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Cubaverdad on Twitter

440_la-consultaSan Agustín, La Lisa, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) Alguien dijo: “Sólo le temen a la libertad de expresión, los que  transitan por el camino de la injusticia y la mentira”.

Me maravilla escuchar decir en su defensa a los dictadores cubanos  cuando se les acusa de violadores de los derechos humanos, que lo que sucede es que, defienden otra concepción de los mismos. Eso es una incuestionable verdad, tal es así que la libertad de palabra y prensa, eso es, la libertad de expresión, la conciben como un delito.

A estos inmorales gobernantes no les pareció suficiente haber encadenado la libertad de expresión de sus esclavos – ciudadanos, condicionándola, según el archiconocido artículo 53 de la Constitución, a una doctrina y forma de pensamiento excluyente e insostenible impuesta por ellos, el socialismo, sino que además, han concebido el ejercicio de éste derecho humano como una conducta criminosa, tipificándola, de forma muy solapada, como un delito en el Código Penal cubano, verdugo implacable de nuestro pueblo.

La maliciosa astucia de los gobernantes cubanos comienza cuando después de haberse limitado expresamente este derecho en el precepto magno antes mencionado, se expresa que la ley ordinaria se encarga de regular el ejercicio de este derecho, y como era de esperar, fue el tenebroso Código Penal el escogido para ello.

¿Cómo garantiza el Código Penal cubano el ejercicio de la libertad de expresión de los cubanos?  Simplemente, de una manera muy ridícula. El artículo 291 expresa que: “El que en cualquier forma, impida a otro el ejercicio del derecho de libertad de palabra o prensa garantizado por la Constitución y las leyes, es sancionado con privación de libertad de tres meses a un año…”

Si  tenemos en cuenta que el derecho de libertad que se protege es el que garantiza la Constitución, entonces no se garantiza, pues como ya vimos, la propia  Ley de Leyes cubana no lo garantiza.

Pero es que, como ya expresé, a los dictadores cubanos no les bastó con esto, sino que también concibieron como delito el ejercicio de estas libertades a través de las figuras delictivas previstas en los artículos 103 y 204 del mencionado Código Penal, a saber:

Artículo 103. 1 “Propaganda Enemiga: Incurre en sanción de privación de libertad de uno a ocho años el que:

a) Incite contra el orden social, la solidaridad internacional o el Estado socialista, mediante la propaganda oral o escrita o en cualquier otra forma, b) Confeccione, distribuya o posea propaganda del carácter mencionado en el inciso anterior.El que difunda noticias falsas o predicciones maliciosas tendentes a causar alarma o descontento en la población, o desorden público, incurre en sanción de privación de libertad de uno a cuatro años.Si para la ejecución de los hechos previstos en los apartados anteriores, se utilizan medios de difusión masiva, la sanción es de privación de libertad de siete a quince años”.El que permita la utilización de los medios de difusión masiva a que se refiere el apartado anterior, incurre en sanción de privación de libertad de uno a cuatro años.

Artículo 204. “Difamación de las Instituciones y Organizaciones y de los Héroes y Mártires: El que públicamente difame, denigre o menosprecie a las instituciones de la República, a las organizaciones políticas, de masas o sociales del país, o a los héroes y mártires de la Patria, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multas de cien a trescientas cuotas”.

De esta manera, los cubanos honestos y amantes de la libertad que no temen  poner al descubierto la inmoralidad y la injusticia imputable a los gobernantes cubanos, somos sin discusión alguna, prisioneros en potencia, porque la libertad de expresión en Cuba es un delito.

nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand.


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