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El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) Entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre, la radio, la televisión y el resto de los medios oficiales, por politiqueros y mentirosos, se hicieron más insoportables de lo que habitualmente son. Al conmemorarse el primer año del fallecimiento de Fidel Castro Ruz, la dosis del más de lo mismo fue más que abusiva.

Ese actuar mediático me hizo recordar los compromisos de libertad, democracia y bienestar para el pueblo cubano, contenidos en el alegato de la Historia me Absolverá, así como el compromiso público de Fidel Castro, el 8 de enero de 1959, en el campamento de Columbia, de celebrar elecciones libres en el menor plazo de tiempo posible.

También recuerdo el incumplimiento del decreto ley sobre la prohibición en lugares oficiales de cuadros con fotos de los dirigentes de la revolución.

Oficialmente se informó luego de su muerte, acerca de la voluntad de Fidel Castro de que no le hicieran estatuas ni bustos, y que no pusieran su nombre a calles, instituciones, etc.

Los mayores recordaran, en los años sesenta, el discurso de Fidel Castro, donde arremetió contra el culto a la personalidad del gobernante chino Mao Zedong.

Escuchamos o leemos calificativos de victorias o logros, donde aparece como principal protagonista Fidel Castro. Quienes los divulgan, lo hacen como si los demás desconocieran estos hechos, que en unos casos son del dominio público y lamentablemente en otros, los hemos tenido que sufrir.

A continuación solo a algunos ejemplos de esa tergiversación histórica y cómplice de los medios defensores de un sistema que ha experimentado fracasos que han incidido para que la vida del cubano de a pie se haya convertido en algo extremadamente difícil.

Los asaltos a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en 1953, fueron un fracaso, que sirvió para promover la figura de Fidel Castro. Fue su único objetivo logrado.

En el yate Granma, una embarcación con capacidad para no más de 10 personas, Fidel Castro subió a bordo 82 expedicionarios. Lo convenido con Frank País, para el 30 de noviembre de 1956, con el levantamiento de Santiago de Cuba, dado el retraso del yate Granma, no resultó para apoyar al desembarco, que no resultó ser tal, sino un naufragio.

Las promesas de una revolución liberadora con democracia y libertad para Cuba fueron falsas. Su resultado real fue un régimen totalitario con una ideología excluyente de partido único. Sus máximos representantes, mayoritariamente, han sido y son militares, que llevan más de 58 años en el poder absoluto.

Las promesas de bienestar para el pueblo cubano no fueron cumplidas. Si de algún bienestar se pudiera hablar, solo existe para muy contadas familias y para personas que viven como si fueran dueños de la nación cubana.

Aunque las cifras no son del dominio público, la deuda externa del país es prácticamente impagable.

El deterioro de las instalaciones estatales es en un por ciento alto, crítico. El fondo habitacional es ruinoso y deficitario. Las calles y aceras se encuentran en su gran mayoría en estado deprimente. La insalubridad es visible. El servicio del transporte estatal, más que deficitario, es pésimo. La infraestructura del país, en general, es un desastre. La tan cacareada potencia médica, es solo para turistas y misiones en el exterior, no para el cubano de a pie. Hay un caos existente con la falta de medicamentos, y al parecer, su solución no apremia mucho.

Después de 58 años de régimen castrista, el salario promedio nacional es inferior al que existía antes de 1959, y el costo de la vida es muy superior al de aquellos años.

Los mejores escritores, periodistas, deportistas, cantantes, músicos, artistas y cubanos de a pie del pueblo, muchos entre ellos, trabajadores y talentosos, se han visto obligados a huir de este sistema semi-esclavista.

La economía estatal planificada ha demostrado su incapacidad para generar riquezas. Sin embargo, quienes gobiernan se empeñan en continuar por ese camino errado. Para ellos, lo más importante es mantener en sus manos el poder totalitario. No les importan los resultados negativos obtenidos.

Después de tantos días empleados en los medios para resaltar el culto a la personalidad de Fidel Castro, el miércoles 29 de noviembre la vida cambió a mi favor: llegó de Miami la mayor de mis hijas, su esposo, mis dos nietos mayores y una de mis bisnietas.

Excepto a mi hija y su esposo, a los demás, no los veía desde que estuve de visita en Miami en el año 2013. Tampoco he vuelto a ver a mis otras dos hijas, sus esposos, mis otros nietos y otra bisnieta.

En horas de la mañana del domingo 3 de diciembre, ellos regresaron a Estados Unidos, el país que les abrió sus puertas y donde han podido realizar, lo que en el país en que nacieron, el sistema les negó: esto es, una vida verdaderamente próspera.

Los que quedamos acá, continuaremos con este peregrinar entre falsas y huecas consignas, críticas y denuncias al vecino país del Norte, nuevos congresos del Partido Comunista y reuniones de infinidad de organismos y organizaciones oficialistas. En fin, mucha propaganda en favor de este sistema colapsado pero represivo, que es incapaz de cambios verdaderos para mejorar la vida del pueblo.

En los días que transcurrieron entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre, los cubanos sufrimos el excesivo culto a la personalidad. Quienes gobiernan y los medios de que se sirven, son expertos en hacernos la vida aún más insoportable.
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotravieso@nauta.cu; móvil 538 59142; Rogelio Travieso
*Partido Liberales de Cuba.


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