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Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Quienes tuvieron acceso a la información publicada en este medio por Agustín Figueroa sobre un asesinato en el capitalino barrio La Güinera, en el municipio de Arroyo Naranjo, se habrán percatado de la inoperancia y falta de profesionalidad de la policía castrista, que por ser revolucionaria, no es nacional y por estas razones no protege ni sirve a la población. Solo reprime y abusa al servicio de una dictadura militar totalitaria y dinástica.

Si se hubiera tratado de una asonada cívica de protesta ciudadana, hubieran tardado menos de cinco minutos en llegar varios carros patrulleros y algunas decenas de uniformados. Uno o varios patrulleros hubieran respondido a esa llamada. Se trata de que ellos ni protegen ni sirven a la ciudadanía y para la ocasión, no se trataba de reprimir y golpear opositores o disidentes pacíficos. Entonces, no llegaron. Si no llegaron, podrían argumentar que fue por causa del embargo o bloqueo como le llama el metalenguaje oficial. Se podría argumentar que fue porque no disponían de combustible o porque estaban ocupados con un asunto relacionado con la seguridad del status de la élite a la que sirven.

Algo que la opinión pública nacional e internacional debe conocer es que desde cada teléfono móvil desde donde se tomaron imágenes de esta tragedia urbana, se llamó a servicios de urgencia y a autoridades policiales, que no acudieron con tiempo para proteger, servir y salvar una vida.

Quizás en aquellos momentos, asediaban la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco o paseaban intimidantes frente a la población por alguna zona capitalina, siempre en servicio del régimen militar totalitario cuya permanencia imponen. Este es el estilo de vida que en Cuba pretenden afirmar los gobiernos europeos y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Afortunadamente, entre los testigos presenciales del pueblo de a pie presente, no se ha sabido de ninguno que haya degustado con placer un café, mientras contemplaba la tragedia. Cierta y afortunadamente, no son ni serán como el Che.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Véase: La violencia, un tema diario I, Agustín Figueroa Galindo, PD#504; La violencia un tema diario (II), Agustín Figueroa Galindo, PD#505


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