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Aunque Pedro Valentín Pacheco Alonso no vivía con su única hija, ambos mantenían una relación cercana. Él siempre estuvo ahí para ella, incluso cuando Leidy le consultó sobre su embarazo.

"Sí, mi niña, tienes las condiciones, le dije. (...) Si debo vender mis herramientas de plomería, las vendo todas y salimos adelante. Ella siguió luchando ahí con la madre, y na', nació el niño y creció. Ahora tiene diez meses".

Ni entonces, ni el propio 26 de septiembre, era posible imaginar una separación tan brusca. “Mi niña fue ese día a la empresa de Comercio interesada en un curso, después visitó a unas amistades en Reina, almorzó luego junto a su esposo y tomó finalmente el ómnibus de la ruta 3. Se quedó en la última parada y de allí subió a una camioneta que la dejó cerca de casa, en el asentamiento conocido como Junco Viejo. A las 2:56 p.m. le timbró al esposo para decirle que había llegado, porque desde donde estaba, a poco más de una cuadra, veía su hogar, pero en realidad nunca llegó".

Continúe leyendo esta historia en 5 de Septiembre.



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