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MIAMI, Estados Unidos, enero, www.cubanet.org -Hay iniciativas increíbles para los momentos de crisis por los que puede pasar una comunidad, como es el caso del programa para escritores residentes Write-A-House (WAH) que, reuniendo con libertad la imaginación y el sentido práctico, apareció recientemente. La periodista Cristina García Casado, de la agencia EFE, lo resume así: “Eres escritor, estás empezando, y fantaseas con la inspiración de Nueva York, pero no puedes pagarla. No renuncies a hacer las maletas, otra ciudad te espera: Detroit te ofrece casa gratis para toda la vida a cambio de convertir un barrio abandonado en una colonia de novelistas”.

La ciudad de Detroit (ciudad d’Etroit, del Estrecho, en francés, por su ubicación geográfica), apodada Motor City y Motown por su pujante industria automovilística, es la mayor del estado de Michigan y se encuentra hundida en la bancarrota. Si en 1950 ocupaba el cuarto puesto en población de Estados Unidos con 1,85 millones de habitantes, ahora ocupa el decimoctavo, con solo 700 mil habitantes. En la ciudad hay ya más de 78 mil edificios vacíos y 38 mil de ellos significan un peligro para la comunidad.

Ante esta trágica situación, como informa el artículo de EFE, ha surgido la asociación WAH, que convoca a escritores de cualquier parte del mundo para que contribuyan a la revitalización de Detroit mudándose a ella. A cambio de recibir una casa gratuita, narradores, poetas y periodistas deben dar lecturas públicas, participar en un blog colectivo y ser parte activa de la futura comunidad de creadores. Para entrar en ese programa, los escritores deben ser emergentes, con bajos ingresos y sentirse motivados a hacer de Detroit su lugar de residencia permanente por al menos dos años, durante los cuales solo habrán de pagar los costes del seguro y los impuestos sobre la propiedad.

Para llevar adelante este singular programa para escritores, WAH ha recaudado, por medio de donaciones y en muy poco tiempo, 5,600 dólares de los 25,000 que hacen falta para que las tres primeras casas de escritores estén listas ya en la próxima primavera. Llama la atención que en este momento se hayan hecho ya más de 200 solicitudes para participar en el proyecto, a pesar de que Detroit, a causa del desplome industrial y la corrupción, es una ciudad con reputación de decadente y violenta.

El mundo artístico local, por su parte, muestra entusiasmo por este innovador programa donde se reúnen lo económico y lo cultural, teniendo en cuenta que, por ejemplo, el Ayuntamiento valora poner en venta lo mejor del patrimonio del Instituto de Arte para hacer frente a la bancarrota, pues, con la llegada de un grupo de escritores talentosos, que acaso hagan de Detroit el escenario de sus futuras obras, la imagen de esta ciudad agonizante puede cambiar.

Por supuesto, el objetivo cardinal de WAH es, como asegura la articulista de EFE, “demostrar que la cultura no es algo superfluo de lo que se pueda prescindir cuando llegan los recortes económicos, sino que, bien al contrario, es un activo que puede convertirse en el motor de una recuperación basada, esta vez, en la imaginación y no en los neumáticos”.

Habría que ver si esta gran ciudad ­—fundada hace más de trescientos años por comerciantes franceses de pieles, apodada a fines del siglo XIX el París del Oeste o, durante el siglo XX, Rock City (Ciudad del Rock), La D, Ciudad-D, Hockeytown (Ciudad Hockey) y La 313 (por su prefijo telefónico local)— logra recuperarse de la decadencia que ahora le ha dado una reputación tan lúgubre, pero de cualquier manera la apuesta es lúcida y esperanzadora. Pero sobre todo, instructiva.

Iniciativas como estas pudieran servir de lección a las autoridades cubanas como un ejemplo, no de lo que puede hacer un gobierno —que no es el caso—, sino de lo que puede hacer la sociedad civil, que es a donde pertenece WAH. Por supuesto que los gobiernos deben tener un papel protagónico en los planes para solucionar cualquier tipo de crisis en una sociedad, y el resurgimiento económico es un propósito rector, pero hay también un papel fundamental para las fuerzas vivas de la creatividad artística, porque la cultura es un medio y un fin al mismo tiempo.

En Cuba, ante la crisis económica de la que es su principal responsable, el gobierno reacciona cerrando la entrada a la capital para los habitantes de fuera de ella, que siguen llegando, no obstante las prohibiciones y la escasez de viviendas, porque en sus lugares de origen, la situación es mucho peor. Corta, además, sin miramientos, muchos de los recursos que dedicaba anteriormente a las artes y a la cultura en general. Pero, sobre todo, sigue controlando sin miramientos y limitando cuanto pueda la creatividad, un valor básico para la sociedad civil.


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