Calendar

November 2017
MTWTFSS
« Oct  
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930 

We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

Cuba se ha convertido en uno de los principales destinos de turismo sexual en el mundo debido a lo barato y fácil que resulta comprar el placer erótico en cualquier lugar (foto del autor)

LA HABANA, Cuba.- Son casi las 8 de la noche y Mauricio se despierta para comenzar la rutina. Ha dormido toda la mañana y la tarde buscando recuperar fuerzas pues sabe que estará despierto la madrugada, incluso aunque logre “ligar” en cuanto llegue a la calle. Quizás tenga suerte esta vez y el extranjero o el cubano con dinero que lo alquile se lo lleve rápido a una habitación.

Mauricio tiene 22 años y se gana la vida como “pinguero”, es decir, teniendo sexo por dinero con hombres. A veces ha tenido mujeres como clientes pero no es lo usual en esa zona de la calle Infanta, desde 23 hasta Radio Progreso, donde suele trabajar este chico que hace tres años llegó a La Habana, desde Holguín, con la ilusión de hacer dinero para marcharse de Cuba.

A pesar de que hay noches en que ha hecho más de cien dólares, una cifra que equivale a tres salarios mensuales de cualquier trabajador cubano, Mauricio no ha podido acercarse a lo que planificó y ahora sólo alcanza a ver cómo cada día sus sueños se transforman en pesadilla.

En febrero de este año, nos comenta el muchacho, a él y a su pareja, que también se prostituye, les detectaron VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y eso cambió todos los planes inmediatos conduciendo sus existencias a un círculo vicioso.

“Prácticamente trabajo para cuidarme la salud. Fue esta vida la que me enfermó pero también es esta vida la que me da de comer”, dice Mauricio.

Su tragedia no es excepcional. Al igual que él, cientos de adolescentes y jóvenes cubanos salen a la calle Infanta todas las noches a “trabajar”.

Las opciones que les ofrecen una economía en crisis más una política de control ideológico basada en el freno a las iniciativas personales que generen bienestar individual como primer paso para la prosperidad colectiva, en gran medida los ha conducido a ese callejón sin salidas que resulta la prostitución.

Para nadie es un secreto que Cuba se ha convertido en uno de los principales destinos de turismo sexual en el mundo debido a lo barato y fácil que resulta comprar el placer erótico en cualquier lugar.

“Los extranjeros ya le han cogido la vuelta y ya no es fácil sacarles más de 50 dólares, a veces es lo que te pagan por estar con ellos un día entero, una semana”, comenta Yasmani, un joven de 25 años.

Graduado de enfermería en Pinar del Río, Yasmani decidió no ejercer su profesión.

“Ya yo conocía este mundo. Estudiaba, y por las noches, casi siempre los fines de semana, salía a hacer dinero (…). En Pinar no hay la misma cantidad de extranjeros que en La Habana, allá casi siempre estaba con cubanos (…) hasta que me gradué y vine para La Habana. (…) Me gusta la enfermería, en realidad me gusta más la medicina pero se pasa mucho trabajo y al final no ganas nada, no puedes comprarte ropa, zapatos, vives prácticamente para trabajar. (…) En realidad vine con la idea de buscar un extranjero que me saque de Cuba o que me mande dinero, por eso casi nunca me voy con cubanos (…). No es que los cubanos paguen menos, es que, a no ser que sea un cubanoamericano, estás perdiendo el tiempo porque al final aquí la gente tiene dinero hoy pero mañana puede que no y la cosa es irse de aquí”, dice este joven que además reconoce que, después de más de cinco años prostituyéndose en las calles, no ha conseguido lo que dice continuar buscando.

Su experiencia no ha sido la de su amigo Raynier, de 24 años y también nacido en Pinar del Río pero actualmente residente La Habana. Para este otro joven, que se prostituye desde los 18, las cosas han salido mejor de lo que imaginó.

“Al principio pasé un poco de trabajo pero porque me daba pena acercarme a los extranjeros y nunca había estado con otro hombre. Después aprendí algunos truquitos y nada, ahora tengo cuatro punticos fijos, un español, un mexicano y dos canadienses que son pareja (…). Todos los meses me mandan dinero y vienen varias veces al año. (…) Yo trato que no coincidan pero si coinciden les paso a otro, qué le voy a hacer, pero eso nunca me ha pasado, yo lo tengo controlado”, dice Raynier que agradece a la prostitución el haber podido comprar su casa.

“Ya tengo mi casa en La Habana y estoy reparando la de mi mamá allá en Pinar del Río (…). ¿Cómo voy a dejar esto? Ni siquiera lo pienso. (…) No es que no me guste trabajar es que nada me va a dar lo que yo gano aquí. (…) Esto también es un trabajo”, comenta Raynier.

Los extranjeros ya le han cogido la vuelta y ya no es fácil sacarles más de 50 dólares (foto del autor)

Las calles 23, en el Vedado, e Infanta se convierten en un verdadero boulevard para la prostitución masculina. Son tantos los jóvenes que acuden a la zona al caer la noche que los bares cercanos funcionan como palcos de un gran teatro. Los clientes toman un puesto en una de las mesas del restaurante El Toke, por ejemplo, y desde allí solo contemplan a aquellos chicos que luego escogerán para pasar la noche, tal vez la vida.

“Creo que la diferencia entre un chico de aquí (de Cuba) y otro de España, es que los de aquí te hacen creer que de verdad te aman”, dice Antonio, un turista español que todos los años viaja a Cuba.

“Les compras una cerveza, conversas con ellos la noche, y al final te cumplen la fantasía que vienes buscando, que es más de afecto que de sexo (…), eso es casi imposible en España (…). Después les envías un poco de dinero y cuando regresas te tratan como a un dios, esa es la diferencia. (…) Yo he estado a punto de casarme con varios de ellos, me los llevaría a todos”, afirma Antonio que además se hace acompañar en su mesa por varios chicos a los que les compra cigarros y bebidas.

Aunque los bares y discotecas de La Habana cierran temprano, algunos antes de las 12, la vida nocturna de la prostitución continúa en las aceras y portales de los edificios cercanos. El juego de conquistas jamás se termina antes de las 6 de la mañana. Los chicos esperan todo cuanto haya que esperar. Saben que, pasados de copas, los clientes dejan de ser demasiado selectivos y terminarán llevándose a cualquiera de ellos.

“Hoy puede ser mi día de suerte”, nos dice Ulises, un chico que dice tener 18 años pero que aparenta mucho menos. Ha estado durante horas parado en una esquina de la calle Infanta. Varias veces ha paseado el tramo de apenas diez metros que separa el bar Las Vegas de ese otro que está de moda luego que el gobierno cerrara el famoso Humbold.

“Todavía es temprano. A las 6 todavía se puede hacer algo. (…) Incluso a veces es mejor porque ya todo el mundo está pasado (borracho). (…) Yo soy el que tengo que estar claro. (…) Demasiado temprano es cuando te dicen que te dan 10, 20 (dólares) y los aceptas porque estás desesperado, yo prefiero esperar. (…) Cuando ya tienen mil cervezas arriba es cuando te dicen 50, 100, y al final llegan a la cama y se duermen”, señala Ulises.

Aunque en Cuba la prostitución es penada por la ley, el fenómeno ha alcanzado dimensiones tan desproporcionadas que resulta imposible controlar su incremento, así como no existen programas efectivos, ajustados a las circunstancias, para promover entre los jóvenes un modo de vida alternativo asociado al trabajo y no al castigo o la represión.


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *