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Mario J. Pentón

Donald Trump anunciará en las próximas horas su nueva política hacia Cuba. No hay sobresaltos en Miami, donde las líneas centrales del discurso del presidente ya se conocen desde el jueves tras ser filtradas a la prensa.

Ni restricciones en las remesas ni prohibición de los viajes a la Isla han resultado de la "revisión exhaustiva" a la que el equipo gubernamental había sometido las relaciones con la Isla caribeña. Tampoco el sensible tema de la revocación del último acuerdo migratorio que puso fin a la política pies secos/pies mojados que mantiene a miles de cubanos varados en terceros países.

"Al final el león no es tan fiero como lo pintan", dice Yedsika León, una cubana de 33 años recientemente llegada a Miami que temía que el cambio de política hacia la Isla significara la prohibición de regresar a su país.

"Se decía que regresarían los tiempos de (George W.) Bush cuando los viajes estaban más controlados y el monto de las remesas también", explica.

[[QUOTE:Ni restricciones en las remesas ni prohibición de los viajes a la Isla han resultado de la "revisión exhaustiva" a la que el equipo gubernamental había sometido las relaciones con la Isla caribeña]]León dice no sentirse preocupada por el impacto de las directivas que el presidente Trump anunciará. "Si es como dicen hasta ahora los medios, a quienes va a afectar es a los militares", agrega.

Ningún detalle para la ceremonia es frugal. El lugar escogido para el anuncio es un viejo teatro de la Pequeña Habana, corazón del exilio cubano. El local lleva el nombre de Manuel Artime, uno de los héroes de Bahía de Cochinos, y es gestionado por el Gobierno de la ciudad, en manos del alcalde cubanoamericano Tomás Regalado. En el auditorio estarán las principales organizaciones del exilio, todas marcadas por el envejecimiento tras décadas de combatir al castrismo allende los mares.

Fueron los veteranos de Bahía de Cochinos quienes, resentidos por la reanudación de relaciones diplomáticas con La Habana, respaldaron al actual presidente cuando era apenas un polémico candidato. El voto cubano es tradicionalmente republicano y en las recientes elecciones jugó un importante papel para que Trump ganara el estado de Florida. Ahora el presidente les devuelve el favor, aunque no en la medida que muchos deseaban.

"Si Estados Unidos aplicara lo que dice el embargo y de verdad se tomara en serio la causa de la libertad de Cuba otro gallo cantaría", dice Rafael Izquierdo, un cubanoamericano que lleva viviendo en Miami medio siglo y no piensa volver mientras quede "un Castro vivo".

"Cero divisas, cero viajes, cero comercio. Nada de visitas a Miami ni 20.000 visas. Mano dura es lo que hace falta para que esa tiranía termine. Mientras sigan golpeando a mujeres indefensas y encarcelando a personas por pensar libremente ni un centavo para Castro", dice con pasión.

Las directivas de Trump no llegan a ser la glaciación del deshielo como se esperaba. La bandera de las barras y las estrellas seguirá ondeando en la embajada de Estados Unidos en La Habana y las aerolíneas norteamericanas aterrizarán sin problemas en las pistas antillanas.

La justificación será el irrespeto sostenido del Gobierno de Raúl Castro a los derechos humanos fundamentales. Algunos disidentes cubanos como Antonio Rodiles (Estado de Sats) y el exprisionero político Ángel Moya, Jorge Luís García Pérez Antúnez, (Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata) han aplaudido el giro anunciado por Trump y se encuentran en Miami. Otros han denunciado que se les ha impedido la salida del país como ha sido el caso de Berta Soler (Damas de Blanco) y José Daniel Ferrer (Unpacu)

[[QUOTE:El presidente Trump se limitará a vigilar de cerca las operaciones de empresas y ciudadanos norteamericanos con el poderoso sector empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas]]El presidente Trump se limitará a vigilar de cerca las operaciones de empresas y ciudadanos norteamericanos con el poderoso sector empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas (GAESA), que según expertos controla el 60% de la economía de la Isla. Desde el turismo hasta la Zona Económica Especial de Mariel así como las antiguas empresas del historiador de La Habana pasan por sus manos.

La retórica de Washington estará más cercana al anterior período republicano y tendrán aparentemente más voz en lo relacionado con Cuba el lobby de congresistas cubanoamericanos. De hecho, el senador Marco Rubio y el representante por Florida, Mario Díaz-Balart son considerados los artífices del giro de la política hacia la Isla.

Un punto importante será la fiscalización de los viajes a la Isla. Obama autorizó 12 categorías bajo las cuales los estadounidenses pueden viajar a Cuba. A partir de las directrices de Trump se dificultarán esos viajes, especialmente en la categoría de contacto pueblo a pueblo. El Departamento del Tesoro velará porque los norteamericanos puedan justificar su estancia en la mayor de las Antillas. El último año más de 280.000 norteamericanos habían visitado Cuba, según datos oficiales.

Emiliana Zamora, una arrendataria de Airbnb en Sancti Spíritus se queja vía telefónica."Muchos de los turistas que estaba recibiendo eran norteamericanos. Si Trump tumba los viajes, como dicen, no solo pierdo mi entradita de dinero, sino que todos los que trabajamos de esto vamos a la quiebra", lamenta.

Zamora dice estar preocupada porque tras la apertura de Obama la Isla se convirtió en tendencia turística, algo que podría revertirse rápidamente.

Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro y una activa embajadora de su Gobierno en las capitales extranjeras confirmó recientemente la preocupación de la Isla con los pasos de Trump. "El mundo hace chistes con Trump, pero en Cuba nos preocupa mucho", dijo la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) en Madrid.

[[QUOTE:En las últimas semanas han llovido mensajes de apoyo al legado aperturista de Obama. Desde ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch hasta los cálculos astronómicos de Engage Cuba]]Otros que también parecen inquietos a juzgar por su febril actividad en la red social Twitter son los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de la Isla. La Directora General de la Dirección General de Estados Unidos, Josefina Vidal, una figura clave en las negociaciones de la era Obama dedicó 40 de sus 42 retweets del jueves a temas relacionados con el anuncio de Trump.

En las últimas semanas han llovido mensajes de apoyo al legado aperturista de Obama. Desde ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch hasta los cálculos astronómicos de Engage Cuba (cuestionados por Foresight Cuba) que cifraba el costo de un cambio radical en la política hacia Cuba en unos 6.600 millones de dólares y 12.295 puestos de trabajo han intentado convencer a Trump de dar marcha atrás en su pugna con La Habana.

Para Guillermo, de 47 años, que vende flores en una esquina de Flagler Street "el problema de Cuba no tiene solución". Lleva 25 años el sur de Florida y cree que en la Isla el Gobierno "vive del miedo de la gente a los americanos" mientras que en Estados Unidos "muchos viven del negocio de llevar la democracia a Cuba".

Esta tarde, mientras el presidente anuncie sus directrices hacia la Isla, él estará trabajando para pagar "sus bills (facturas)".


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