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LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Los portales donde hasta hace pocos días se comercializaba todo tipo de ropa y zapatos ahora están vacíos. Todos los puestos habituales permanecen cerrados. Es el regreso al pasado reciente, la confirmación de que las aperturas económicas no son tan abiertas, sino todo lo contrario: pecan de estrechez.

El estado de opinión que hay en las calles de La Habana es negativo. Los escépticos se han multiplicado y se percibe el pesimismo en conversaciones habituales. Un taxista que manejaba un viejo auto norteamericano, en las últimas oscuras noches de diciembre predijo a este reportero lo que sería el año nuevo, a partir de su visión en ese momento. Según él, jamás había visto un fin de año tan apagado, quizá ni siquiera como aquel tristemente célebre 31 de diciembre de 1994, cuando una caja de cigarros llegó a costar 120 pesos (el salario íntegro, digamos, de una secretaria).

El hombre, al parecer, no se equivocó en su pronóstico de que 2014 sería fatal. Lo primero que ha pasado es que una importante rama del comercio ha muerto. Ya no habrá puestos de venta a donde puedan acudir los compradores más pobres que buscan qué ponerse. La gente está molesta, como suele estar la población cubana sin que llegue a producirse ningún evento social espontáneo o de cierta magnitud.

Los impuestos subirán este año. Los mismos taxistas de línea fija (popularmente conocidos como “boteros”) deberán pagar ahora 1000 pesos de impuesto básico en vez de 700 que abonaban al Estado. Ese dinero no cuenta en la declaración jurada que deben efectuar periódicamente y que representa un gravamen adicional. Si además de eso el precio del combustible sigue subiendo, como ha ocurrido en los últimos años, es de esperar que el monto del pasaje también se dispare.

Mientras, las paradas de ómnibus aparecen llenas a toda hora. El transporte escasea, como siempre, y los autos que recientemente se han puesto en venta en concesionarias propiedad del Estado alcanzan precios de risa. ¿Qué cubano podrá gastarse, de tenerlos, 200 mil CUC, moneda equivalente al dólar (4 millones 800 mil pesos) en un automóvil? No obstante, altos funcionarios del régimen han apostado porque la nueva forma de comercio de vehículos automotores arroje ganancias que serán invertidas en el transporte público. Lo que no cuadra dentro de sus misteriosos cálculos es que los volúmenes de venta serán demasiado bajos, a juzgar por los precios oficiales.

Este es un gobierno que sigue intentando adentrarse en el capitalismo global de la forma más desventajosa posible, sobre todo para la población. Son menos productos los “subsidiados” cada año. Cada vez, se efectúan más “racionalizaciones” en gastos públicos. La dudosa tendencia a mejorar económicamente se detiene mientras las esperanzas en las reformas se acaban. 2014 fue condenado a muerte en los discursos de finales de diciembre y la sentencia parece estarse ejecutando a carta cabal.


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