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Zunilda Mata

Cuando Silvio Lázaro se mudó para La Habana desde Guantánamo tenía la tradición de quemar un muñeco con paja y ropa vieja cada 31 de diciembre. Sin embargo, en la capital ha reemplazado la costumbre con el lanzamiento de un cubo de agua a medianoche. Hoy, diferentes rituales acompañarán el fin de año, pero todos buscan lo mismo: que 2017 traiga mejores oportunidades.

La Asamblea Nacional del Poder Popular acaba de hacer un nefasto regalo a los cubanos. El parlamento anunció que la recesión se ha adueñado del país, expresada en un PIB en números negativos: -0,9%. Cuba se enfrenta a un escenario económico difícil y los próximos doce meses son una incógnita que pocos analistas se atreven a descifrar.

Ni siquiera los malos augurios y la austeridad en los festejos impuesta por las autoridades tras la muerte del expresidente Fidel Castro, frenan la arraigada costumbre de la cena del día de San Silvestre. Esta mañana aún se veía a muchos acarrear tomates, algo de bebida y la poca carne de cerdo que quedaba en los mercados agropecuarios.

Silvio Lázaro, de 46 años, muestra un especial interés en celebrar.[[QUOTE:Cuba se enfrenta a un escenario económico difícil y los próximos doce meses son una incógnita que pocos analistas se atreven a descifrar]]“Mi hijo mayor tiene todo preparado para viajar a México en los próximos días”, cuenta. El joven intentará hacer la ruta hacia la frontera con Estados Unidos para llegar a ese país y acogerse a la Ley de Ajuste cubano.

La familia planea cambiar esta medianoche la costumbre del cubo de agua lanzado desde el balcón. “Vamos a salir con maletas a dar la vuelta a la manzana para que todo le salga bien”, cuenta el orgulloso padre. No esconde que está preocupado por el trayecto que realizará su hijo y hasta va a “encender una vela para que los santos y los orishas” lo protejan.

A pocos metros de Silvio Lázaro vive una madre con una hija que el próximo mes de julio se graduará de psicología. “Este año se va a lograr todo lo que he soñado”, cuenta la mujer, que trabaja como mucama en un hotel de La Habana Vieja. Su fiesta de esta noche incluye “uvas y sidra”, que compró gracias a las propinas que le han dado algunos clientes.

A pesar de la situación económica que presenta el país, la madre de la futura profesional se siente optimista. “Hemos salido de cosas peores”, reflexiona, aunque reconoce que durante el último año ha sido especialmente difícil “comprar alimentos y encontrar productos de aseo”.

Una situación que podría empeorar, pues según aclaró Raúl Castro en su discurso durante la última sesión parlamentaria de este año “no ha sido posible superar la situación transitoria que atravesamos en los pagos corrientes a los proveedores”. Las importaciones de productos básicos podrían verse afectadas por esa morosidad.[[QUOTE:Padre cubano: “Vamos a salir con maletas a dar la vuelta a la manzana para que todo le salga bien”]]Las autoridades redujeron los bailables públicos que caracterizan al último día del año y han puesto el énfasis de los festejos en la fecha del 1 de enero, cuando se conmemora el aniversario 58 de la Revolución. El próximo lunes, un desfile militar presidido por el mandatario cubano será el clímax de las celebraciones oficiales.

“No hay nada que celebrar, todo va de mal en peor”, reflexiona Maurín de 38 años y desempleada. La mujer cree que “estamos tocando fondo” y para su familia ha sido especialmente difícil adquirir los ingredientes para la cena de fin de año. Su hermano, que forma parte de una misión médica en Caracas, ha llegado este fin de año para pasar la fecha juntos.

“No quiere regresar a Venezuela y muchos de sus compañeros tampoco”, cuenta la mujer. El galeno está muy afectado por la violencia, el desabastecimiento de productos básicos y las restricciones de movimiento que ha vivido en el país sudamericano. Entre las pocas cosas que pudo traer de su viaje estuvieron unas guirnaldas de colores para el árbol navideño.

En la céntrica calle G del Vedado, los jóvenes también se reunirán para despedir el año. Este diciembre algunos han promovido una nueva costumbre: tener dinero en las manos justo cuando el reloj marque la medianoche.

“De esa manera se asegura que haya solvencia económica para el próximo año”, explica a 14ymedio Daniela, miembro de la comunidad gótica habanera.

 “Pero tienen que ser dólares, euros o pesos convertibles… con pesos cubanos no funciona”, aclara la joven.


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