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Transición ordenada a la democracia en Cuba
Sobre una transición ordenada a la democracia, que incluyera a todas las
partes en conflicto y como un actor trascendental a los actuales
gobernantes de Cuba
Moustafa Hamze Guilart, Sao Paulo | 16/05/2017 12:43 pm

Por un lado, la vieja guardia “partidista” de la Plaza de la Revolución
sigue aferrada al poder pudiéndose intuir que no aceptan el desafío de
iniciar una transición ordenada a la democracia de Cuba, porque ese
proceso podría conllevar que se le vaya de las manos, lo cual no tiene
por qué suceder si realmente ese proceso se desarrolla respetuosa y
civilizadamente.
Por otro, la vieja mentalidad anticastrista parece que mantiene la
ilusión de derrocar abruptamente a los actuales gobernantes de Cuba.
Hace algún tiempo atrás pensaban que eso se podía obtener mediante una
primavera árabe a la cubana. Ahora, con las salidas de algunos aliados
de las actuales autoridades cubanas, como gobernantes en algunos países
de América del Sur y el debilitamiento otros, parecen albergar la
esperanza que eso podría acelerar una ruptura abrupta del actual sistema
de gobierno.
Si hipotéticamente se diera una ruptura abrupta de la problemática
cubana, eso podría ser un suicidio para todas las partes en conflicto,
desde los más radicales de ambos lados hasta los más moderados, pues
conformaría un gran riesgo para la seguridad nacional de EEUU, que
podría verse involucrado directamente.
Habría que tener muy en cuenta que desde el Gobierno de Ronald Reagan
hasta el día de hoy las Fuerzas Armadas Cubanas están desarrollando una
doctrina de defensa nacional denominada la “Guerra del Todo el Pueblo”,
que entre otras cuestiones tiene preparados además de sus efectivos
permanentes en las diferentes agrupaciones militares, una reserva
militar entrenada en la manipulación de diferentes medios de combates
desde un fusil AK, pasando por diferentes especialidades, hasta el
manejo de explosivos.
Todos ellos con una buena preparación combativa y muchos con experiencia
como combatientes en las guerras africanas. Alguien dijo una vez “Cuba
es un queso gruyere”, porque en su subsuelo yacen muchos túneles y
abrigos para diferentes fines, además la Isla es un arsenal de armas y
pertrechos de guerra, e incluso dispone de una fábrica de fusiles si mal
no recuerdo.
Por lo dicho en los párrafos anteriores y muchas cuestiones más, sería
tamaña irresponsabilidad pensar y más aún proponer una solución de
ruptura abrupta de la problemática cubana, porque los perdedores o
simplemente los inconformes sociales podrían disponer de esos medios
para “defender sus intereses” y convertir a Cuba en un Estado fallido,
lleno de pandillas armadas.
Por todo eso la solución más conveniente a la problemática cubana sería
una transición ordenada a la democracia, incluyendo a todos los actores
en conflicto y como un actor trascendental los actuales gobernantes de Cuba.
Para transitar ordenadamente a la democracia abogo por Cuatros Pasos
Programáticos que a continuación relaciono: 1) Legalización de los
partidos políticos de oposición, 2) Convocatoria a una asamblea
constituyente multipartidista, 3) Instauración de un Estado de derecho
con sus poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial), 4)
elecciones multipartidistas municipales, provinciales y nacionales.
Estos pasos programáticos no son suficientes, pero sí necesarios para
que la democratización de Cuba no sea abortada en el camino por grupos
hegemónicos, sean de izquierda, derecha o una combinación de ambos, con
la justificación de determinada “estabilidad” o de imponer sus intereses
políticos y/o económicos.
La legalización de los partidos políticos de oposición además de
dotarlos de un estatus legal para organizar sus actividades sin temor a
persecuciones y encarcelamientos arbitrarios, posibilitaría que en ese
periodo organizativo se crearan sus bases de sustentación política, se
modificara la actual Constitución para tener aunque sea de forma
temporal la garantías mínimas para su funcionamiento o la creación de
una ley de partidos políticos donde se establezcan los deberes y
derechos partidarios.
Una vez estabilizados los partidos políticos de oposición y el partido
único actual bajo las mismas condiciones, estarán creadas las
condiciones para la convocatoria a una asamblea constituyente
multipartidista, para parlamentar la constitución democrática de Cuba
que entre otros aspectos contenga de forma general el modelo
político/económico/social/cultural y que sea el Estado democrático de
derecho emanado de dicha constitución el garante de dicho modelo.
Por la amplitud, el debate y el consenso necesario del citado modelo
sería inaceptable que el autor del presente artículo pretenda incluir
algunas de sus componentes, pero es oportuno enfatizar que en su parte
política se debe definir el tipo de gobierno si es presidencialista,
parlamentario o semi-presidencialista (ver Presidencialismo de Coalición
en Brasil SPD).
Hago referencia a esta cuestión porque actualmente algunos grupos de la
oposición interna están abogando por la elección directa de presidente y
vicepresidente para 2018, sin ni siquiera tener definido el tipo de
gobierno para Cuba.
Dicho sea de paso, si los actuales gobernantes aceptan esa propuesta se
puede convertir en una hipoteca para la futura democracia de Cuba y por
otro lado puede ser contraproducente para el actual proceso de
democratización, al no existir un Estado democrático de derecho, el
gobierno podría celebrar elecciones directa para presidente y
vicepresidente sin la participación de partidos políticos de oposición y
así dar continuidad al Estado totalitario de partido único con un
maquillaje que lo legitimase ante la comunidad internacional. Eso es
válido también para los que “peregrinan” por el mundo pidiendo un
plebiscito para Cuba, por las mismas razones que traerían las mismas
consecuencias antes citadas.
Estos cuatros pasos programáticos no se contraponen a otros pasos
colaterales como una nueva ley electoral, ni a la demanda de libertad de
opinión y asociación, entre otras cuestiones. Ni mucho menos a la lucha
que mantienen agrupaciones prodemocráticas en el interior de Cuba por
participar en las elecciones para delegados de las asambleas
municipales, provinciales y a diputados de la Asamblea Nacional. De lo
que se trata es que el proceso democrático no sea manipulado yo
castrado por los que hoy ostentan el poder.
A la pregunta ¿Estará lista la democracia para establecer debidamente
sus normas en un futuro próximo para los cubanos?
Si se desarrolla una transición ordenada a la democracia fundamentada en
estos cuatros pasos programáticos necesarios y otros colaterales
indispensables, la respuesta sería positiva a mediano o largo plazo, en
dependencia de la voluntad política de los diferentes actores en conflicto.
Publicado originalmente en el Boletín SPD No. 218 (35/año 8). La Habana,
30/Julio/2016.
Nota del autor: este articulo a pesar de ser publicado hace casi un año,
a mi juicio, tiene una gran actualidad por cómo se siguen complicando
los acontecimientos en Siria, la tensión en la Península Coreana, el
empecinamiento por el castrismo en mantener el poder absoluto y su
represión creciente y el desaliento por la incertidumbre existente por
el estancamiento del deshielo entre Cuba y Estados Unidos, ante esa
encrucijada, a mi modo de ver, una Transición Ordenada a la Democracia
de Cuba sería el rumbo cierto para llegar a un puerto seguro y no a un
mar de tempestades permanentes.

Source: Transición ordenada a la democracia en Cuba – Artículos –
Opinión – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/transicion-ordenada-a-la-democracia-en-cuba-329357


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