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Zunilda Mata

Cada año la escena se repite en las tiendas que comercializan los uniformes escolares para varios niveles de enseñanza. Las filas se alargan y los revendedores aprovechan la alta demanda para ofrecer su mercancía desviada de los almacenes estatales. Este año no parece ser la excepción.

En los primeros días de junio las tiendas gestionadas por el Ministerio de Comercio Interior comenzaron la venta de los atuendos para la Enseñanza Primaria, a los que se han agregado los de la Secundaria Básica y con posterioridad se sumarán los de Preuniversitario y Politécnico.

En una carrera contrarreloj, miles de padres hacen cola a las afueras de estos locales ante el temor de que las tallas más demandadas se terminen, como ha ocurrido en años anteriores.

"Llevo dos años teniendo que rehacer los uniformes del niño porque las tallas que encontré eran muy grandes", cuenta María Karla, una habanera de 28 años con un hijo que cursa el tercer grado en un colegio del municipio de Cerro en La Habana.[[QUOTE:En una carrera contrarreloj, miles de padres hacen cola a las afueras de estos locales ante el temor de que las tallas más demandadas se terminen]]La madre aguardaba este miércoles a las afueras de la tienda La Elegancia en la calzada de Ayestarán. En una mano sostenía el bono de compra que le entregaron en la escuela, la tarjeta de identificación del menor y su propio carné de identidad, requisitos indispensables para efectuar la compra.

"Desde que llegué aquí me han ofrecido al menos tres veces venderme uniformes por la izquierda", cuenta María Karla. "Pero los precios están muy altos y no puedo comprarlos", asegura. Un módulo de pantalón corto y camisa como el que necesita su hijo cuesta unos 120 CUP en el mercado negro, en comparación con los 9 CUP que debe pagarle al Estado.

Sin embargo, al niño de Karla María solo le corresponde un conjunto de uniforme, ya que no ha entrado en un nuevo nivel de enseñanza, en cuyo caso hubiese tenido derecho a dos módulos. La madre opina que esas cantidades no alcanzan para nada ya que su hijo crece día a día y es necesario comprarle ropa nueva. Sabe que tarde o temprano tendrá que apelar a las redes informales. Un fenómeno que las autoridades quieren erradicar a toda costa.

Este año se han implementado nuevos controles para eliminar las ilegalidades, según explicó a la prensa oficial la especialista principal de la Subdirección de Productos no Alimenticios de la Empresa Provincial de Comercio de La Habana, Jeisa Saborit.[[QUOTE:Este año se han implementado nuevos controles para eliminar las ilegalidades]]En cada comercio se mantiene un registro exhaustivo que incluye "el número consecutivo del bono, el nombre y apellidos del estudiante, la escuela, la talla a adquirir, las prendas y la firma de los padres", aclara la funcionaria.

Pero los clientes se quejan de que la medida ralentiza el proceso y no elimina del todo el desvío de recursos. "Estoy aquí desde las cinco de la mañana y la cola apenas se mueve" protesta una abuela con dos niños de 7 y 8 años a las afueras de una tienda en la calle Muralla en el casco histórico de la capital.

Según Saborit, no hay motivos para preocuparse. "En el caso de la Enseñanza Primaria estamos con los abastecimientos al 96% y en la Secundaria Básica a un 95,7. Es decir, contamos con los inventarios suficientes para respaldar las ventas de uniformes en la ciudad".

También se mantiene restringido el lugar donde a cada estudiante le corresponde comprar su uniformes. Durante décadas se podían adquirir en cualquier local de la red de comercio minorista habilitado para ese fin. Pero desde hace tres años rige una vinculación estricta entre las tiendas y las escuelas, según el consejo popular donde se ubiquen.[[QUOTE:En 2015 la comercialización de uniforms estuvo marcada por el robo hacia el mercado informal de más de 11.000 prendas de enseñanza primaria, politécnica y preuniversitaria de los almacenes mayoristas]]En 2015 la comercialización del producto estuvo marcada por el robo hacia el mercado informal de más de 11.000 prendas de enseñanza primaria, politécnica y preuniversitaria de los almacenes mayoristas, según reportó la televisión nacional. Un hecho que aumenta la desesperación de los padres por comprar cuanto antes, algo que también recomiendan en los comercios.

"Contamos con todas las tallas, pero es mejor no dejarlo para después porque las pequeñas y medianas duran poco", aseguro a 14ymedio una empleada de la tienda ubicada en la calle 37, entre 2 y 4 en La Timba.

La Unidad Empresarial de Base Atelieres trabaja por segundo año consecutivo en la modificación de la talla de los uniformes , ya que en algunos casos las familias se dan cuenta de que han comprado el conjunto equivocado para sus hijos solo cuando estos los prueban y ven que no son de su talla.

Los cubanos con familiares en Miami pueden ahorrarse las largas colas y los arreglos posteriores. La popular tienda El Dollarazo, de Hialeah, ofrece desde hace años uniformes de todos los niveles de enseñanza en Cuba, sin requisitos de presentación de documentos ni sin restricciones de cantidad, y cuenta con un amplio surtido de tallas.


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