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Luz Escobar y Zunilda Mata

Después de seis días sin abastecimiento de agua en La Habana como consecuencia de la rotura del conducto principal de la ciudad el pasado jueves, la situación se ha vuelto tensa y varias peleas entre vecinos han estallado en los municipios más afectados. Este lunes dos mujeres se enzarzaron a golpes frente al Capitolio habanero mientras esperaban para llenar sus cubos.

La Habana Vieja es uno de los municipios más afectados por la avería que ha dejado a más de 800.000 personas sin suministro regular, solucionado parcialmente por el reparto realizado con camiones cisterna.

La vieja conductora de seis décadas de antigüedad y dos metros de diámetro que abastecía desde la Cuenca Sur con 3.000 litros por segundo a los municipios de La Habana Vieja, Centro Habana, Plaza de la Revolución, Cerro, Diez de Octubre y una parte de Boyeros colapsó durante la madrugada, perjudicando a las zonas más pobladas de la ciudad y también a las más activas económicamente.

"Estamos haciendo nuestras necesidades en jabas para echarlas en la basura", cuenta Luis, residente en un solar que colinda con el céntrico Hotel Inglaterra. En la vieja y destartalada casona viven más de una veintena de familias que "no tienen agua ni para cocinar", se queja el hombre. A pocos metros, dos turistas degustan un café sentados en la terraza del alojamiento bajo el intenso sol de mayo.[[QUOTE:La información oficial es vaga sobre el calendario de reparación y la envergadura de la rotura]]"Los custodios están controlando a quienes entran al baño del hotel porque saben que en toda esta zona nadie tiene agua para descargar las tazas ni para darse una ducha", comenta Luis. Los centros turísticos de los alrededores se mantienen gracias a las pipas que gestiona el Estado con el objetivo de no afectar el funcionamiento de este sector económico.

La información oficial es vaga sobre el calendario de reparación y la envergadura de la rotura. El lunes un reporte en la televisión estatal aseguraba que era la tercera noche de trabajo continuado y que estaban al filo del 50% del cronograma previsto.

Hasta ahora se han colocado 500 metros de dos nuevas líneas de un kilómetro de largo, de los cuatro dañados. A falta de una tubería de dos metros, que no se produce en el país, los ingenieros decidieron conectar varias de 90 centímetros hechas de polietileno de alta densidad, según ha informado Javier Toledo Tápanes, delegado provincial de Recursos Hidráulicos.

Entre 150 y 200 personas trabajan en turnos rotativos para restaurar el servicio. "Si continuamos a este ritmo y no surgen situaciones imprevistas mayores, debemos conectar las dos primeras líneas de tuberías el jueves 1 de junio", aseguró Tápanes.

Alrededor del recién inaugurado Gran Hotel Manzana Kempinski el motor de un enorme camión cisterna ronronea. Los transeúntes imploran al conductor para que les rellene algún envase, pero el trabajador niega una y otra vez con la cabeza. Cerca del lugar una patrulla de policía vigila toda la operación.

El precio del agua se ha se ha disparado en el mercado informal. Una pipa de tamaño mediano costaba hasta hace una semana entre 20 y 25 CUC, pero la cifra ha llegado a duplicarse e, incluso, a triplicarse. Tres cuentapropistas que regentan habitaciones en un edificio cercano a la Catedral juntaron 100 CUC para rellenar su cisterna. "Los clientes no entienden de roturas", contó a 14ymedio una de las cuentapropistas.[[QUOTE: Los centros turísticos se mantienen gracias a las pipas que gestiona el Estado para no afectar el funcionamiento de este sectore económico]]Algunos vecinos de las zonas más damnificadas viajan largas distancias con bolsas cargadas de pomos para rellenarlos en casas de parientes o amigos. El lunes por la tarde, y durante un par de horas, el agua llegó hasta algunas cuadras del casco histórico. Una gritería de alegría llenó el ambiente ante la mirada azorada de los turistas que no podían comprender qué pasaba.

"Estamos llenando las cisternas de los que no consiguieron agua", contaba una empleada de Aguas de La Habana que este lunes inspeccionaba la distribución con camiones cisternas. "Solo podemos ocuparnos de los que llevan más de cinco días sin suministro", aclaró la mujer a un airado vecino en las cercanías del Parque Central.

Los negocios privados de las zonas se llevan la peor parte. En el restaurante Los Nardos un empleado de la cocina cuenta a 14ymedio que no han cerrado "de milagro". Según el trabajador, el negocio lleva sin agua cinco días y los inspectores están al acecho para cerrar los restaurantes que se encuentran en esta situación.

El local ha logrado mantener el servicio gracias a la compra de camiones cisternas. "Necesitamos hasta cuatro pipas al día", revela el empleado. El edificio tiene varios pisos repletos de salones donde se sirve comida cubana e internacional.

Este lunes "el dueño pudo conseguir por la tarde dos pipas, que al menos sirvieron para terminar el día" pero "tenemos que ahorrar cada gota, cosa que dificulta mucho el trabajo".[[QUOTE:Los negocios privados de las zonas se llevan la peor parte. En el restaurante Los Nardos un empleado de la cocina cuenta a '14ymedio' que no han cerrado "de milagro"]]Ese mismo día un inspector llegó a Los Nardos con la indicación de cerrar el establecimiento. "Le dijimos que habíamos conseguido unas pipas y se quedó parado en la misma esquina del negocio para vigilar de dónde sacábamos el agua", cuenta el trabajador.

Al lado del restaurante, los vecinos de otra ciudadela reunieron dinero para pagar un camión cisterna, pero cuando comenzó a bombear surgieron de la nada tanques y bombas de succión conocidas popularmente como ladrones de agua. En pocos minutos residentes de otros edificios se llevaron todo lo que pudieron y comenzó una pelea que terminó con la llegada de la policía y varios arrestos.

En las escuelas de la zona advierten a los padres que los niños no deben ir a los baños. En las aulas un olor a orín lo invade todo. "Estamos trabajando solo media jornada porque no podemos dar el servicio de comedor en estas circunstancias", cuenta una maestra de sexto grado de un centro docente en la calle Salud en Centro Habana.

El lunes por la tarde comenzó a lloviznar y una alegría inusual embargó a los municipios con mayores problemas. En la calle Compostela la lluvia sacó de sus casas a decenas de vecinos. Llevaban consigo jabón, cepillos para lavarse la boca y hasta algunos cubos en los que intentaban recoger cada gota que caía del cielo. Para la mayoría era la primera "ducha" en más de tres días.


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