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La cosecha de azúcar en Cuba superó en un 6 por ciento las expectativas del Gobierno, con una producción de alrededor de 1 150 000 toneladas, aseguró el miércoles el diario oficial Granma.

Un despacho de la agencia Reuters indica que "según datos nacionales, alcanzaron el cumplimiento del plan 35 ingenios, o sea el 90 por ciento de los que participaron en la contienda, y 12 de las 13 provincias".

El diario indicó que el rendimiento industrial es un 2 por ciento mayor a lo previsto y que la estimación agrícola de la caña superó en un 8 por ciento lo planificado. En tanto, la capacidad potencial de molida se aprovechó al 66 por ciento.

La industria azucarera de Cuba no había cumplido con sus planes de producción en unos 20 años y mucho menos con culminar las tareas más temprano, a principios de mayo, antes de que la molienda se convierta en más costosa.

Cuando la zafra azucarera comenzó, los funcionarios del sector dijeron que esperaban que la cosecha coincidiera con la producción del año anterior de 1 100 000 toneladas, el menor nivel de rendimiento en más de un siglo, aunque el plan actual nunca fue anunciado.

La noticia provoca sentimientos encontrados. Uno no sabe si reírse o avergonzarse. En medio de la Guerra de los Diez Años, específicamente en 1894, con tecnología medieval y mano de obra esclava, se obtuvieron 1 054 214 toneladas y  
en 1933, también bajo los efectos de la crisis social que provocó el segundo mandato de Gerardo Machado, la producción fue de 1 994 238.

Un artículo publicado en el Semanario Libre señala que "la conquista de la independencia facilitó la reorganización de la industria azucarera sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX. Se le abrieron las puertas del mercado de los Estados Unidos; se abarataron los costos de los útiles empleados por la industria; se extendieron las vías de comunicación, tanto ferroviarias como de carreteras; quedó extirpada la fiebre amarilla gracias al gran descubrimiento del sabio cubano Dr. Carlos J. Finlay; se abrieron las puertas a una numerosa inmigración europea y las inversiones de capitales extranjeros en la industria azucarera, especialmente norteamericana, tomaron gran auge, a punto de que estimadas en 50 millones de dólares en 1895 aumentaron hasta 700 millones en 1929.

Todos esos factores favorables dieron lugar a un rápido desarrollo de la industria azucarera cubana durante el primer cuarto del siglo XX.

Continúa Libre: "en 1913, la producción rebasó por primera vez la cifra de 2 millones de toneladas; en 1916 la de 3 millones de toneladas; en 1919 la de 4 millones de toneladas y en 1925 la de 5 millones de toneladas, que

En 1925 se hizo una zafra de 5 189 347 toneladas en sólo 122 días de molienda efectiva como promedio para toda la industria.

En 1958 se hizo una zafra de 5 613 332 toneladas en sólo 83 días de molienda efectiva.

En 1963, ya con todas las centrales azucareras en manos del gobierno castrista sólo se consiguieron de 3 800 000 toneladas de azúcar.    En 1964 se crea el Ministerio de la Industria Azucarera (MINAZ y durante el período comprendido entre 1966 y 1970 se ejecuta el primer Plan de Desarrollo de la Industria Azucarera, el cual tenía como objetivos:Elevar la capacidad instalada.Sustituir los equipos obsoletos. Introducción masiva de la técnica en las labores de la siembra y cultivo de la caña. Introducción de la mecanización del corte y el alza de la cosecha.

En esta etapa las tierras dedicadas al cultivo se incrementaron en un 35%, se introdujeron nuevas variedades, se inicia la ampliación del regadío y fueron diseñadas nuevas máquinas para la mecanización de las cosechas.

En 1970 se realiza la mayor zafra del país y del mundo en ese año con algo más de 8 millones de toneladas de azucar.

Durante el quinquenio 1975-1980, las inversiones en la industria azucarera ascendieron a 968 millones de pesos, más del doble que el presupuesto empleado en el período 66-70.  

La década del 80 se puede considerar de despegue en el desarrollo de la agroindustria azucarera, se construyeron los 6 primeros centrales diseñados por técnicos cubanos y con más del 60% del equipamiento cubano, que constituyen los primeros construidos en los últimos 50 años, fueron los primeros terminados, el 30 de Noviembre y el Batalla de las Guásimas que se concluyeron en 1980. Se trabajó además en la modernización de 40 centrales existentes.    

A inicios de la década del 80 se crean los Complejos Agroindustriales Azucareros. En estos años se construyen 239 centros de acopio y limpieza de caña, lo que sumado al aumento de la mecanización del corte de la caña de azúcar en un 62%, permitió reducir el número de macheteros a 72 000.  

Desde 1989 se gestan en los países Socialistas de Europa cambios que dieron lugar a la disolución del campo socialista y la ruptura de sus relaciones mercantiles, así como las principales fuentes de suministros, mercados y precios.

Para la década del 90 el declive de la industria azucarera cubana es vertiginoso. Se clausuran la mayor parte de las centrales azucareras y se llega al desastroso resultado de menos de un millón de toneladas en la zafra 2010, lo cual lleva al actual ministro a calificar el 1 150 000 de la actualk zafra como un modesto avance.

Todo ello ocurre cuando "si Fidel Castro no hubiese ordenado el desmantelamiento del 61% de la industria azucarera y Cuba produjese los seis millones de toneladas que obtenía como promedio hace medio siglo la isla podría recibir hoy cerca de 4,000 millones de dólares sólo con la exportación de azúcar", apunta Roberto Álvarez Quiñones en un artículo aparecido en Contacto Magazines.

Añade Álvarez Quiñones que "Cuba también podría ser un importante exportador de biocombustibles. Si con la mitad de los dos millones de hectáreas de caña que había en 2002 se produjese sólo etanol, con un rendimiento como el de Brasil de 7,500 litros por hectárea la isla podría producir 7,500 millones de litros de etanol, que a $0.90 el litro (precio en 2010) le habrían reportado $6,750 millones".

Apunta finalmente Álvarez Quiñones que Además, en asociación con capital extranjero Cuba podría disponer de una gran industria de derivados de la caña para producir y exportar papel, madera de bagazo para la construcción y muebles, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal. Una sólida "industria de la caña" podría generar más de 13 000 millones de dólares anuales.


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