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LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Los cubanos, con frecuencia, solemos considerarnos el ombligo del mundo, y en ese contexto les otorgamos trascendencia internacional a eventos, conmemoraciones o localidades que, en honor a la verdad, su importancia difícilmente rebase los marcos de nuestras fronteras.

Tal vez el caso que tratamos no se ajuste estrictamente a lo anterior debido a los méritos indiscutibles del homenajeado. Pero, aun así, siempre me invade la duda cada vez que el almanaque indica la fecha del 3 de diciembre, cuando festejamos el nacimiento del doctor Carlos J. Finlay, una gloria de la medicina cubana, y en cuyo honor nuestras autoridades han instaurado el “Día de la Medicina Latinoamericana”. Sin embargo, habría que preguntarles a los argentinos, peruanos, chilenos o brasileños, entre otros, a ver si aceptan semejante denominación.

En Cuba esa fecha es conocida por todos como “el día del médico”, ocasión que aprovechan los pacientes para mostrar el agradecimiento que sienten por sus galenos, y estos últimos no desperdician la oportunidad para llenar sus bolsos y carteras con los más disímiles obsequios, que van desde ropas, joyas, comida y dinero en efectivo. Porque es cierto que en nuestro país la medicina es gratuita, pero existe consenso en el sentido de que si no se acude con un regalito para los médicos, no recibiremos un servicio satisfactorio.

Este año, por supuesto, continuó la tradición de los regalos. Sin embargo, a propósito de la efeméride, salió a la palestra una apremiante reclamación de los trabajadores de este sector: la necesidad de un aumento salarial. El semanario Trabajadores, en su edición, precisamente, del lunes 3 de diciembre, recogió declaraciones de María Isabel Martínez Martín, secretaria general del Sindicato Nacional de la Salud. Así se expresó la dirigente obrera: “Hay algo que nunca se menciona por distintas causas, y es el salario, que está golpeando de manera directa en la respuesta que dan nuestros profesionales de la salud al enfrentamiento diario de su trabajo, pues se hacen comparaciones con otras labores que, sin ser profesionales, ganan mucho más que los nuestros. Considero que se debe plantear a todos los niveles, que es necesario un análisis adecuado pero inmediato para resarcir esa situación. Nuestros médicos, consagrados en su labor diaria, necesitan una mejor remuneración salarial, que esté más acorde con la situación actual de la vida diaria”.

Para nadie es un secreto que aquí es muy difícil vivir decorosamente del salario que se percibe, y que el clamor en torno a su incremento está presente en cada uno de los cubanos, sobre todo en boca de los propios trabajadores, quienes no aprecian el fruto de su labor. Mas, que un planteamiento como el anterior provenga de un sindicato oficialista, nos lleva a pensar en la urgencia de la situación, pues todos sabemos que los gremios creados por el gobierno no priorizan la defensa de los intereses de los trabajadores, sino que sirven como correas de transmisión de las directivas emanadas de la cúpula del poder.

Hay tres elementos en las palabras de la dirigente sindical que ameritan un comentario. En primer término, el reconocimiento tácito de que la carencia de un estímulo salarial está dañando la calidad de los servicios médicos, con el consiguiente deterioro de la imagen de potencia médica que el país se ha atribuido. Por otro lado, se trasluce el temor de que más médicos y técnicos de la salud abandonen el sector al comprobar que otras labores emergentes— vinculadas con el turismo o el negocio privado— aportan mayores ingresos. Y por último, la impaciencia implícita en la expresión “es necesario un análisis adecuado pero inmediato para resarcir esa situación”, choca con la reciente declaración del gobernante Raúl Castro, quien ratificó que el momento actual no es propicio para aumentos salariales, incluso en aquellos sectores que lo merecieran, como el de la salud.

Así, entre regalos e inesperadas demandas, transcurrió el día del médico en Cuba. Una jornada que quizás no haya sido muy agradable para las autoridades.


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