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Lada (foto del autor)

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -De los casi cinco millones de cubanos ocupados en la economía, según fuentes oficiales, ¿cuántos podrán llegar a la meta y comprarse un auto?

El sueño de José (pongamos un nombre) , un joven de 26 años, siempre ha sido comprar un auto moderno nuevo, o casi nuevo. Desde hace aproximadamente cinco años botea (trabaja como taxista) con el almendrón (auto norteamericano de la década de los 50) de su abuelo.

Con esa esperanza guardó centavo a centavo todo lo que ha ganado tras el volante, más una ayuda adicional que le ha dado su padre. No dice la cifra, pero hace pocos días aseguraba que, con la entrada en vigor de las nuevas regulaciones para la venta minorista de autos, su sueño ya es casi una realidad.

José es uno de los más de 130 mil cuentapropistas jóvenes con que cuenta el país, según cifras oficiales. Incorporados principalmente a labores como la transportación de carga y pasajeros, el arrendamiento de habitaciones para turistas, y la gastronomía, ellos son los trabajadores con más altos ingresos en el país, en comparación con el resto de los incorporados al trabajo estatal o por cuenta propia, pero en áreas menos rentables.

Dice que sería más fácil comprarse un auto si se pudiera contar con un crédito bancario.

“Es el crédito el que posibilita que tanta gente pueda comprar tantas cosas en tan poco tiempo, como ocurre en los EEUU”, afirma con aires de economista. “Nosotros tenemos que comprarlo todo al contado. Los salarios son una miseria, y por eso los bancos no van a otorgar créditos a la gente para que se compre un carro. ¿Cuándo lo van a terminar de pagar? ¿En el 3014?”

Con la reciente liberación de la venta de autos, José pensaba que su sueño podría materializarse. Se quejaba de que los precios de los autos modernos en el mercado particular eran demasiado altos, precisamente por las trabas y limitaciones para acceder a una comercializadora.

Por ejemplo, en el mercado particular de autos modernos usados, un Toyota Yaris del año 2009, que en Estados Unidos costaría no más de 7,000 dólares, se vendía por la friolera de 43 000 dólares, y un auto chino marca Geely CK del 2009, con más de 100 000 kilómetros recorridos, podía costar 24 000 dólares. Un Lada en buenas condiciones con 10 años de uso, 14 000 dólares.

José pensaba que con las nuevas regulaciones esos precios serían historia, y todo el que compró autos tan usados a precios tan elevados habría perdido mucho dinero.

Aseguraba que con la apertura del nuevo mercado los precios de los autos bajarían significativamente, aún cuando la Gaceta Oficial de la República No 046, en su edición extraordinaria del 31 de diciembre, haya anunciado que para determinar el precio de venta minorista en pesos convertibles (CUC) de los autos nuevos, las entidades comercializadoras aplicarán un índice de 8.0 sobre el costo en tienda sin incluir el arancel (costo de adquisición del auto más los gastos hasta situarlo en el área de venta).

Que el Estado venda los autos a un precio algo mayor del que debiera para crear un fondo dedicado a mejorar el transporte público es algo que a José no le molestaba mucho. También ha cogido ómnibus para trasladarse, y es de la opinión que la mejora del transporte público ayudará a todos.

Habría que ver qué piensa José ahora si se ha enterado ya de que un Peugeot 0 kilómetros del 2013, vendido por el Estado, puede costar más de 260 mil dólares, que equivalen aproximadamente al sueldo íntegro de más de 500 años de trabajo de un profesional cubano.

No sé si alguno lo logrará, pero lo que sí es seguro que jóvenes como José van a tener que pagar el precio de sus sueños bien caro y al contado. Otros, como un médico de un policlínico capitalino, cuyo sueldo no llega a los 40 dólares mensuales, tendrán que esperar hasta que la pirámide invertida vuelva a descansar en su posición correcta.

Según cifra dada a conocer por la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, unas 444 mil 109 personas laboran como trabajadores por cuenta propia en Cuba. Ellos, principalmente los dedicados a las ocupaciones más rentables, son los trabajadores cubanos con alguna remota posibilidad para llegar a comprarse un auto algún día.

Ahora será necesario seguir de cerca qué impacto real tendrá en la vida de los cubanos el anuncio aparecido en la Gaceta Oficial de la República, que entró en vigor el viernes 3 de enero de 2014.


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