We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

El diario chileno El Mostrador reportó que fue un informe del Partido Comunista de Cuba lo que en abril de 2010 terminó por sepultar las buenas relaciones del empresario y ex alto oficial de las Tropas Especiales cubanas Max Marambio con el régimen de Raúl Castro.

El matutino dice en su reportaje “El informe del Partido Comunista cubano que influyó en la caída de Max Marambio”-- en la cubanósfera nos avisó de su existencia Diario de Cuba-- que ese documento dejó en evidencia que la empresa de alimentos Río Zaza, cuya propiedad compartía Marambio con el régimen de la isla, habría aplicado sobreprecios y cometido fraude.

Como se informó hace unos días, los fiscales castristas le imputan a Marambio y al ex ministro de la Industria Alimenticia cubana Alejandro Roca los delitos de cohecho, falsificación y estafa, y han solicitado 20 años de cárcel para Marambio y 15 para Roca. El primero está a buen recaudo, fuera de Cuba.

Max Marambio era conocido como el chileno con mayor influencia en los círculos castristas ¿Cómo llegó a  tener esa vara tan alta en un régimen tan hermético? Todo indica que por haber sido un protegido de Fidel Castro.

En su libro “Las armas de ayer” narra como en los años 60, mientras visitaba Cuba con su padre--el diputado socialista Joel Marambio-- Castro le pidió que se quedara a estudiar en la isla. “´¿Qué quieres estudiar?” le preguntó. “Arquitectura”, repuso el joven de 16 años. “Ah, pues nosotros estamos ahora en la agricultura”, bromeó Fidel Castro.

Años después Max Marambio formaría parte del GAP, o Grupo de Amigos del Presidente, los guardaespaldas del infortunado mandatario socialista chileno Salvador Allende. Su padre murió después del golpe militar, y desde entonces cuenta “El Guatón” (como le apodaban sus amigos, en argot chileno por “El Gordo”) que su relación con Fidel Castro fue como la de un hijo y un padre.

De regreso en Cuba se enroló en las Tropas Especiales, un cuerpo élite del castrismo al que no dejan oxidar, ejercitándolo en misiones clandestinas en el extranjero.

Marambio acompañaba por entonces al coronel del MININT cubano Tony de la Guardia. Hay que recordar que el hermano gemelo, Patricio dela Guardia, había sido el hombre punta de Cuba en la seguridad de Allende. Según refiere el yerno de Tony, Jorge Massetti, su suegro se dedicaba en esa época a organizar secuestros y asaltos a bancos para financiar la revolución, y también a lavar el dinero ilegalmente obtenido en Europa.

Más tarde Marambio colaboró con Tony de la Guardia en la corporación Cimex, concebida para ingresarle divisas al gobierno cubano por vías igualmente tortuosas.

Con ese pasado, su caída en desgracia con La Habana resulta más explicable por razones similares a las que causaron las defenestraciones de otros fieles de los Castro como Lage o Pérez Roque, que por los presuntos malos manejos financieros de que se le acusa oficialmente

El abogado de Max Marambio, Juan Pablo Hermosilla, declaró a la emisora chilena Radio Cooperativa que a su juicio la alta pena solicitada para su cliente obedece a “pugnas políticas”, entre los hermanos Castro.

Según el diario El Mostrador, el año pasado, cuando murió extrañamente en La Habana su asociado Roberto Baudrand, gerente general de Alimentos Río Zaza, dedicada a envasar productos lácteos, jugos y otros renglones alimenticios, Marambio argumentó que se había visto forzado a cerrar la firma por el  “corralito” financiero que Raúl Castro había impuesto, deteniendo los pagos a compañías extranjeras.

De acuerdo con el informe del único partido político legal de Cuba, citado por El Mostrador, los negocios del empresario chileno en la Isla estaban vinculados a supuestos delitos como la venta de productos con sobreprecios y fraude.

Sin embargo, una persona cercana a Marambio aseguró al diario que se trata de un pase de cuentas.

El Guatón habría convencido a La Habana de que el candidato  presidencial a quien apadrinó y cuya campaña dirigió en las elecciones chilenas del 2009, Marco Enríquez-Ominami -- hijo del finado líder del MIR, Miguel Enríquez--podía ganar las elecciones en Chile.

Luego, Enríquez-Ominami, cuya candidatura ya no tenía posibilidades, se negó a apoyar a Eduardo Frei en la segunda vuelta.

Esa decisión fue clave, pues los reñidos comicios terminaron con 51, 61 % de los votos para el empresario Sebastián Piñera, y 48,38 % para Frei. Al abrirle las puertas al triunfo del derechista Piñera, se alteraba una correlación de fuerzas políticas en Latinoamérica que había resultado vital y muy cómoda para la supervivencia y la estabilidad del régimen castrista y el chavismo.

Al parecer es ese, entre sus muchos pecados, el que no le perdonan al Guatón.


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *