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(EFE)

Una calle en La Habana (EFE)

LA HABANA, Cuba.- La sobriedad luctuosa que vive Cuba culminaría con un desfile militar en la Plaza de la Revolución, encabezado por el yate Granma, rodeado de niños, por dictado de las autoridades. La parada había sido pospuesta por el fallecimiento del Comandante en Jefe y los nueve días de luto oficial. El año 58 del triunfo de la revolución comenzaría evocando la determinación de Fidel Castro de vencer las dificultades, igual que durante desembarco el 2 de diciembre de 1958.

Sin embargo, los cubanos rechazan el pasado de sacrificios infructuosos y esperan oportunidades en el presente para alcanzar un futuro verdaderamente fructífero. El disgusto crece ante las nuevas restricciones que iniciarán el 2017 por el reforzamiento de la crisis económica, el desaprovechamiento gubernamental de las oportunidades brindadas por el presidente Obama y la incertidumbre sobre la política de Donald Trump.

Para colmo, parecía que no habría las fiestas de fin de año al conocerse la suspensión de las tradicionales parrandas en los pueblos, la repetición de películas cubanas históricas y revolucionarias en la televisión, la propaganda machacona y el desabastecimiento en las tiendas de venta en divisas (TRD).

Los informes llegados al Partido Comunista pueden haber aconsejado festejos. Súbitamente, los medios cambiaron la tónica con anuncios sobre adelanto de los productos vendidos por el racionamiento correspondientes a enero de 2017, algún incremento de los ómnibus entre La Habana y las provincias orientales previa reservación (sin posibilidad de pasajes por la usual lista de espera), promesas de surtido de alimentos en las ferias agropecuaria, venta de licores y algunas uvas caras en las TRD, reservaciones en restaurantes y presentaciones de artistas. El ambiente de cubanos alegres celebrando el advenimiento de la revolución, también es conveniente para los turistas esperados para las fiestas de fin de año.

Pero sobre todo se necesitaba levantar los ánimos como preámbulo a la reunión del Consejo de Ministros y la sesión de la Asamblea Nacional de finales de diciembre, cuando el presidente Raúl Castro informaría el magro crecimiento del Producto Interno Bruto (si alguno), sus causas y las restricciones para enfrentar las serias dificultades del descenso en 2017.

El margen para la propaganda inculpatoria a Estados Unidos se agotó tras 57 años de crisis cíclicas soportadas por los actuales pensionados y asalariados, muchos de ellos subvencionados por las remesas de familiares y amigos residentes en Estados Unidos, fundamentalmente. En ese periodo nació el 80% la población, criada en la credulidad de tres decenios, la resignación hasta la llegada de los tiempos mejores prometidos o la impaciente espera de huir al extranjero.

El presidente tendría que presentar el programa para enfrentar la crisis y crecer, probablemente denominado Lineamientos inspirados en las palabras del Comandante en Jefe, con la celeridad requerida por las circunstancias económicas, políticas, sociales y el escaso tiempo vital. Raúl Castro anunció la necesidad de los cambios estructurales y de concepto en 2007, pero en 2015 y 2016 se derrocharon notablemente las posibilidades de avanzar.

Las insuficiencias de las medidas diseñadas se han reiterado por los trabajadores en la base, algunos funcionarios, y especialistas nacionales y extranjeros. Entre otros, debe adecuarse el entramado de leyes, decretos y reglamentos, liberar la agricultura, acelerar la aprobación de las inversiones extranjeras, aumentar los oficios permitidos a los cuentapropistas, reconocer legalmente las pequeñas y medianas empresas —la propiedad privada—, conferir mayor autonomía a las empresas estatales, crear un mercado mayorista, permitir la participación real de los cubanos en la toma de decisiones —estimulante para producir alimentos, sustituir importaciones, incrementar las exportaciones con resultados en salarios adecuados y aumento del consumo—, y expandir el libre acceso a Internet.

Los cubanos tienen todas las potencialidades para ser tan exitosos dentro del archipiélago como lo son cuando disfrutan de oportunidades en el extranjero.


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