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430_oscar-hijuelosPlaza, La Habana, Jorge Luis González, (PD) La publicación en Cuba del libro “Una sencilla melodía habanera”, del escritor cubano-americano Oscar Hijuelos, fue una agradable sorpresa. Realizado en el año 2014 por la editorial “Sed de Belleza”, de Santa Clara, pasó bastante inadvertida para el común de los lectores cubanos que desconocen su obra, además de sorprendernos esta semi-clandestinidad al no haber sido impreso por una editorial del Instituto Cubano del Libro y carecer de mayor divulgación…

El libro que catapultó a Hijuelos a la fama fue “Los reyes del mambo tocan canciones de amor” (Premio Putlizer 1990), basado en la vida del músico santiaguero Desiderio Arnaz (Desi Arnaz), quien protagonizó con su esposa Lucille Ball la serie televisiva I love Lucy (Yo quiero a Lucy). El libro fue llevado al mundo del celuloide, donde el rol principal fue ejercido por el actor Antonio Banderas, y la participación de nuestra gloria de la canción Celia Cruz.

El prólogo de la novela “Una sencilla melodía habanera” estuvo a cargo del multipremiado escritor cubano Leonardo Padura, el cual parece haber influido bastante para su publicación en Cuba.

Padura nos brinda una breve pero interesante información sobre el autor y su obra, que sirve para comprender mejor el estilo e intenciones de Hijuelos en este y demás libros que ha escrito.

Algo importante para entender al autor es, como explica Padura, que Oscar Hijuelos escribe sobre Cuba pero no para los cubanos. La recreación que hace de la isla en sus temas nos presenta un país más imaginario que real. Su público era en su mayoría norteamericano y hacia éste iba dirigida su producción.

Hijuelo visitó Cuba solo en tres ocasiones: de niño, en 1954, en 2002, fecha en la que escribió este libro, y en 2012, un año antes de morir a causa de un infarto cardiaco.

El mundo cubano que nos presenta Hijuelos en sus libros está basado en “referencias indirectas adquiridas muchas veces por vías librescas”.

Este texto, que se aproxima más al tema habanero, rompe con la costumbre de dar un toque de erotismo en sus argumentos propio de otras de sus obras. Aquí trata de recrear una atmósfera que si bien no es la real, se acerca. La descripción minuciosa del ambiente trata de reflejar una Cuba idealizada, pero que de cierta manera se identifica con nosotros.

La inspiración central de este libro es la vida del músico cubano Moisés Simons. Hijuelos lo presenta con el imaginario nombre de Israel Levis, autor también de una inexistente rumba llamada Rosas Puras. Regresa a La Habana desde Paris en 1947, después de haber estado en los campos de concentración nazis y se instala en su residencia natal de El Vedado.

La trama se entremezcla con descripciones de lugares y personajes imaginarios y reales. Entre los reales nombra, entre otros, el teatro Albizu, Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, el Diario de La Marina, el Grupo Minorista, la esquina de Virtudes y Consulado.

Este toque fantástico, a los habaneros, puede desconcertarnos, pero no deja de tener cierto encanto.

La narración, efectuada en tercera persona, durante todo el texto, sin diálogos, puede causar a veces sensación de lentitud; sin embargo, Hijuelos domina a la perfección su oficio y sabe embellecer cada paisaje y situación de la forma más cautivadora posible.

Leer “Una sencilla melodía habanera” es refrescante, pues nos conduce a recordar momentos del ayer. Es la ensoñación de una ciudad ficticia, pero que pudo ser. Así la vio este descendiente de cubanos, desde su lugar de nacimiento, porque en esa raíz quedó la savia de sus progenitores.

Su pérdida física es lamentable por cuanto deja de brindarnos un rico caudal literario que enriquecería más nuestra cultura.

Como afirma Padura: “Oscar Hijuelos ha sido tal vez el más importante y sin duda el más reconocido de los escritores cubano-americanos de su generación”.

Digamos entonces: Hijuelos, donde quiera que hoy te encuentres, gracias por tu legado.
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González


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