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El Cerro, la Habana Rogelio Travieso, (PD) El pasado 19 de mayo se cumplió 122 años de la caída en combate frente al enemigo español del apóstol de la independencia de Cuba, José Martí.

Dentro de las acciones principales que ejecutan los líderes con intenciones de establecer sociedades totalitarias, está el de ejercer control total o el de la eliminación de partidos políticos, la prensa libre, la radio, televisión, el cine, los distintos tipos de enseñanzas, el sector intelectual, la eliminación de la sociedad civil independiente verdadera, sustituyéndola por otra sometida a los dueños del poder en el régimen.

Los cubanos que hoy peinan canas recordarán las medidas aplicadas desde el principio del triunfo revolucionario relacionadas con el párrafo anterior.

En junio de 1961 en la Biblioteca Nacional ocurrió un acontecimiento de gran connotación: la reunión de Fidel Castro con los intelectuales cubanos. Como resultado de este encuentro, quedaron marcadas las pautas a seguir por todos. A partir de ese momento el comportamiento tendría que ser: ¡Dentro de la Revolución todo; fuera de la Revolución, nada!

Así, quedaron creadas las condiciones para llevar al pueblo cubano a la politización conveniente a las intenciones del régimen.

El Estado-Gobierno, pasado un corto tiempo, desarrolló una política de adoctrinamiento en unos casos y de imposición en otros. La sociedad tuvo que irse adaptando a la forma y manera más conveniente en favor del interés del poder.

Dentro de ese conjunto de posibilidades y maneras, no podía quedar exenta la figura del Apóstol de la Independencia José Martí.

Desde 1959, en la prensa, los libros de textos, los programas televisivos, etc., el José Martí que siempre llega ha sido y es un Martí antinorteamericano.

Para el adoctrinamiento antinorteamericano es conveniente utilizar con regularidad una parte de la carta escrita por José Martí, el 18 de mayo de 1895, a su amigo Manuel Mercado, ministro del gabinete del presidente de México Porfirio Díaz.

En esa parte de la carta, escribe Martí: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber de impedir a tiempo con la independencia que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caiga con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

En esa misma carta aparece otra parte que ha sido poco divulgada: “El corresponsal del Herald me habla de la actividad anexionista de la especie curial, sin cintura ni creación que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta solo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga.”

Hay otra misiva escrita por José Martí, que también ha sido poco divulgada. El 2 de mayo de 1895 escribió al director del periódico neoyorkino The Herald solicitando la ayuda de Estados Unidos para la causa independentista cubana, señalando: “Cuba quiere ser libre, para que el hombre realice en ella su fin completo, para que trabaje en ella el mundo y para vender su riqueza escondida en los mercados naturales de América, donde el interés de su amo español le prohíbe comprar… Los Estados Unidos… preferirán contribuir a la solidez de la libertad de Cuba con la amistad sincera a un pueblo independiente que los ama y les abrirá sus licencias todas, a ser cómplices de una oligarquía pretenciosa y nula.”

El régimen actual se han empeñado en la divulgación de una parte de Martí y que la otra quede en el olvido o sea poco conocida.

Martí fue precavido con relación al gobierno de los Estados Unidos, pero, ¿qué decir sobre la opinión favorable de Martí hacia la Constitución de los Estados Unidos o la admiración que el apóstol sentía por los padres fundadores?

Martí sugería que aprendiéramos de los norteamericanos de sus leyes y el respeto que ellos sienten por estas.

En Estados Unidos en más de 200 años han mantenido la misma Constitución, no ha habido golpes de estado ni dictaduras y los poderes están divididos. El presidente no es el dueño de la nación estadounidense y cada cuatro años hay elecciones para cambiar a los gobernantes.

El pensamiento de José Martí es complejo y puede generar interpretaciones diferentes.

En un artículo publicado el 23 de marzo de 1884, en el periódico Patria, Martí se refiere con admiración a los norteamericanos como ´´hijos de la práctica republicana de tres siglos´´, en contraste con las repúblicas hispanoamericanas, ´´…donde dejó el mando de España toda la rabia e hipocresía de la teocracia, y la desidia y el recelo de una prolongada servidumbre´´.

Martí no fue anti norteamericano. De los 42 años que vivió, pasó quince en los Estados Unidos, donde pudo organizar la guerra necesaria y escribir una buena parte de su rica obra.

Permítanme concluir con una cita del más universal de los cubanos: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados.”
rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 5141
*Partido Liberales de Cuba


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