We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

LA HABANA, Cuba – Con admiración y legítimo orgullo los amantes del ajedrez en Cuba seguimos la descollante actuación del Gran Maestro Leinier Domínguez en la Liga Rusa de ajedrez recién concluida en la ciudad de Sochi. En la competencia el ídolo de Güines como segundo y tercer tablero del equipo de San Petersburgo, a la postre tercer lugar del torneo, obtuvo cinco puntos de seis posibles producto de cuatro victorias y dos empates frente a jugadores de reconocido nivel.

Partida Dominguez contra Thessaloniki

Según trascendió Leinier, quien con coeficiente ELO de 2757 ocupaba el lugar doce en el listado mundial y primero de Latinoamérica, jugó en el certamen para un rendimiento de 83,3 por ciento y para un ELO de 2921 con lo cual agregó 11,3 puntos a su ELO, lo cual lo coloca como número diez de la élite ajedrecística mundial y lo reafirma como el segundo mejor ajedrecista del sub continente en la historia después del genio José Raúl Capablanca, campeón mundial 1921-1927.

Sin embargo sin pretender obviar la universalmente reconocida genialidad de Capablanca es justo reconocer que su época estaba muy lejos de contar con la constelación de luminarias ajedrecísticas que ha tenido que enfrentar Leinier en su difícil camino a la elite, durante el cual ha brillado en importantes torneos, participado en varios match de candidatos al título mundial e incluso ganado hace pocos años de forma inobjetable el campeonato mundial de partidas rápidas ante varios de los mejores jugadores del planeta.

En la actualidad solo un país como Rusia cuenta con muchos más ajedrecistas de primerísimo nivel que los que pudieron existir en toda la primera mitad del siglo pasado en todo el mundo. A lo dicho se agrega la enorme aplicación del desarrollo y los avances de la ciencia y las tecnologías en la élite del juego ciencia. Más allá de la noticia y la alegría por el resultado de un compatriota, el hecho nos lleva a la reflexión sobre las condiciones y circunstancias en que los atletas cubanos deben hacer valer su talento en los cada vez más exigentes escenarios competitivos internacionales.

Más asombroso que su reciente éxito resultó para mí la revelación de Leinier en una entrevista televisiva, donde aseguró al periodista Aurelio Prieto que el competía y entrenaba solo, sin equipo de apoyo alguno. Los que no estén empapados de las interioridades y particularidades del mundo ajedrecístico no podrán aquilatar la envergadura de esta increíble situación.

Cada uno de los grandes maestros con los que Leinier se codea hace una década en su ascenso a la cima cuenta con el andamiaje material, tecnológico y mediático de una poderosa corporación. Cada colega y rival de Leinier, incluidos varios de los que ya han sido superados por el en el listado mundial, arrastra un equipo de calificados jugadores que actúan como analistas y entrenadores, además de médicos, psicólogos, personal trainer, informáticos, asistentes, empresarios y publicistas, todos encargados de crear para el ajedrecista las mejores condiciones vivenciales, competitivas y económicas.

En medio de ese carnaval de poderío económico, tecnológico y propagandístico que es hoy la élite del ajedrez mundial se pasea un “llanero solitario” llegado de un ignoto pueblo del occidente de Cuba para ascender peldaño a peldaño en esa élite ante la admiración del mundo y la desidiosa desatención de las autoridades políticas y deportivas de nuestro país, que no se preocupan por reconocer el talento, el esfuerzo y los resultados de Leinier, quien a pesar de sus éxitos conserva la sencillez y humildad del primer día.

El ídolo de Güines seguirá bregando contra rivales con la admiración de los aficionados cubanos que al verlo erguirse sobre sus desventajas imaginamos que podrían hacer sus encumbrados rivales si compitieran bajo esas condiciones

A pesar del evidente declive de los resultados del deporte cubano en el momento en que Leinier obtiene sus resonantes éxitos, tanto el ídolo de Güines como la velocista discapacitada Yunidis Castillo, quien a pesar de sus hándicaps físicos y competitivos reina horonda y sin rivales en campeonatos mundiales y Juegos Paralímpicos, parecen excluidos de la posibilidad de aspirar a la condición de mejores atletas del país.

El reporte televisivo de la llegada de Leinier a Cuba luego de su resonante éxito en el Campeonato mundial de partidas rápidas nos mostró el asombroso hecho de que solo acudió su padre a recibirlo, ante la increíble ausencia de representantes oficiales.

El filme biográfico “La nieve blanca de Rusia” muestra la imagen del comisario bolchevique que, en medio de las convulsiones políticas y económicas de la naciente Rusia soviética, entrega al ajedrecista Alexander Alhekin el permiso y los recursos para que se estableciera en Francia con la indicación expresa de no regresar hasta que fuera campeón mundial. Cabe preguntarse hasta donde llega la indolente desidia de un gobierno que cuenta con tantos mecanismos y funcionarios para dirigir el deporte y es incapaz de crear las mínimas condiciones para el desenvolvimiento de un atleta que es orgullo de toda la nación.

Son varios los atletas de alto rendimiento que han intentado infructuosamente establecer residencia en otro país sin renunciar a competir en representación de Cuba, Las autoridades cubanas prefieren renunciar a la persona que a la manipulación y el control que ejercen sobre ella.

El caso de Leinier Domínguez es solo una manifestación más de un problema sistémico que no se soluciona con discursos y medidas paliativas. En Cuba los atletas también son tratados como objetos y deben escapar como esclavos fugitivos para pagar bien caro por la libertad que merecen y la oportunidad de realizarse profesionalmente. Resulta respetable la decisión de Leinier de permanecer en Cuba. El ídolo de Güines seguirá bregando contra rivales y obstáculos con la segura admiración de los aficionados cubanos que al verlo erguirse sobre sus desventajas imaginamos que podrían hacer sus encumbrados rivales si compitieran bajo esas condiciones y de paso nos preguntamos ¿Será el nuestro el mejor del mundo?

Montesinos3788@gmail.com


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *