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El Cerro, la Habana Rogelio Travieso, (PD) El pasado diecisiete de abril, en la revista Buenos Días, del Noticiero de la Televisión Cubana, presentaron una disertación de un profesor universitario sobre Democracia Representativa y Democracia Participativa.

El profesor se esmeró en resaltar la democracia participativa cubana. Al escucharlo, me hice algunas preguntas. ¿Desconocerá el profesor cómo en realidad se ejerce el poder del Estado todo poderoso? Cuándo hablan de democracia participativa, ¿lo harán pensando en los que han gobernado por casi toda la segunda mitad del siglo pasado y los años que llevamos de este siglo?

Basta una lectura de la Constitución cubana y la Ley Electoral.

Constitucionalmente, el único partido legal es el Partido Comunista de Cuba (PCC), al que todos deben obediencia. Es la fuerza superior partidista que rige la sociedad cubana.

En Cuba no se permite la libertad de expresión. El artículo 53 de la Constitución dice textualmente: ‘Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad’.

¿Llaman a los gobernantes inamovibles, pueblo trabajador? ¿Es su interés el de la sociedad?

En las estructuras partidistas, existen los núcleos de barrios del PCC, que son los que ejercen el control sobre los llamados factores de la comunidad.

Cuando el régimen habla de sociedad civil, se trata de organizaciones de masas y sociales que responder al PCC.

Entre el núcleo zonal y los factores, se encargan de preparar lo que brindaran desde las condiciones creadas en las asambleas de elección de candidatos. En dichas asambleas, los participantes, levantando la mano, votarán por la mayoría de los propuestos para candidatos.

El profesor en su disertación, se refirió a la posibilidad que los cubanos tienen con la iniciativa de las leyes.

El régimen totalitario, posee los mecanismos para la preservación del poder de por vida para la cúpula gobernante.

El 6 de marzo de 2001, las organizaciones no oficialistas que luchan por el respeto a los Derechos Humanos dentro de Cuba, hicieron el Llamamiento desde la Habana, con la intención de lograr cambios en las leyes basados en el Artículo 88 Inciso G de la Constitución de la República.

A partir de ese día, casi todas las organizaciones independientes se dieron a la tarea de la recolección de las 10 000 o más firmas, como exige la Constitución, para proponer cambios en las leyes.

También, a partir de ese día, el aparato represivo del régimen se dedicó a reprimir a los que recolectaban firmas y a los firmantes.

En octubre 2001, se detectó que de las firmas recolectadas, algunas eran falsas. Firmas introducidas por contrarios de la democracia, lo que obligó a la verificación de todas las firmas a todo lo largo y ancho del país.

El 10 de mayo de 2002, el principal gestor del Proyecto Varela, Oswaldo Paya Sardiñas y otros miembros del Comité Gestor Ciudadano, presentaron a la Asamblea Nacional del Poder Popular, 11 020 firmas. Es decir 1, 020 firmas por encima de lo que exige la Constitución.

Antes de presentar las 11 020 firmas ante abogados en notarías, se consultó si era requisito la legalización de las firmas y notarios pertenecientes a los Bufetes Colectivos respondían que desconocían este requisito.

En respuesta a la petición ciudadana de las 11, 020 firmas y basados en el Artículo 88 Inciso D, las organizaciones de masas oficialistas, del 15 al 18 de junio, cumpliendo el mandato del poder totalitario, hicieron un referéndum para ratificar el aberrante Socialismo Irrevocable.

El profesor, en su intervención, puntualizó que las firmas de los ciudadanos, para que sus peticiones sean válidas, deberán estar avaladas ante notario público.

Pregunto al profesor: ¿El Estado totalitario facilitaría y regularía horarios especiales para el servicio de las notarías para poder legalizar las firmas? ¿Por qué los cubanos de la petición ciudadana de las 11 020 firmas, eran reprimidos y debían avalar sus firmas ante notario público y los convocados para votar por el Socialismo Irrevocable no las legalizaron y fueron estimulados con tres días de asueto?

Cuando éramos niños, se burlaban de nosotros con trampas y trucos contenidos en el cuento de la Buena Pipa. ¿Se acuerdan?

Las asambleas para elegir candidatos de base, las asambleas de rendición de cuentas para justificar lo no resuelto, la designación por la comisión nacional electoral del 50% de los candidatos por los que el pueblo estará obligado a votar, el Artículo 53 que anula la verdadera libertad de expresión… ¿Todo ello no es similar al cuento de la Buena Pipa?

Ya comenzaron las amenazas contra integrantes de organizaciones de la sociedad civil independientes que están enfrascados en proponer como candidatos a ciudadanos no pertenecientes a las organizaciones oficialistas.

Si el profesor desconoce como en la realidad funciona la democracia participativa, está exonerado de responsabilidad.

Representan una burla las prácticas habituales de trucos y trampas que por años han sido utilizadas.

Con esta Constitución y su Ley Electoral, es imposible la democracia.
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba


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