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Cubanos leen la prensa oficial

Cubanos leen la prensa oficial

LA HABANA, Cuba.-El montaje de un operativo policial en la vivienda del periodista Augusto César San Martín, la farsa de que el ejecutivo de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP) aceptaba condiciones de la Seguridad del Estado (DSE), y el arresto domiciliario de su presidente José Antonio Fornaris, no impidieron que el pasado 25 de enero se celebrara el octavo aniversario del gremio de periodistas, el que incluía un primer debate sobre el Código de Ética para Periodistas Cubanos.

Pese a la desinformación del DSE, más de 15 personas -11 de ellas periodistas independientes que escriben para medios alternativos como Cubanet, Diario de Cuba, Primavera en Cuba y cubaprensalibre.com- se dieron cita en Carlos III  603, entre Marqués González y Oquendo, municipio Centro Habana.

La actividad fue presidida por cuatro de los siete miembros del ejecutivo de APLP. Odelín Alfonso Torna, encargado de cultura y deporte y web-máster de la página digital cubaprensalibre.com, y Juan Carlos Linares, encargado de relaciones públicas, rememoraron los ocho años de la Asociación, así como la necesidad de que los periodistas cubanos se rijan por un código de ética.

Posteriormente se dio lectura al código de ética, que se nutre de los códigos de las agencias independientes Hablemos Press, Jagua Press y APLP. Este documento, gestado por las abogadas Laritza Diversent, Yaremis Flores y el periodista independiente Odelín Alfonso, contiene 20 puntos, los cuales no sufrieron modificaciones y sí sugerencias como el monitoreo al cumplimiento, respeto y adhesión al mismo.

María Matienzo, colaboradora de la página digital Diario de Cuba, comentó que el código de ética del periodismo existe en todo el mundo y es elemental para que el periodista haga el trabajo más verídico. “La cosa está en cómo los periodistas llevan a cabo esto, cómo ponerlo en vigencia más que un papel en blanco y negro”. También dijo que “sería ideal hacer una cadena de correo y enviar el código de ética a todos los comunicadores y que estos opinen al respecto”.

Por otra parte, Augusto Cesar San Martín, colaborador habitual de Cubanet y Diario de Cuba, dijo que los periodistas pueden leerlo y estar de acuerdo, pero tiene que existir un trabajo al respecto para que se respete; “¿cómo los periodistas se van a comprometer a respetar el código de ética?”, cuestionó.

Similar opinión tuvo Julio Aleaga Pesant, colaborador de la página digital Primavera en Cuba: “el problema es cómo se evalúa el cumplimiento de este código”.

El informador santiaguero Jorge Amado cree que aquellos que tienen un compromiso con el periodismo y esencialmente con APLP, deben “aceptar este código como tal, ya que cumple con los estándares internacionales, habla de protección a la fuente, la información sustentada en hechos concretos y avalados por datos y fuentes confiables, el respeto a la propiedad intelectual, entre otros aspectos”.

Irene Martínez, bibliotecaria de la APLP en occidente, dijo que el código de ética podría sufrir transformaciones, “porque a lo mejor hay personas que quieran agregar algún punto que se ajuste al contexto actual”.

Juan Carlos Linares comentó que el código no es una ley, sino un camino para guiarse, “es establecer un comportamiento, un canon dentro de nuestro sindicato”.

Por otra parte, Odelín Alfonso concluyó diciendo: “queremos trasladarnos al centro y oriente del país para seguir discutiendo el código de ética”.

El Código de Ética para Periodistas Cubanos constituye una guía para los comunicadores que buscan llevar a cabo los estándares internacionales del periodismo, promover la libertad de expresión e impulsar un periodismo responsable, libre y sin censura. La versión preliminar está en proceso de ratificación por los periodistas y agencias de noticias que decidan involucrarse, sean oficialistas o independientes.

APLP se fundó el 27 de enero de 2006, a raíz de la Primavera Negra de 2003, donde fueron encarcelados 75 disidentes, entre ellos 26 periodistas. Un mes después fue presentada la inscripción en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia de la República de Cuba. En ocho años no se ha recibido respuesta.


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