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Cerro, La Habana, Rogelio Travieso (PD) Desde el triunfo revolucionario, la situación del transporte en Cuba es anómala. Al acrecentarse las ineficiencias y carencias, la crisis ha sido permanente.

Según datos extraídos de un informe de la UNESCO del año 1958, en ese entonces, con una población de alrededor seis millones y medio de habitantes, había en Cuba 232 570 transportes en circulación. De ellos 171 360 automóviles para el uso particular, 53 739 camiones y 5617 ómnibus para el transporte de pasajeros.

Del transporte de pasajeros se encargaban la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA) y Ómnibus Inter Provinciales. Todas las líneas de ómnibus tenían la calidad y confort requeridos.

En la Habana, la frecuencia de los ómnibus en la mayoría de las líneas fluctuaba de 2 a 5 minutos. En los repartos y los poblados de las afueras de la capital, los ómnibus no demoraban en pasar más de 25 minutos.

El estado es incapaz de garantizar una transportación eficiente.

La situación creada con el transporte en la capital en los últimos días afecta notablemente las vidas de los ciudadanos. En algunos barrios y repartos es más que en otros.

Permítanme ejemplificar con la zona donde resido: los repartos Martí y Antonio Maceo y el Casino Deportivo.

Por la avenida de Rancho Boyeros, en épocas pasadas, transitaban las siguientes rutas de ómnibus urbanos: 60, 76, 84, 184, 104, 160 y la 114. Esta última, entraba por los repartos Martí y Casino Deportivo hasta Fontanar. De regreso, entraba por el Casino Deportivo y salía por el reparto Martí.

Por el Casino Deportivo pasaban las rutas 117, 114, 133 y la 87.

Al Reparto Casino Deportivo le dejaron solo dos rutas, la 87 y la 114. Ambas cuentan con dos ómnibus, cuyos horarios fluctúan, uno de otro, sabe Dios cuánto. La primera viaja rumbo al Reparto Eléctrico y la otra a Fontanar.

Hasta el pasado domingo 12 de febrero, por la avenida de Rancho Boyeros, que pasa por el frente del Reparto Martí, transitaban las rutas P12 hacia el Parque de la Fraternidad y P16, hacia el Hospital Hermanos Ameijeiras, más la Ruta 2O2, que circula entre Palatino y Wajay.

Con la ruta 2O2 sucede algo similar a lo que ocurre con las otras rutas que ya señalé: ¡Solo Dios sabe cuándo pasan!

¿Qué sucedió a partir del pasado domingo 12 de febrero? Muy sencillo: Retirararon el servicio del P16 por la avenida de Rancho Boyeros y lo trasladaron para que doblara por Capdevila, continuando su viaje por la avenida de Vento para así beneficiar a los residentes del reparto Casino Deportivo.

¡Fantástico! Se ve que a los funcionarios que se les inventó esa idea no saben lo que es coger un ómnibus público. Viven a espaldas de la realidad, tienen automóviles y no utilizan el transporte público.

Esos señores burócratas, con las medidas del 12 de febrero, desvistieron a un santo para mal vestir a otro.

Por la avenida de Rancho Boyeros, de manera insuficiente, mantienen a algunos refuerzos; pero solo de lunes a viernes. Los sábados y domingos, la falta de transporte es aún más crítica, pues los días no laborables los refuerzos no trabajan.

Imaginen qué opinan al respecto los residentes del Reparto Martí.

Han sido muchos los accidentes con muertes, ocurridos en el paso peatonal para salir y entrar al reparto Martí, por el peligro que entraña pasar por el separador de Boyeros y la velocidad de los vehículos. Ha costado muchas vidas, sobre todo de niños. y mayores. Algo tan crítico, en años no ha sido solucionado. En cambio, para el paso peatonal de Boyeros, bajo el puente de 100 aplicaron una magnifica solución en aras de proteger vidas humanas.

En épocas pasadas algunos residentes del reparto Martí, eran propietarios de automóviles. Pero la miseria de los cubanos hoy imposibilita que los de a pie tengan automóviles, ni siquiera de hace 60 años o más. Entonces se puede afirmar que el socialismo no ha resultado ser jamás próspero y sustentable

Desde marzo del año 1962; los cubanos tenemos racionada la alimentación. Entonces, ¿qué les puede importar a los gobernantes que no tengamos transportes?

En el reparto Martí existía una piquera de autos de alquiler –los llamados almendrones, carros de los años 40 y 50- que proporcionaba la transportación para hospitales de noche o madrugada a los enfermos.

Antes del 12 de febrero, en muchas ocasiones, los vecinos del reparto Martí tenían que ir a pie hasta la Ciudad Deportiva y allí buscar otras alternativas de transporte. Ahora al retirar el P16, con la crisis agudizada por los topes a los precios de los boteros almendrones, la situación es peor.

Con la incapacidad que ha demostrado este régimen, no hay dudas de que las medidas que en ocasiones aplican para solucionar un problema, casi siempre son para peor.
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil: 53859142
*Partido Liberales de Cuba.


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