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(EFE/Archivo)

NUEVA YORK, Estados Unidos.- No le puede ir peor en la economía a Nicolás Maduro. El país está más allá de la bancarrota, sumido en deudas y gastos que no puede controlar; pero el mandatario, con una porfía a toda prueba, sigue ordenando el envío de millones de barriles del crudo a Cuba y ofrece, con arrogancia y torpeza, cinco millones de dólares para las víctimas del huracán Harvey.

La nación se encuentra aislada de los mercados mundiales, sin liquidez y sujeta hoy a las medidas aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos.

Sin embargo, la crisis financiera del país bolivariano reventó hace meses y el Estado debió recurrir a transacciones con Goldman Sachs y Nomura aceptando precios muy debajo su valor por miles de bonos.

David Osio, CEO de Davos Financial Group, indica que la situación actual se la buscó el mismo gobierno de Maduro y no es “un plan maquiavélico de algunos países o instituciones. Es la reacción natural del mercado financiero ante un país cuyo gobierno ha buscado implementar un modelo ideológico contrario a las reglas del mercado y los valores de la comunidad inversionista”.

Uno se pregunta: ¿Qué puede saber de economía un hombre que no estaba preparado para el alto cargo de Presidente, ignorante en política internacional y en el juego financiero, rodeado de chavistas que solo quieren enriquecerse más aun, a costa del erario nacional?

Osio comenta: “Se hizo evidente que la llamada comunidad internacional ya no tolera que entidades financieras estén facilitando el acceso a los mercados a un gobierno que enfrenta serios cuestionamientos internacionales por el conflicto político que atraviesa, y que además no cuenta con un plan económico coherente. (…) En nuestros reportes recientes advertimos las implicaciones de no tomar medidas de ajuste económico, en términos de hiperinflación, mayor deterioro de la calidad de vida. Ahora es tarde para tomarlas”.

Señala Osio una salida que difícilmente tomará Maduro: “Se ha hablado que un camino para contener la crisis en desarrollo sería dolarizar la economía, y creemos que esa puede ser una vía. No obstante, el punto clave sigue siendo la confianza que generen quienes estén al frente de las riendas del Estado venezolano”.

Mientras tanto, las sanciones que Estados Unidos impuso a funcionarios del régimen están generando el impacto deseado: al jefe de finanzas de la estatal PDVSA, Simón Zerpa, se le han complicado los negocios y la posibilidad de vender el crudo y recibir créditos, según un análisis de la agencia Reuters.

Maduro y su corte están en problemas y en un “catch 22”, nadando en un círculo vicioso de dos aguas con cursos diferentes. Si el régimen no recibe el respaldo de las cartas de créditos, no puede entregar el petróleo y, por lo tanto, no recibe el dinero que tanto necesita para sobrevivir.

Sin efectivo, todos los planes de la dictadura y su propia corrupción quedan a la deriva.

Chavistas han viajado a China y Rusia para tratar de obtener un rescate a todo precio, vendiendo lo último que va quedando a la rica nación petrolera.

Para Maduro y compañía conseguir los $3500 millones para los pagos urgentes de bonos antes que finalice el año se está haciendo angustiosa, y más aún, al ver la falta de interés de sus propios socios que hasta ahora no le han tendido el salvavidas apropiado que les permitan respirar fuera de las agitadas aguas en que se encuentran.


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