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Mario J. Pentón

Para hablar de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) en Cuba se tiene que mencionar a Mariela Castro y al Cenesex, que ella preside, dicen tres tres activistas independientes del Macroproyecto Manos, de visita en Miami para asistir a OutGames, los juegos olímpicos de la comunidad LGBTI.

Pero si bien es cierto que la labor de la la hija de Raúl Castro ha puesto sobre el tapete el tema de esta comunidad, algunos activistas han decidido emanciparse del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) porque quieren reivindicar la naturaleza social de su proyecto, frente a la “agenda política” que, dicen, maneja la institución oficial.

“Nuestra prioridad es defender el derecho de la comunidad LGBTI y educar a sus miembros. No solamente debemos conocer lo que nacionalmente se ha legislado al respecto, sino los documentos internacionales y cómo estamos protegidos por la legalidad internacional”, explica Juana Mora Cedeño, directora de la organización Arco Iris Libre de Cuba.El Macroproyecto Manos surgió como una necesidad, según dicen los activistas. En 2014, algunas de las organizaciones independientes que representaban a la comunidad LGBTI y que no estaban bajo el paraguas oficial del Cenesex se agruparon para apoyarse mutuamente.  

“La diferencia entre nosotros y el Cenesex es básicamente que nuestro proyecto nace de la comunidad, mientras que el otro es un proyecto oficial con orientaciones desde el poder”, agrega Mora Cedeño.

Dentro de las acciones que realizan está el estudio del documento Nacidos Libres e Iguales sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas. Además brindan asesoramiento a gays, bisexuales, transexuales y lesbianas sobre cómo defender sus derechos desde la transversalidad de los mismos.

Otro punto importante en su agenda es el apoyo material y en asesoría a los enfermos con VIH Sida, para lo cual cuentan con ayudas de diferentes organizaciones internacionales, entre ellas la Fundación Caribe Afirmativo, una organización LGBT colombiana que respalda esta iniciativa.  

Sisi Montiel, (Michele Hernández Sánchez) es una mujer trans, presidente de la red Trans Fantasía, que se dedica a apoyar y asesorar a las personas transgénero en Cuba. También integra el Macroproyecto Manos.

“Es un poco difícil hablar en Cuba de derechos humanos porque la gente piensa que se trata de tumbar al Gobierno. Tenemos que hacer diariamente un trabajo que requiere mucha paciencia para ir eliminando tabúes”, dice.Montiel dice haber sufrido su disidencia en materia sexual por partida doble: al ser discriminada por la sociedad y luego convertirse en una “opositora” al Cenesex.

“Me llaman opositora las mismas transexuales que asisten al Cenesex. Es algo que me molesta, porque yo no me considero opositora a nada, simplemente soy una activista por los derechos LGBTI pero que no quiere hacer parte del Cenesex”, explica.

Según Montiel existe una verdadera persecución contra los gays, transexuales, bisexuales y lesbianas que se apartan de la organización oficialista.

“Nuestra organización [Macroproyecto Manos] no está autorizada legalmente. En Cuba solo existen las organizaciones que permite el Gobierno y no quieren aprobar otro grupo que haga lo mismo que Mariela Castro”, explica.

Todos los proyectos LGBTI tienen que pasar por las manos del Cenesex y aquellas organizaciones que trabajan por esa comunidad y que no son reconocidas por el Estado se convierten en grupos discriminados,obligados a trabajar en la semiclandestinidad y sin mecanismos legales para sostenerse económicamente o canalizar ayudas.

“¿Para qué quieres ir a la marcha del Cenesex si después, en la noche, te apresan?, les digo a las trans, porque muchas de ellas son trabajadoras sexuales y terminan detenidas por la policía y acusadas de trata, posesión y consumo de drogas (cuando lo que llevan son lubricantes)”, explica Montiel.

“Para la policía es fácil. Te multan y después dicen: para que te la quite tu madrina Mariela, porque para ellos, Mariela Castro es la madrina de todos los gays. Yo les digo que no tengo madrina, porque no tengo hecho santo”, ironiza refiriéndose a los ritos de la religión afrocubana.

Para Mario José Delgado González, activista y director de la Fundación Cubana Cristiana Divina Esperanza, el trabajo que realiza su organización (también dentro del Macroproyecto Manos) busca eliminar el cariz político que se le ha dado a la conquista de los derechos de esta comunidad en Cuba.“Nos encantaría poder conversar con Mariela Castro y tener proyectos en conjunto. Sabemos que ella nos conoce, pero aunque intentamos establecer puentes nunca hemos recibido respuesta”, dice el activista.

No obstante, Delgado González explica que la esencia de ambos proyectos son distintos. “Nuestro único interés es promover los derechos de la comunidad sin matices políticos. Mariela en cambio tiene un discurso más político y solo representa a las personas que responden a su ideología”, explica.

El activista considera que la columna vertebral del Macroproyecto Manos es el Aula de Derecho Ciudadano, una iniciativa que busca empoderar a la comunidad LGBTI con el estudio de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los códigos penal, de familia y laboral, además de leyes y documentos para elaborar propuestas anti discriminación.

“Trabajamos por el respeto a los derechos humanos integralmente, incluso más allá del tema LGBTI. Nos gustaría hacerlo desde una plataforma legal y con todos los derechos y deberes que ello comporta”, sostiene Delgado González, que no pierde la esperanza de conseguirlo más adelante.



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