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Joven cubano con una svástica tatuada en el hombro (foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- No es la svástica hindú ni aquella azul que fuera símbolo de la Fuerza Aérea de Finlandia ni tampoco la que llevaron por algún tiempo los boy scouts, es la cruz gamada de los nazis y ese detalle muy pocos de quienes la portan o la inscriben en los muros o la tatúan sobre sus cuerpos lo ignoran.

La connotación nefasta que adquirió el otrora símbolo de buenaventuranza, después de conocidos los crímenes del fascismo hitleriano, no deja espacio a la ingenuidad y hace sospechar que algo alarmante está sucediendo en la sociedad cubana actual para que florezca el culto a un emblema que para muchas personas es distintivo de uno de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad.

Si hace diez años atrás era casi imposible ver en las calles de Cuba una svástica, ahora el panorama es otro. Proliferan por doquier, sobre todo en el centro de la capital donde incluso algunos jóvenes la han asumido como una moda y hasta en los salones de tatuaje muchos adolescentes las piden para grabarlas sobre todo en los hombros, las manos o el pecho.

“Es un dibujo que se veía en tipos que salían de la prisión”, comenta Elionardo Barreda, quien posee un estudio de tatuajes en La Palma, Arroyo Naranjo: “Ahora lo hacemos mucho. (…) Lo piden sobre todo chamacos de secundaria, de pre, incluso me lo han pedido jóvenes de piel oscura, aunque la mayoría son blancos. (…) Nunca la he tatuado en mujeres, todos son hombres los que piden la svástica”.

David Beltrán, otro artista del tatuaje, que tiene su estudio en la Habana Vieja, coincide en que durante los últimos tres años se pudiera hablar de la explosión de algo muy similar a un culto por el pasado nazi, que pudiera tener su origen en los video juegos y en series televisivas cuyo tema es el período de entreguerras en Europa:

“Hace como tres años se puso de moda en La Habana un juego que era del tema de los nazi y hubo varias series en el paquete y documentales, entonces comenzaron a pedirme ese dibujo. (…) De ahí para acá ya he perdido la cuenta de a cuanta gente le he tatuado la svástica, yo he tatuado svásticas hasta en el pene, en las nalgas, pero donde más la piden es en el pecho y la espalda, en los dedos de las manos, la mayoría son chiquitos de estos loquitos, de esos que van a la calle G (…) los varones y las hembras, aunque son más los varones (…), pero también han venido tipos de 30-40 años a tatuarse (la svástica), pero son menos, dos o tres, solo eso”, afirma David.

En una avenida de La Habana (foto del autor)

La psicóloga Moraima Orta, de la Clínica del Adolescente en el municipio Arroyo Naranjo, sostiene que ha sido notable la aparición de este tipo de “culto” a estos símbolos y sus significados, más entre varones que están por los 15 y los 18 años de edad. Aunque no lo señalaría como una tendencia  predominante.

“No es algo muy común pero es notable la aparición de una especie de culto en niños con trastornos severos de la conducta, sobre todo porque son adolescentes muy vinculados con la violencia, que viven en ambientes donde existen prejuicios raciales, sexuales, donde pudiera haber expresiones regionalistas, de discriminación (…). En La Habana, incluso lo he visto en personas que no son nacidas en La Habana, es frecuente escuchar expresiones contra los orientales, los llamados palestinos, incluso algunas regulaciones (migratorias internas) propician, apoyan, legalizan la discriminación hacia aquellos que no son de La Habana. Todo lo malo es asociado con ese individuo al que ni siquiera la ley coloca en igualdad de derechos (…) en ese entorno no es difícil encontrar expresiones como esas donde un niño, un joven incluso una persona mayor se sienta superior a otra solo por haber nacido en este lugar y no en aquel”, opina Orta.

Entre los adolescentes la visión del asunto abarca un espectro donde es posible encontrar opiniones muy diversas.

Para Wilber, de solo 15 años, tatuarse la svástica es solo un asunto estético que, según él, no lo vincula ni a secta ni ideología alguna:

“Me gusta cómo me queda. La he visto en películas y después se la he visto a algunos amigos y nada. Me la hice y ya (…). He oído hablar del fascismo y de Hitler pero yo no tengo nada que ver con eso. Es interesante lo que hicieron los alemanes, fue malo pero me gusta ver películas de los nazis, sobre todo cuando son vampiros y esas cosas”, dice Wilber.

A la salida de un restaurante en La Habana Vieja (foto del autor)

Nissan, otro adolescente de 16 años, cree que en la escuela no enseñan la verdadera historia de Hitler:

“Hitler hizo cosas malas pero en la escuela solo hablan de eso, no dicen las cosas buenas que hizo. Hasta Fidel copió frases de Mi Lucha. Hitler era socialista. ¿Y nosotros no queremos construir el socialismo? (…) Yo no discrimino a los homosexuales ni a los negros pero los pájaros (término peyorativo usado en Cuba para referirse a los gais) son frescos (desvergonzados) y eso no se ve bien (…). Yo no tengo nada en contra de los negros pero son muy escandalosos y la mayoría de los delincuentes son negros”, afirma Nissan que lleva teñido el cabello de rubio y usa pulóver de manga larga en verano para no broncearse.

Germán, estudiante de enseñanza secundaria, entiende que la svástica es solo un símbolo de poder divorciado de cualquier connotación ideológica:

“Eso es solo un dibujo que lo que quiere decir es que tenemos un poder especial pero no tiene que ver con los nazi. Yo lo uso porque me gustó y mi papá siempre me habla de lo que significa pero él no es fascista. (…) No, mi papá es gerente de un hotel, y fue militar (…) mi papá no es un presidiario ni un fascista pero le gusta todo eso de Alemania y de Hitler. A mí también y eso no quiere decir que yo sea fascista”, dice Germán.

Mientras tanto, las cruces que tanto temor aún infunden a quienes conocen sus verdaderos significados, comprobados en los hechos históricos, siguen apareciendo por todos lados en una ciudad donde tampoco faltan aquellos otros ingredientes ideológicos del totalitarismo, suficientes para advertir que, de quedarnos dormidos, pudieran generarse monstruos y otras formas similares de “hombres nuevos”.


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