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El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Recuerdo, en el año 2014, el modo parcializado y deshonesto como trató la Mesa Redonda –un programa de la TV cubana de una hora de duración, en horario de máxima audiencia-, el tema de la anexión de Crimea por parte de Rusia.

El programa generalmente es conducido por Randy Alonso, quién se caracteriza por estar siempre sonriendo, aunque no sepa bien por qué-, pero en aquella ocasión moderaba la periodista Cristina Escobar, una joven con mirada triste que parece nunca haber sonreído mucho y quien ha ascendido en nuestra TV como la espuma por su apoyo a toda costa al sistema.

Acompañaba a Cristina Escobar otro joven periodista, Oliver Zamora, y dos expertos en política internacional.

La cuestión de Crimea se ha convertido en una peligrosa puja de fuerzas, a ver quién puede más, entre Rusia y la OTAN.

Siempre he pensado que la anexión de Crimea fue tramada desde el justo momento -y puede que antes- que estallaron las revueltas en Kiev contra el régimen pro-ruso.

En Crimea el 75 % de la población es rusa. Cuando hicieron el referendo estaba muy claro por qué votarían.

Aquella introducción del alto por ciento de rusos llevó a una votación del 96 % de aprobación de la anexión. Ya es un hecho y no tiene vuelta atrás la conquista por inundación. Igual hubiera sucedido si los chinos hubieran introducido allí una población del 90%. Igual podríamos hacer nosotros con un poquito más de cubanos en la Florida, pero dudo que en este caso muchos voten por la anexión a Cuba, pasaría más bien al revés.

Rusia se hizo de una península que aunque fue suya, no está conectada por tierra con su territorio. Resulta raro, por lo menos anti natural, ¿verdad?

¿Quién quita que la revolución ucraniana no haya estado directamente dirigida a provocar la crisis que llevaría tan rápidamente Crimea a manos de los rusos?

Las sanciones pasarán y la crisis será olvidada. Y Putin estará sonriendo, orgulloso por haber logrado otro acto de prestidigitación política a su estilo medio mafioso.

Volvamos al tratamiento del tema de Crimea que se hizo en la Mesa Redonda. Se dieron cifras, se hicieron comentarios y suposiciones sin ningún basamento probatorio, y sin exponer sus fuentes. Se sentían apoyados, nadie les iba a cuestionar, no existía otro medio de prensa que les emplazara a probar con hechos y cifras demostradas, con fuentes claras y transparentes.

Uno de los expertos afirmó frente a las cámaras que en Ucrania se habían contratado mercenarios y se llevaron allí fuerzas especiales norteamericanas en un número que superaba los 1500.

¿Cómo este señor pudo afirmar eso si ni la misma Rusia, que hubiera sido la más afectada, no comentó sobre tales mercenarios?

Los programas de opinión que vemos constantemente en la TV cubana, y también en Telesur, son generados para conformar estados de opinión de escuchas cautivos, quienes no tenemos otros medios para enterarnos ni para cuestionar lo que dicen estos supuestos “expertos”. No hay contrapartida. No hay cómo comparar lo que se dice, no existen las posibilidades para que periodistas contestatarios tengan espacios similares alternativos que los hagan sudar cuando quieran afirmar gratuitamente como hechos lo que tan solo son sus elucubraciones.

No hay honestidad informativa en los medios oficialistas. No vale cuando se esgrimen conceptos, cifras e informaciones desde posiciones de fuerza, cuando quienes pueden rebatir, exigir, denunciar y exponer, se encuentran secuestrados bajo un régimen de terror, maniatados por los poderosos recursos de todo un Estado-Gobierno.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro


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