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LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Una de las tareas más complejas que afrontan los dirigentes de la economía en cualquier país es la planificación. Ello es así debido a lo imposible que resulta prever los imponderables que con frecuencia alteran los comportamientos estimados. Aquellas economías de mercado, donde el plan asume un menor protagonismo, se ven menos expuestas a los episodios del azar. Lo contrario sucede en naciones como Cuba, que se obstinan en mantener la planificación como ente supremo de la actividad económica. Aquí, además del azar, se ponen de manifiesto las imperfecciones de los planificadores, las que a menudo aumentan las escaseces y las penurias de la población.

Y, precisamente, una de esas imperfecciones humanas fue la causante de la calamitosa situación que hoy exhibe el mercado de las frazadas de piso. Ya conocemos que, en lo fundamental, todo no fue más que un error de planificación. Es bien sabido que la producción nacional de ese renglón de aseo no satisface la demanda, razón por la cual es necesario importar anualmente determinada cantidad de frazadas para cubrir las necesidades sociales y las ventas a la población. Sin embargo, en el año 2011, cuando se confeccionaba el plan de la economía para el 2012, los planificadores del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) calcularon que tenían en inventarios todas las frazadas que precisaba el país para el 2012. Por tanto, al conciliarse los planes de las distintas ramas y sectores, el Ministerio de Comercio Exterior decidió no incluir las frazadas de piso en su plan de importaciones para ese año. Y comoquiera que los cálculos del MINCIN fueron desacertados, el país se vio, de momento, sin un artículo imprescindible para conservar la higiene de nuestros hogares.

La oferta de las frazadas no ha podido estabilizarse a pesar de algunas compras extraplan que las autoridades efectuaron de manera emergente. De vez en cuando arriba un contenedor al país, ocasión que aprovechan los revendedores para adquirir grandes cantidades de frazadas, las cuales prácticamente “vuelan” de las tiendas estatales. A la postre, al abrumado consumidor no le queda más remedio que acudir a la bolsa negra para acceder al producto, con el consiguiente perjuicio para su deprimida economía. Dicen que la situación mejorará para el 2013, ya que las frazadas, por fin, fueron incluidas en el plan de importaciones.

Sin embargo, el entrante 2013 podría depararnos otra desagradable sorpresa con el desabastecimiento de otro renglón sumamente demandado: la pasta dental. Sucede que en una de las Comisiones de Trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la dedicada a la Industria y las Construcciones, se acaba de informar que la Industria Ligera no producirá todas las cantidades previstas de crema dental debido a que el MINCIN disminuyó su demanda al estimar que posee altos volúmenes de inventario. Es decir, que los planificadores de este último organismo, que es el encargado de comercializar la pasta dental, le han solicitado al productor, en este caso la Industria Ligera, que fabrique menos pasta dental, pues los inventarios satisfarán la demanda.

Si la planificación del MINCIN fallara nuevamente, observaremos el mismo espectáculo de siempre: la escasez, la zozobra de la población, la bolsa negra, los precios disparados, así como la ruina del bolsillo de los más necesitados. Y, al final, el gobernante Raúl Castro dando un puñetazo en su buró, y alzando la voz amenazadoramente para tratar de hallar al culpable de semejante caos.

Mas no. Confiemos en que, al menos por esta vez, los planificadores hayan hecho bien su trabajo. De lo contrario, no alcanzarán todos los estomatólogos de la isla para garantizar la salud dental de la población.


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