Calendar

February 2012
M T W T F S S
« Jan   Mar »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829  

LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -En la  Feria Internacional del libro de La Habana,   efectuada  en la fortaleza San Carlos de La cabaña en este mes de febrero,  me encontré a  una  poetisa mexicana, desconocida para mí, que regalaba  sus libros a un nutrido grupo de personas en el pabellón internacional.

Estaba acompañada de su madre y  su hermana menor,  y  todos los ejemplares de su poemario  titulado  Simples cosas de la vida,   que contaba con un encuadernado y un diseño exquisitos, editado por Latin Heritage Foundation,  enseguida se   agotaron.

Antes de marcharse  de la Feria  le hice algunas  preguntas a la poetisa,  buscando la explicación ante  su inusual manera de promover su obra, por muy principiante que sea.  Se llama  Martha Solís, nació en 1993 en Coahuila, México,  estudió   en el Instituto Cumbres y Alpes, de  su ciudad natal, además de cursar un año en Downing Middle School, en Dallas, Texas.

Su libro Simples cosas de la vida lo resume ella como:   “un libro para toda ocasión,  henchido de sucesos  inesperados, llegadas, partidas, sonrisas, amigas y  emociones, donde un día puede cambiarte la vida y los sueños no son sueños,  sino anhelos. La esperanza de convertirlos en realidad se consigue de una sola forma: ¡Luchando!”

Le pregunté por qué, en  lugar  de regalarlos,  no los había vendido, como hacían los demás escritores, y me contó su odisea en la Feria. Había llegado a Cuba llena de expectativas. Su padre había costeado el viaje, de ella, su madre y la hermana. Estaban hospedadas en el hotel Meliá Habana, donde le cobraban 290 cuc diarios. El precio de su libro era 15 dólares y en la Feria los organizadores del evento lo habían convenido a solo 3,  y  para colmo de males, no le habían aprobado un stand  para vender.

En  la  misma entrada del pabellón internacional  colocó las cajas de libros,  que había traído  desde el hotel  en  un taxi que le cobró una enormidad. Aunque los visitantes hojeaban el libro, que era  muy bonito y les gustaba,   decían que 3 dólares era  un precio demasiado alto para los cubanos y no podían comprarlos.

–Sentí penas por ellos –me dijo –,  y  los regalé todos.

Me contó que estaba muy impresionada. Tal vez fue porque la Feria parecía más de gastronomía que de libros, y porque todo el mundo estaba comiendo como si tuviera mucha  hambre  y las colas en los kioscos de  alimentos eran descomunales.  También me contó sobre la estafa que fueron  víctimas  la noche anterior, cuando  un  cochero, guiando un quitrín antiguo tirado por caballos, perteneciente a la Oficina de Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad,  por solo una vuelta a la manzana y llevarlos a comer arroz blanco, frijoles negros y un bistec de puerco, a un ¨restaurante¨ en un oscuro solar semi destruido, le cobraron 70 dólares.

Llevaban cinco días en La Habana y su padre  ya había tenido que enviarles dinero desde México tres veces.  A  pesar de  las tantas decepciones sufridas,  la joven poetisa Martha Solís consideraba que  la más grande de todas era, no haber sido  invitada a la reunión de Fidel Castro con los intelectuales latinoamericanos.

Go to article

Go to site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>