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La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) ¿Cómo es posible que nada menos que el presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Peter Thompson, calificara al ex dictador Fidel Castro de ser, “uno de los líderes más emblemáticos e influyentes del siglo XX”?

Lo anterior se suscitó durante un homenaje realizado en esta Asamblea General de las Naciones Unidas donde se le rindió tributo al fallecido ex dictador. Así lo reflejó el rotativo oficialista Granma en su edición del miércoles 21 de diciembre y fue además  informado por agencias internacionales de prensa, como por ejemplo, AP.

El  saliente secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, llamó a Fidel Castro “uno de los más importantes líderes de Latinoamérica del siglo XXI”. No le bastó con esto y agregó, “el más influyente forjador de la historia cubana desde José Martí, quien luchó por la independencia cubana a fines del siglo XIX”. 

Todo parece indicar que el Sr. Ki-Moon, supo del apóstol de nuestras libertades, José Martí, a través del rotativo oficial Granma o desde los discursos de su admirado Fidel Castro. El pobre hombre ignora que fue José Martí quien dejó escrito para la posteridad que “…libertad es el derecho a ser honrados, a pensar y hablar sin hipocresía”. El Sr. Ki-Moon parece ignorar que en Cuba, gracias a Fidel Castro, ser honrado, pensar y hablar sin hipocresía, se paga con represión, cárcel, persecución o muerte.

El representante de Angola -un lugar primado para la corrupción en el mundo-, Ismael Abraao Gaspar Martins, país en que su presidente, Eduardo Dos Santos y su familia, se han hecho de millones de dólares o euros con el sudor de frentes ajenas y anónimas, en el mejor estilo de los brasileros Dilma Roussef y Lula Da Silva, los argentinos Nestor y Cristina Kishner, expresó a su vez: “…Fidel Castro decisivamente contribuyó a la consolidación de la independencia de Angola cuando el país enfrentaba una invasión al norte y otra al sur con las fuerzas del Apartheid. Miles de angoleños fueron entrenados en escuelas y universidades de Cuba y muchos otros habrían perdido la vida si no fuera por los especialistas cubanos que trabajaron en los lugares más remotos”.

Lo que omitió el Sr. Ismael Abraao Gaspar Martins es que los especialistas y técnicos cubanos que prestan o prestaron sus servicios en Angola son explotados como esclavos por el régimen militar castrista que viola consuetudinariamente convenios y resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de esa ONU, implicada tanto en bochornos como en inoperancias de todo tipo.

Tanto la ONU como los gobiernos países interesados en beneficiar sus intereses económicos en sus relaciones con el régimen castrista, los movimientos y partidos socialistas de esa izquierda retorcida y vil de las corruptelas y los escándalos, deberán reconocer las negativas consecuencia del castrismo y sus políticas represivas contra los trabajadores  y los derechos del pueblo cubano.

Tanto la ONU como la Unión Europea habrían de exigir al régimen militar castrista el cumplimiento de las normas internacionales en todos los foros y reuniones. Así apoyarán al restablecimiento de la libertad y la justicia social en Cuba, mancilladas en nombre de un fascismo en funciones impuesto por un tirano que ha sido lo peor que registra la historia contemporánea.

La revolución triunfante de 1959,  dirigida por el difunto dictador Fidel Castro, nunca respetó los ideales democráticos alentados por los próceres independentistas cubanos. Se afirmó en el llamado socialismo real y derivó en un sistema totalitario proto fascista y monopolista de Estado del corte de la Alemania nacional socialista de Hitler o la Italia fascista de Benito Mogherini, perdón Mussolini.

El castrismo con Fidel Castro al frente, destruyó las bases económicas de la sociedad cubana, agravó los problemas de vivienda, alimentación y transporte y para preservar el poder omnímodo, se afirmó en la violación sistemática y flagrante de todos  los derechos civiles, políticos y económicos del pueblo cubano, enmarcados en la vertiente genocida que ampara la llamada lucha de clases marxista, en “defensa de la revolución”.

Fidel Castro fue responsable directo de miles de opositores muertos, fusilados o asesinados a partir de procesos sumarios sin garantías, en la guerra civil surgida desde 1959. Debido a sus arbitrariedades o “medidas ejemplarizantes”, cientos de miles fueron encarcelados y condenados a largas condenas. Entonces, ¿qué sentido tendría este u otro homenaje al responsable directo de tanto dolor, tanta miseria y tanta muerte?

primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana


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