Calendar

November 2017
MTWTFSS
« Oct  
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930 

We run various sites in defense of human rights and need support in paying for servers. Thank you.


Cubaverdad on Twitter

José Rolando Casares (Foto: María Matienzo)

LA HABANA, Cuba.- José Rolando Casares, activista por los derechos humanos y miembro ejecutivo de la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana encarcelado en “Kilo 5”, la prisión provincial de Pinar del Río, le está siendo negada la asistencia médica desde que fue encarcelado.

“Se le rompió la prótesis dental desde que entró y le resulta muy incómodo masticar lo poco que puede comer”, denuncia Yamilka Abascal, activista y esposa del preso político, “él puede comer muy pocas cosas porque tiene una prótesis en el intestino desde que era niño”.

La condición médica de Casares le impide digerir bien la comida que sirven en la prisión, pero tampoco le permiten pasar comida elaborada al cubículo en que lo tengan en ese momento. “Di tú si además tampoco la puede masticar”, concluye su esposa.

Pese a sus 40 años de edad, Casares tiene que usar prótesis dental porque a principios de los 2000, cuando apenas comenzaba su actividad política, “le sacaron los dientes a golpes”, cuenta Yamilka, a quien le contaron de la brutal golpiza amigos y el propio Casares.

El activista fue juzgado el pasado 15 de febrero por los supuestos delitos de “desacato” en su figura básica, dos delitos de “atentado” y “ultraje sexual”. Fue condenado a cinco años de trabajo correccional sin internamiento junto a su esposa, Yamilka Abascal quien fue condena a 2 años de prisión domiciliaria pese a que en ese momento tenía 8 meses de embarazo.

Aunque su condena era sin internamiento, Casares se negó a trabajar de manera forzada en la construcción o en la agricultura como proponía la Fiscalía, por lo que fue llevado a “Kilo 5” y ahora, según Abascal “no saben dónde ponerlo”.

José Rolando Casares y su esposa, Yamilka Abascal (Foto: María Matienzo)

“Lo mueven constantemente porque no quieren que hable con los demás presos. Si cogen a alguien diciéndole ‘político’ lo castigan”, cuenta Yamilka, añadiendo cómo uno de los reclusos que más permaneció junto a Casares comenzó a reclamar sus derechos y ahora lo tienen en celda de castigo.

Yamilka anda como “loca” con los niños, “haciendo presión” no solo por el tema de la comida y por la inestabilidad a la que lo están sometiendo, o porque “no querían que le diera una enguantada”, sino y sobre todo, “por su libertad”, resume la activista.


Go to article


Go to Source Site

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *