba y su estilo gustó. En 1945 comenzó su trabajo y luego pasó a la emisora COCO, de mayor audiencia y reconocimiento en la capital.

Más adelante transmitió en el Estadio La Tropical la última campaña que se efectuó allí de la liga profesional y luego continuó en el Parque del Cerro, desde su inauguración el 26 de octubre de 1946.

"Narraba aquellos juegos con la emoción en la boca", expresó el locutor, que abandonó Cuba en 1961 y después respaldó con su voz los torneos de Puerto Rico, Venezuela y Nicaragua, así como las Series del Caribe.

"Fue muy difícil separarme de mis padres", rememora todavía con nostalgia Ramírez. "A mamá nunca la volví a ver y a papá sí, pero cuando tenía 92 años".

"Es muy triste no poder regresar a mi patria", añadió Ramírez. "Y aunque desearía narrar para millones de fanáticos el partido inaugural en una nueva fase de la pelota profesional en el estadio del Cerro, tendría que ser en una Cuba libre".

Fue elegido al Salón de la Fama, ubicado en la localidad de Cooperstown, Nueva York, el 5 de agosto de 2001. Allí se convirtió en el primer narrador de habla hispana en tener su voz grabada en tres de los grandes sucesos de la historia del béisbol: el jonrón 715 de Hank Aaron, el indiscutible 3.000 del fallecido puertorriqueño Roberto Clemente y el juego perfecto de Larsen.

"Me siento orgulloso de que mi nombre se encuentre en el mismo sitio donde están grandes leyendas como Babe Ruth, Willie Mays y el cubano Martín Dihigo", refirió.

Ramírez define con dos palabras las diferencias del béisbol de otras épocas y el actual: "El dinero".

Señaló a Willie Mays como el jugador más completo, pero dijo que como Ted Williams no ha visto a "ningún otro bateador". También consideró a Sandy Koufax y Warren Spahn como los mejores lanzadores zurdos y a Bob Gibson y Roger Clemens como los más sobresalientes derechos.

A punto de comenzar una larga campaña de 162 juegos con los Marlins a través de Estados Unidos, Ramírez mostró su alegría por el inicio del certamen.

"No me aburro de hacer lo que siempre he hecho", expresó. "La algarabía del público, las peleas entre los peloteros y los equipos me hacen sentir todavía joven".

Ramírez, quien reside en Miami, fue seleccionado entre las 17 mejores voces de todos los tiempos entre los miles de narradores que en 135 años de existencia han seguido las Grandes Ligas.


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