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LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Se esperaba que la venta “liberada” de vehículos de motor en el mercado cubano fuera la gran noticia de estos inicios de 2014. Muchos analistas auguraron que tendría, en nuestra sociedad, un impacto simbólico similar a la Ley Migratoria que eliminó las restricciones de viajes al extranjero de gran parte de los cubanos.

Sin embargo, a partir del 3 de enero, al entrar en vigor esta disposición, mediante el Decreto-Ley 320 del Consejo de Ministros, el impacto ha resultado completamente contrario al esperado.

“Esta ley es contrarrevolucionaria. ¡Qué precios!”, decía un portador de la carta de autorización emitida por el Ministerio de Transporte, aun válida para dar prioridad a quienes no habían podido comprar su vehículo por falta de oferta. Muy temprano llegó a la empresa vendedora, con sus CUC (peso cubanos convertibles), ahorrados durante mucho tiempo, con la esperanza de librarse del taxi-almendrón, los autobuses repletos y las largas caminatas bajo el implacable sol de Cuba, pero nada pudo hacer con lo ahorrado, pues los precios se multiplicaron.

“Compadre, si alguien llegara aquí con todos esos billetes, en vez de auto tendría una celda en 100 y Aldabó”, replicó otro desilusionado. ¿Cómo podría justificar aquí tener tanta plata? No faltó el mortificado bromista quien aseguró que la policía debiera buscar al agente de la CIA que propuso los precios.

Tales precios oscilan entre 239 250 CUC para un Peugeout 4008, de 2013; 37 500 para un Geely FC, chino, de 2009, y 26 550 para un Geely CKTA de 2010, hasta 60 000 para un Mercedes Benz de 2006, y 14 457.60 CUC para un BMW-SMOD de 1997. No se facilitan créditos.

En Cuba, el salario medio mensual en pesos equivale a unos 20 CUC. Algunas personas poseen ingresos superiores al laborar en la esfera cultural y vender, publicar o actuar fuera de Cuba, ser cuentapropistas, o recibir las remesas de familiares y amigos desde Estados Unidos principalmente. Sin embargo, no se conoce de cubanos que por herencia y golpe de suerte posea las cifras disponibles para este tipo de compra.

Más que un abusivo juego con la inteligencia y la paciencia, la “liberalización” de la venta de vehículos de motor es contraproducente para el propio régimen, y contrasta con las palabras del Presidente Raúl Castro en la sesión de la Asamblea Nacional el pasado diciembre, pues “empujan al fracaso, la desilusión y a dañar la confianza y el apoyo del pueblo en la construcción del socialismo”.


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