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LA HABANA, Cuba, noviembre, www.cubanet.org -Pasan las semanas mientras la dramática situación de los damnificados por el paso del ciclón Sandy en Oriente parece congelarse en el tiempo. En medio de las medidas pobres y lentas adoptadas por el gobierno castrista para paliar su triste destino, esa problemática abandona poco a poco los primeros planos informativos. El diario oficial Granma del 21 de noviembre, por ejemplo, no dice una sola palabra al respecto.

Distintos colegas del periodismo independiente cubano iluminan con sus noticias, reportajes y artículos, facetas diversas del sombrío panorama en el que han quedado sumidas la segunda ciudad del país y otras poblaciones y zonas rurales, en especial en las provincias de Santiago de Cuba y Holguín, y algo menos en Guantánamo.

Se menciona la persistente ausencia de alimentos y agua. Según se reporta, esta última carencia afecta de manera grave incluso a los pacientes de centros asistenciales, como el Hospital Doctor Ambrosio Grillo Portuondo, donde se vive una situación dantesca porque el vital líquido falta no sólo para bañarse, limpiar las salas y evacuar las deyecciones —¡hasta de los aquejados de cólera!—, sino incluso para tomar.

El colega Rafael Martínez Sixto habla del “abandono a que están sometidos los residente de la zona” afectada, de “la inoperancia del gobierno cubano en su asistencia a las víctimas” y de un hecho escandaloso: para paliar el hambre de los damnificados, el régimen ha ofertado “productos ya vencidos, como carne enlatada”.

Por su parte, Odelín Alfonso, en Cubanet, califica de “ciudad sitiada” a la atormentada Santiago, recuerda la turbia situación en la localidad costera de Mar Verde y en la prisión allí enclavada, y menciona la elevación de los precios —de por sí altos— del pan y otros artículos de primera necesidad, así como los insistentes rumores (pues noticias oficiales no hay) sobre un aumento notable en los asaltos y otros delitos de codicia.

A esas noticias alternativas —que por necesidad son parciales, debido a la persecución que mantiene el régimen sobre los comunicadores independientes—, se une la cobertura de los medios masivos sometidos al gobierno, que pese a contar con todas las posibilidades para brindar una información completa, optan por dar una de carácter sesgado y fragmentario.

Un ejemplo: aunque se enumeró la decena larga de muertes debidas al huracán, hasta hoy no han sido esclarecidas las causas de ese desenlace en mucho de los casos; tampoco se ha hablado de la cantidad de heridos como consecuencia del meteoro. La omisión es obvia, pues ya se sabe que en cualquier situación de esta clase —igual que en una guerra—, el número de los lesionados suele exceder en varias veces el de los occisos.

El 14 de noviembre, Germán Veloz informó en Granma sobre la “satisfacción” de los damnificados “por la oportunidad que les ha dado el Estado al asumir el 50% de los gastos”. Es posible que los infelices campesinos —en este caso, de Cueto— ignoren que en otras latitudes (al igual que decenios atrás en Cuba) las ayudas cubren la totalidad del costo, ¿pero también desconocen esto la redacción del diario y su asalariado!

En el mismo reportaje, otro guajiro “dijo con satisfacción” que, “gracias a un dinerito que tenía guardado”, pudo comprar unas tejas de fibrocemento para techar su casa. Se aplica aquí el refrán: pan para hoy, hambre para mañana. La nueva cubierta durará hasta que pase otro ciclón o viento platanero. Pero además, ¿acaso no se sabe que todo el mundo civilizado rechaza ese material como muy cancerígeno!

En cuanto al socorro internacional, se ha informado de alguno proveniente sobre todo de Venezuela y otros países afines al gobierno de La Habana, así como de la ONU. Surgen las naturales dudas: ¿Han prohibido los castristas que los mayores donantes potenciales obtengan información in situ sobre los daños sufridos? Como el aparato estatal se ha dedicado a vender parte de la ayuda recibida y en él los desvíos y la corrupción están a la orden del día, ¿han vedado las autoridades el empleo de vías alternativas para canalizar ese auxilio?

El Granma, órgano del partido único, así como sus émulos, hablan de “notables avances” y de “cambios evidentes” en las zonas afectadas, aunque hay que reconocer que actúan con cierta cautela, y en sus coberturas se cuidan de no omitir la frase mágica: “aunque todavía falta mucho por hacer”. Es así como el régimen totalitario cumple su promesa de “no dejar a nadie desamparado”.


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