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14ymedio

El Ministerio de Educación Superior (MES) ratificó la expulsión de la profesora Dalila Rodríguez de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Una carta, fechada el pasado 9 de mayo y entregada este viernes a la académica, responde a su anterior apelación y confirma la revocación de su categoría docente, según explicó Rodríguez a 14ymedio.

El documento aparece firmado por la asesora jurídica del MES, Denisse Pereira Yero, y por el jefe del Departamento Jurídico, Jorge Valdés Asán. Los funcionarios no consideran una apelación el reclamo de Rodríguez porque “basta que se incurra en uno de los supuestos del artículo 74 inciso d) para que se pierda de manera directa la Categoría Docente”.

El pasado 11 de abril la profesora recibió una orden de despido de su puesto en la Facultad de Humanidades, emitida por el rector Andrés Castro Alegría y en la que se invoca el artículo 74 del Reglamento para la aplicación de las Categorías Docentes de la Educación Superior.

El argumento esgrimido para justificar la expulsión fue que la profesora no había logrado “subsanar un grupo de actitudes que se apartan en lo social y lo ético del correcto actuar docente educativo que exige su categoría docente, y que puede afectar la formación de los educandos”. Una noticia que Rodríguez recibió con sorpresa.[[QUOTE:La filóloga cursaba un doctorado en Ciencias Pedagógicas, era activista del sindicato y recibió en febrero pasado una evaluación de excelente]]La filóloga, de 33 años y residente en el municipio villaclareño de Camajuaní, cursaba hasta el momento de su expulsión un doctorado en Ciencias Pedagógicas, después de obtener un máster en Estudios Lingüísticos y Editoriales. Era activista del sindicato y recibió en febrero pasado una evaluación de excelente.

Desde comienzos de 2015, la académica experimentó presiones de la Seguridad del Estado. Varios agentes la entrevistaron para indagar si tenía contactos con el activista y pastor evangélico Mario Félix Lleonart. También se interesaron en conocer cómo eran las relaciones con su padre, Leonardo Rodríguez Alonso, coordinador del Instituto Patmos, una organización independiente que defiende los derechos religiosos en Cuba.

Dalila Rodríguez afirma que no pertenece a ningún grupo opositor, ni siquiera asiste a eventos convocados por entidades independientes en la Isla. “Todo esto lo han hecho para que mi padre se sienta culpable”, opina.Cuando le comunicaron su despido, la vicerrectora primera, Osana Molerio Pérez, y la asesora jurídica le informaron también que no le estaría permitido apelar por el camino del sindicato y le advirtieron que no debería volver “a poner un pie” en la Universidad.

El proceso de despido estuvo plagado de irregularidades, denuncia Rodríguez. Según el reglamento, su caso debió ser analizado previamente por la comisión encargada de las categorías docentes y ofrecerle siete días para apelar. Sin embargo, el rector tomó la decisión directamente y sin respetar los plazos.[[QUOTE:Señaló que las autoridades docentes “ni siquiera han podido mostrar una sola prueba en [su] contra”]]Rodríguez decidió entonces escribir al Ministro de Educación Superior, José Saborido, pero la respuesta recibida esta semana asegura que en su caso “no hay violación alguna” porque “no se trata de un proceso disciplinario sino de un procedimiento administrativo de carácter especial”.

En conversación telefónica con 14ymedio, la profesora calificó de “increíble” que poco después de haber sido evaluada con las mejores calificaciones en su trabajo se haya convertido en alguien “con graves  problemas éticos y sociales que perjudica la formación” de los alumnos.

Dijo sentirse “totalmente desamparada, después de trabajar once años en esa universidad”, y señaló que las autoridades docentes “ni siquiera han podido mostrar una sola prueba en [su] contra”.

De la misma Universidad fue expulsada pocos días después la estudiante de periodismo Karla Pérez González, tras ser acusada de pertenecer al Movimiento Somos+ y "tener una estrategia desde el inicio del curso para subvertir a los jóvenes".

Su caso despertó una ola de indignación y a su favor se pronunciaron también voces oficialistas como el cantautor Silvio Rodríguez, quien escribió en su blog: "Qué brutos somos, coño, y pasan décadas y no aprendemos".


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