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Esperanza Belaguer

La creencia de que cada generación es más moderna, igualitaria y tolerante que la anterior no está equivocada. Así ha sucedido desde los revolucionarios años 70. Pero esta tendencia que parecía imparable acaba de sufrir un retroceso inesperado. Los jóvenes nacidos entre 1982 y 2000, los llamados millennial, han dado un paso atrás en su visión de la igualdad entre el hombre y la mujer dentro de la familia.

La suposición de que ellos iban a traer el consenso a favor de la igualdad en todos los ámbitos ha quedado aplazada para la siguiente generación. Varios estudios publicados en marzo por el Council on Contemporary Families (consejo de familias contemporáneas) han demostrado que hoy más jóvenes dan prioridad al hombre sobre la mujer en la familia que hace veinte años.

Nunca una generación ha sufrido un escrutinio tan profundo como el que soportan los jóvenes que en la actualidad tienen entre 18 y 34 años. Nacidos en la abundancia, se han dado de bruces con la crisis económica y la revolución digital. Sus respuestas a la época que les ha tocado vivir están repletas de imprevistos como la realidad y el futuro que afrontan.[[QUOTE:El 40% de los 'millennial' consideran que el hombre debe tener la última en las decisiones familiares, mientras que menos del 30% de los jóvenes de la anterior generación X pensaba de esa manera]]La generación del milenio no es solo más exigente, poco materialista, comprometida y participativa, sino -sorpresa- también más tradicional. El 58% de ellos prefiere un hogar en el que el hombre sea la principal fuente de ingresos y la mujer se ocupe de la casa. En 1994, este porcentaje era solo del 42%. Esta tendencia se repite en la toma de decisiones.

El 40% de los millennial consideran que el hombre debe tener la última en las decisiones familiares, mientras que menos del 30% de los jóvenes de la anterior generación X pensaba de esa manera. Son las impactantes conclusiones del estudio ¿Tendencias hacia el tradicionalismo? Cambios en la ideología de género de los jóvenes, elaborado por los sociólogos David A. Cottter y Joanna Pepinn, del Union College y la Universidad de Maryland, respectivamente. Para llegar a esta conclusión, los expertos han comparado las respuestas actuales con un sondeo que ha monitoreado la actitudes de los estudiantes durante los últimos 40 años.

Tiene una explicación

Este estancamiento en la evolución de las ideas liberales tiene una explicación más razonable que la frialdad de las cifras. Los jóvenes que hoy tienen entre 18 y 30 años han sido testigos de los problemas de sus padres para llegar a fin de mes, para conciliar la vida familiar y laboral. También han sufrido en sus propias carnes la ausencia de sus progenitores en el hogar.

Este es el principal motivo de este cambio de tendencia. Los millennial han reflejado con esta vuelta a la idea del matrimonio tradicional las tensiones sufridas para mantener la igualdad en la pareja en el actual clima político y económico.[[QUOTE:El estancamiento en la evolución de las ideas liberales tiene una explicación más razonable que la frialdad de las cifras, dadas las dificultades que experimenta esta nueva generación]]Cuando el hombre pierde su trabajo y se invierten los papeles, crecen los niveles de insatisfacción marital. Por otro lado, los jóvenes han vivido los conflictos que surgen cuando sus padres luchan por compartir el sustento y la crianza de los hijos sin ayuda del Estado e independientemente de sus preferencias personales, explica el profesor Dan Carlson, experto en familia y consumidores de la Universidad de Utah.

Este fenómeno no sucede en Europa, donde la ayuda pública aún sostiene a las familias y las vacaciones son pagadas. Sobre todo en los países del norte como Suecia, Finlandia o Alemania. Sus jóvenes siguen apoyando la igualdad de género dentro de la familia. Una tendencia que, según Jan Van Bavel, investigador de la Universidad de Lovaina, continuará porque las mujeres ya llegan a casarse con más educación que sus parejas y tienen acceso a políticas que les permiten integrar responsabilidades laborales y familiares.

Sí a la igualdad laboral

Donde la igualdad ha ido ganando terreno año tras año y generación tras generación ha sido en el entorno laboral. En 1976, el 82% de los jóvenes consideraban a las mujeres igual de capaces que los hombres para desempeñar cualquier empleo. Esa cifra no ha dejado de aumentar en las dos décadas siguientes hasta llegar al 91% en 2014.

De la misma forma, en los 70, el 76% de los hijos de la generación baby boom estaba de acuerdo en que la mujer debe tener las mismas oportunidades laborales que un hombre. Esto aumentó hasta el 89% en 1994 y se ha mantenido estable hasta 2014.[[QUOTE:Donde la igualdad ha ido ganando terreno año tras año y generación tras generación ha sido en el entorno laboral.]]La visión de los jóvenes sobre las madres trabajadoras ha mejorado de forma progresiva en los últimos cuarenta años, pero también ha sufrido un inusual vaivén. Cuando en 1976 se les preguntó si ellas podían establecer una relación con los hijos similar a la de una madre trabajadora, sólo el 49% dijo que sí. Esto aumentó hasta el 68% en 1996 y hasta el 76% en 2014. En este caso, se confirma la tendencia.

Sin embargo, ante la pregunta de si un niño en edad preescolar sufrirá si la madre trabaja, tres cuartas partes de los jóvenes de los 70 (el 75%) se declararon en desacuerdo y esta idea perdió adeptos en los 90 al bajar hasta el 48%. Los millennial han subido ahora ese porcentaje al 60%, pero sin haber recuperado todavía los niveles de los primeros sondeos.

El efecto social más notable sobre esta situación es la creciente preocupación por los permisos de maternidad y paternidad, prácticamente inexistentes en Estados Unidos. Más del 80% de los estadounidenses de ambos sexos apoya las bajas de maternidad remuneradas para las mujeres y el 70% también está a favor de que se otorgue a los padres. Entre las personas de 18 a 29 años de edad, la cifra se eleva al 91% para quienes están a favor del permiso pagado para las madres y el 82% está a favor del permiso para los padres.

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Nota de la Redacción: este texto ha sido publicado previamente en el diario digital español bez.es. Lo reproducimos con la autorización del medio.


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