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Dagoberto Valdés (Foto: Diario Las Américas)

MIAMI, Estados Unidos.- El fundador y director de la revista Convivencia, Dagoberto Valdés, afirmó en una reciente entrevista con Radio Martí, publicada en el sitio Martí Noticias, que la legitimidad de los servidores públicos que aspiran al poder solo la puede dar el voto del pueblo.

“Esa legitimidad es la única que puede garantizar que el servicio público, es decir lo es que ejercen la autoridad, estén avalados por los votos de su pueblo”, dijo Valdés.

Añadió que “en Cuba el sistema solamente permite elegir directamente a los delegados del poder popular y no al presidente de la República”.

El destacado laico y opositor cubano mencionó la necesidad de llevar a cabo elecciones libres y transparentes en Cuba, de cara al proceso electoral que tendrá lugar el próximo año, cuando deberá retirarse Raúl Castro, el actual mandatario de la isla.

En el editorial del último número de Convivencia, se alude al anuncio de una eventual nueva ley electoral en el país, un tema que debería resultar de interés para todos los cubanos.

“Pero no solo un interés curioso y expectante, como quien asiste a un escenario ajeno. Todos somos ciudadanos y, por tanto, todos somos o debemos ser protagonistas de los acontecimientos que marcan la vida social y política de nuestro país”, se lee en el editorial.

Los cargos públicos deben contar por lo menos con tres requerimientos: honestidad, competencia y legitimidad, agrega la revista.

Según Convivencia, “la legitimidad de los cargos públicos no es inherente a la persona, sino que debe recibirla de otros que validan su elección y su servicio, así como su posible revocación. El cargo es un encargo. El servicio, una misión recibida. Entonces las preguntas clave serían: ¿Quién o quiénes otorgan el encargo? ¿Quién o quiénes encomiendan el servicio? ¿Quién o quiénes delegan la misión?”, señala el artículo que a la vez expresa el deseo de que surja una nueva etapa por la que se pueda transitar de forma “pacífica y ordenada”.

“La gradualidad, la convivencia, la estabilidad y el progreso de la nación crecen directamente proporcionales al grado de participación democrática de sus ciudadanos. Sencillamente porque cada uno podría expresar libremente lo que piensa, podría participar responsablemente en lo que considere su aporte, y podría tener realmente un constructivo sentido de pertenencia. Nadie puede sentirse parte sin ser parte”, expone el editorial.

“Cuba saldría ganando. Todos los cubanos y cubanas seríamos más responsables de nuestros destinos, y los más jóvenes tendrían una nueva motivación para salir de la desconexión y del panfleto, optar por permanecer aquí, y asumir las riendas de la Patria que tiene el deber de edificarles un hogar nacional, una Casa Cuba en que quepamos todos y todas”, concluye el escrito.


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