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En Cuba se come también la manzana de Apple
MARCELO HERNÁNDEZ, La Habana | Mayo 19, 2017

El logotipo de una manzana mordida en el costado destaca en Cupertino,
California, y también en un destartalado solar de La Habana. La empresa
estadounidense Apple gana espacio en el gusto de los cubanos y los
emprendedores aprovechan su expansión para arreglar, vender o actualizar
los dispositivos creados por Steve Jobs. Ser ” maquero” está de moda.

En pleno corazón del Vedado habanero, en la calle Paseo entre 13 y 15,
una ciudadela parece a punto de derrumbarse. Una vecina tiende una
sábana agujerada en la tendedera y otra grita que sacaron huevos en la
esquina, mientras dos adolescentes buscan el taller Adictos al iPhone
ubicado en la otrora casona señorial.

El local es pequeño y está atestado de clientes. Una joven llega con la
pantalla de su teléfono hecha añicos y otras dos quieren desbloquear sus
móviles. Sentados en tres mesas, los reparadores diseccionan los
celulares, miran con frecuencia las pantallas de sus MacBook Pro y
reparten consejos de uso entre los atentos usuarios.

Los productos de Apple ganan terreno. Son el símbolo de una clase social
que quiere distinguirse con dispositivos más caros y de diseño exclusivo
Los tres cuentapropistas llevan camisetas rojas con el logotipo del
taller y se vanaglorian de ocuparse tanto de cuestiones relacionadas con
el hardware como con del software.

La escena podría ser en San Francisco, Hamburgo o Bombay pero transcurre
en Cuba, donde la multinacional Apple Inc. aún no ha entrado en el
mercado debido a las restricciones del embargo estadounidense. No
obstante, sus productos ganan terreno. Son el símbolo de una clase
social que quiere distinguirse con dispositivos más caros y de diseño
exclusivo.

Aunque a nivel global Apple vive una ralentización en las ventas de su
producto estrella, el iPhone, en la Isla el mercado de la manzana
mordida parece estar creciendo lentamente, pero con paso firme.

“He venido para instalar unas aplicaciones”, cuenta a 14ymedio Maikel,
un joven universitario que en enero recibió su primer iPhone de regalo.
“Al principio pensé que este teléfono era un dolor de cabeza y no iba a
encontrar dónde arreglarlo o actualizarlo, pero veo que hay
cuentapropistas que se han especializado en iOs”, asegura.

Los talleres de reparación de móviles se hallan entre los negocios
privados más comunes en las calles del país. Alternan con los locales de
venta de pizzas, las peluquerías y los restaurantes. Su presencia ha
crecido en el último lustro en la medida en que aumenta el número de
nacionales que utilizan un celular.

Este mes la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba anunció que alcanzó
los 4,2 millones de abonados a la telefonía móvil prepago. Un número que
aún coloca a la Isla a la cola de la región, pero que representa un
salto en comparación con los 479.861 que existían al cierre de 2008, año
en que el Gobierno permitió a los cubanos contratar servicios de
telefonía móvil, hasta entonces de uso exclusivo para extranjeros y
altos funcionarios.

Los dispositivos Android son los más populares entre los nacionales, ya
que cuestan menos y son más versátiles, pero Apple gana terreno entre
artistas, músicos y jóvenes de familias con más recursos
Los dispositivos Android son los más populares entre los nacionales, ya
que cuestan menos y son más versátiles, pero Apple gana terreno entre
artistas, músicos y jóvenes de familias con más recursos. Llevar uno de
sus dispositivos en el bolsillo “abre puertas y viste bien”, cuenta
Daniel, un joven que trabaja como modelo en un grupo independiente.

El joven lleva cinco años usando los terminales del gigante
estadounidense y recuerda que “al principio era difícil descargar las
aplicaciones porque el App Store estaba bloqueado”, pero con el deshielo
diplomático entre Cuba y Estados Unidos, la tienda virtual empezó a ser
accesible desde la Isla.

“En mi cuarto tengo una foto de Steve Jobs”, relata y “otra de Eddy Cué,
el vicepresidente de software y servicios de internet de Apple”. Cué es
de origen cubano y en septiembre pasado su nombre fue incluido en la
lista de los 20 latinos más influyentes en el mundo de la tecnología,
divulgada en español por el portal especializado CNET.

Daniel fantasea con que un día Cué “venga a dar una conferencia a La
Habana y abran una mega tienda de Apple en el centro de la ciudad”, pero
su sueño tendrá que esperar. La normalización diplomática entre ambos
países atraviesa un momento de indefinición y muchos temen que Donald
Trump revierta parte de lo avanzado.

“El problema para nosotros sigue siendo comprar aplicaciones de pago,
porque la mayoría de la gente aquí no tiene tarjeta de crédito ni cuenta
de PayPal, pero en el mercado negro hay una gran oferta”, asegura
Daniel. La más reciente edición semanal del paquete contiene una carpeta
con más de 3 gigabytes de estas funcionalidades.

Los emprendedores agrupados alrededor del pequeño negocio privado Win to
Mac ofrecen a su vez un catálogo de 41 páginas con todo tipo de
programas para iPhones y para computadoras que usen el sistema operativo
Macintosh. La mayoría son copias piratas, pero los compradores no tienen
reparos en usarlas.

El taller Adictos al iPhone también se ha lanzado a conquistar más
clientes a través de insertar publicidad en el paquete, una práctica a
la que cada día apela un número mayor de negocios privados. El
audiovisual, de factura profesional, también se distribuye a través de
los propios móviles gracias al intercambio de archivos por Bluetooth.

“Lo que más piden los maqueros para instalar en el móvil son los mapas,
cursos de inglés, diccionarios, funcionalidades para usar las redes
sociales, aplicaciones con clasificados de compraventa y juegos”,
explica René López, un joven técnico que trabaja por cuenta propia en un
taller dedicado a la reparación de iPhones en el municipio Centro Habana.

En el local donde trabaja René llegan también clientes a vender y
comprar móviles. “Este es un punto de encuentro para la comunidad
maquera y siempre viene gente con lo último del mercado”. Este lunes,
una cliente “trajo un iPhone 7 de 32 gigabytes y quería 630 CUC”, cuenta
el emprendedor. “En menos de una hora se lo vendió a un músico de salsa
que vive en los altos del taller”, explica.

Un médico, el profesional mejor pagado del país, necesitaría guardar el
salario completo de 14 meses para financiar un teléfono de ese precio.
Los recursos para costear estos exclusivos dispositivos provienen
fundamentalmente del comercio informal, el desvío de recursos estatales
que son posteriormente vendidos en el mercado negro, las remesas y
contratos en el extranjero, como giras musicales o artísticas; pero
también de los más prósperos negocios privados al estilo de
restaurantes, casas de rentas y transportistas enfocados en el turismo.

El mercado de estos dispositivos se nutre fundamentalmente de las
importaciones que hacen los viajeros a través de la Aduana, donde están
exentos de pago hasta dos teléfonos celulares por cada persona.

“Los iPhone se venden más caros, por eso es un buen negocio traerlos
desde Panamá o México, pero hay que tener un poco de paciencia porque a
veces es más lento encontrar un comprador”, cuenta a este diario Niurka,
una cubana nacionalizada española que se gana el sustento como mula
entre la Isla y varios países de la zona.

“La gente quiere exclusividad y productos de calidad”, agrega. “Por eso
entre los nuevos ricos y los dueños de negocios particulares el iPhone
es el teléfono de moda”. En lo que va de año, Niurka ha logrado importar
una decena de estos celulares. “Tengo que apurarme antes de que Apple se
instale aquí porque se me acaba el negocio”.

Source: En Cuba se come también la manzana de Apple –
www.14ymedio.com/cienciaytecnologia/Cuba-come-manzana-Apple_0_2220377947.html


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