We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org – Los sucesos de la base náutica de Tarará es un ejemplo más de las tácticas de demonización que practica el gobierno de Cuba contra sus opositores.

En la madrugada del 9 de enero de 1992, hace ahora 22 años, un grupo conformado por hombres y mujeres intentaron sustraer una embarcación con el propósito de huir hacia los EEUU.

Ninguno de los actuantes era opositor al gobierno, ni pertenecía a ningún grupo defensor de derechos humanos. Uno de ellos estaba acusado de violación.

El intento de huida fracasó, y terminó con el asesinato de cuatro miembros del Ministerio del Interior (MININT).

A Rolando Pérez Quintosa, Yuri Gómez Reynoso, Orosmán Dueñas Valero y Rafael Guevara Borges, las víctimas,  el gobierno les erigió un museo allí donde murieron. También los reconoció como “los mártires de Tarará”.

A Luis Miguel Almeida Pérez, y René Salmerón Mendoza, autores de los crímenes, los fusilaron. A otros implicados los sancionaron con prisión.

Inmediatamente, el gobierno desplegó todo su aparato propagandístico e informó que aquellos hombres habían sido asesinados por elementos contrarrevolucionarios.

En Cuba, el gobierno ha convertido la palabra contrarrevolucionario en sinónimo de opositor, de disidente, de defensor de los derechos humanos. Ha repetido tanto esa mentira que la ha convertido en verdad. De alguna forma, Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, tenía razón.

Imágenes de hombres amarrados y baleados recorrieron el mundo, y muchos cubanos creyeron la historia de que los culpables de aquellos crímenes eran opositores, disidentes y defensores de los derechos humanos.

La enciclopedia digital oficialista, EcuRed, y todos los medios propagandísticos al servicio del gobierno comunista de la isla, distorsionan los hechos cuando, al referirse a los muertos en la base náutica de Tarará, afirman que fueron asesinados por elementos contrarrevolucionarios.

Rolando Pérez Labrada, hijo de Pérez Quintosa, en uno de los homenajes celebrados a su padre, dijo: “la sangre derramada por ellos nos acompañará siempre, su muerte nos confirma la naturaleza del adversario y fortalece la convicción de la justeza de lo que defendemos”.

Las palabras del hijo demuestran hasta dónde ha calado esa sucia táctica de demonizar adversarios políticos. Ese muchacho ha crecido en la creencia de que a su padre lo mataron opositores al gobierno.

El fiscal del proceso, Ramón de la Cruz Ochoa, afirmaba que los sucesos ocurridos el 9 de enero en la Base Náutica de Tarará eran sólo comparables con el atentado contra el avión cubano en Barbados o con los días de Playa Girón.

Politizaron el crimen a toda costa y en todas las instancias. Era otra oportunidad de presentar como criminales a todos los que se oponían a la dictadura. Era otra oportunidad de hacerle creer al pueblo cuán malos y despiadados pueden ser los que piden elecciones libres, libertad de prensa, y cuanta libertad conculcada permanece aún con cadenas.


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *