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Miami, USA, Ed Prida () La dirección soviética sustituyó a Nikita Khrushev porque sus planes no tuvieron éxito. Le siguió Leonid Brheznev, que se había encargado durante mucho tiempo de dirigir la producción de artefactos nucleares para atacar a Estados Unidos. Instituyó la llamada Doctrina Brehznev, que planeaba el mismo ataque; pero a más largo plazo, con el fin de tener más tiempo para perfeccionar la producción de los portadores nucleares, ya que sabían que los que habían desarrollado no tenían la eficiencia requerida.

Brehznev llevó adelante su plan, a pesar de ya haberse puesto en marcha, desde la década del 60, con la “Operación Cabeza de Puente”, la segunda operación consecutiva de la KGB desde Cuba contra Estados Unidos.

En 1980, Yuri Andropov, Jefe del Comité Estatal de la Seguridad del Estado y su grupo de científicos sociales de la Academia de Ciencias de la URSS delinearon un plan basado en el viejo esquema utilizado siempre por los soviéticos para destruir un objetivo y, tomando como punto de partida lo ideado, comenzaron un proyecto de subversión política contra los Estados Unidos.

Este segundo plan para subvertir el orden en los Estados Unidos, nació porque la URSS, de cierta manera, había renunciado a obtener la superioridad económica e industrial, y por ende militar, como la había pensado Nikita Khruschev a través de su hipócrita política de la coexistencia pacífica.

Este intento, ahora les parecía factible por tener a Cuba como base al sur de los Estados Unidos desde donde podían atacar eficientemente y destruir a los Estados Unidos.

El devenir del tiempo demostró que la URSS nunca hubiera podido alcanzar, como intentaba, el desarrollo científico y militar logrado por los Estados Unidos.

En 1980, se puso en marcha este plan. Hicieron como “maskiroska” la crisis de la Embajada del Perú, en Cuba, aprovechando la muerte de un miembro de la policía que falleció a consecuencia de un disparo por la espalda del otro policía de guardia en esta sede diplomática. El hecho se produjo cuando unos supuestos desesperados por la persecución y la necesidad penetraron con sus familias en la embajada del Perú, en Miramar. Aplicando una medida activa, Fidel Castro manejó un incidente particular para convertirlo en una acometida contra E.U. usando seres humanos. Anunció que todo el que se quisiera ir de la Isla podía hacerlo. Muchos cubanos le tomaron la palabra y este incidente facilitó el que miles de personas trataran de penetrar en dicha embajada, lo que devino en el Éxodo del Mariel.

Dos años atrás, en 1978, antes de que las armas biológicas empezaran a ser utilizadas dentro de la gama de armamentos puestos a bordo de los misiles intercontinentales, la Dirección de Guerra Biológica del Ministerio de Defensa de la URSS, concretamente llamada Bio Preparad, bajo la dirección de un médico llamado Ken Alibek había desarrollado un tipo de virus que la URSS no pudo utilizar porque no era lo suficientemente efectivo para matar en menos de 15 días, según requerían las normas del Ministerio de Defensa.

Según cuenta el Dr. Ken Alibek, este virus, que con tanto esmero habían desarrollado, lo pasaron a manos de las Operaciones Especiales de la KGB, para ser utilizado en conflictos locales como parte de la guerra psicológica que la URRS llevaba a cabo alrededor del mundo.

Los soviéticos habían transformado en armamento para la guerra biológica virus patógenos obtenidos en África donde estos existen de forma endémica y epidémica. El hoy conocido como virus HIV se convirtió de este modo en un arma de reserva para uso futuro.

Hay que aclarar que esta no fue la forma en que el HIV llegó a la población de Cuba. Cuba no creó una barrera sanitaria y epidemiológica para detectar enfermedades entre los soldados que regresaban de Angola. Todos iban directo a sus hogares, transmitiendo los contagiados el SIDA y otras enfermedades.

Durante el Éxodo del Mariel, la KGB, operando desde Cuba, encontró una ocasión propicia para la guerra biológica.

Personalmente, vi a los médicos soviéticos ponerles vacunas a los pacientes del Hospital Psiquiátrico Nacional y a los presos que cumplían largas condenas por delitos comunes como robo, asesinato, violación, etc. que el gobierno cubano envió por el puerto del Mariel, entre abril y mayo de 1980.

Años después, siendo preso político, conocí en la prisión de Quivicán a muchos reclusos de los que habían sido enviados por el gobierno cubano para los Estados Unidos en 1980, y que luego fueron repatriados por sus comportamientos delictivos en territorio norteamericano. Estos me explicaron, en detalle, cuáles habían sido sus misiones en las cárceles de Estados Unidos.

Además, cumplieron otro cometido, el de haber servido para desacreditar ante los ojos de la prensa y de la población en general, a las personas que se iban el país. Lógicamente la personalidad, lenguaje corporal y conducta de aquellas personas que por más de 15 o 20 años habían sido sometidos al sistema de cárceles y prisiones de Cuba, causaron una terrible impresión en los lugares y cárceles donde se concentraron. Cometieron todo tipo de crímenes y fueron tomados por la prensa como una muestra representativa del tipo de persona que quería abandonar Cuba por estar insatisfecha con la organización social que el sistema castro-comunista les ofrecía a sus ciudadanos.
pridaissues@gmail.com; Prof. Ed Prida
(Fragmento del libro “La sovietización de Cuba y sus consecuencias”, del profesor Ed Prida.


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