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El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) En junio de 2014, a los 63 años de edad, mi esposa, Tania Pérez Roig, fue ingresada en la sala de urología del Hospital General “Calixto García” y operada de cáncer de vejiga.

Después de operada recibió el tratamiento de quimioterapia, pero confrontó la dificultad, que de seis sueros que debían de aplicarle, solo pudo recibir tratamiento con tres de ellos; pues no contaban con los otros.

Durante el primer año después de la operación, los chequeos periódicos se cumplieron cada tres meses; pero fue cada seis los dos últimos años.

El 17 de julio de 2017, Tania presentó un sangramiento. El 18 de septiembre nuevamente se repitió el sangramiento. En el cuerpo de guardia del mismo hospital, le pusieron sondas por espacio de tres días y le recomendaron reposo.

En el policlínico Antonio Maceo, después del primer sangramiento se le realizó un ultrasonido y apareció que tenía un pólipo en vejiga.

A principios de octubre, la uróloga cirujana del Calixto García indicó un chequeo para ingreso y realizar intervención quirúrgica.

El tiempo transcurría y el tumor crecía.

El martes 24 de octubre, reclamamos por qué Tania no era citada para ingreso. La respuesta fue evasiva y poco seria. Dijeron que había casos que esperaban desde el mes de enero.

Ese día, mi esposa y yo nos dirigimos a la consulta de urología, donde nos orientaron que continuara visitando el hospital e insistiendo.

¿Acaso un caso de cáncer podrá esperar como si fuera un catarro, que es curable con agua o un cocimiento?

La noche del lunes 30 de octubre sangró al orinar.

En la mañana del día 31 del de octubre nos dirigimos al hospital. En el registro de ingreso nos dijeron que tenía que esperar. Al reclamar la presencia del jefe del departamento de registro de ingreso, nos informaron que no se encontraba. Ante mi insistencia, nos dijeron que fuera a la dirección del hospital. Al llegar a la recepción de la dirección, un empleado nombrado Raimundo trató que la secretaria del director nos recibiera, pues el director no se encontraba, pero no fuimos recibidos. Ante esta negativa, el empleado Raimundo nos aconsejó que fuéramos al departamento de atención a la población. En ese departamento nos enviaron a la consulta de urología nuevamente, pero la doctora no se encontraba.

Con impotencia, decidimos volver a la dirección, donde un médico nos orientó que fuéramos al cuerpo de guardia. Allí nos orientaron que localizáramos a la cirujana, algo que no fue posible.

A Raimundo, que fue el único que se sensibilizó con la situación (quiero dejar constancia de ello), le planteamos que íbamos a denunciar tanta indolencia.

Ante el llanto de desesperación de Tania, me vi obligado en alquilar un auto y llevarla para la casa.

No quisiera pensar que lo ocurrido con mi esposa sea similar a lo sucedido en el año 2015 con mi persona.

En abril de 2015, en tres oportunidades, el periodista Osmar Laffita Rojas, el director de Primavera Digital, Juan González Febles y quien escribe, informaron a través de estas páginas la negativa del Hospital “Luis de la Puente Uceda”, de ingresarme e intervenirme quirúrgicamente por mi padecimiento de reflujo esofágico, una delicada situación de salud a la que no dieron solución.

El 14 de noviembre de 2017 Tania ingresó para una operación por cistoscopia. Se le realizó el día 15, pero por lo delicado de donde se encuentra el tumor, este no pudo extraerse por la cistoscopia.

El 21 de diciembre de 2017, tras reunirse los médicos y los familiares, decidieron la uróloga cirujana Llerena V. Isandri y la oncóloga Mercedes Fundora Ramos, aplicar ciclos de quimioterapia y dar inicio a estos para la primera semana de enero de 2018, con vista a reducir el tumor y logrado esto, en coordinación con el Hospital Oncológico de La Habana, extraer tumor.

El inicio de la quimioterapia de la primera semana de enero, no fue posible, pues el departamento de las quimioterapias se estaba mudando el jueves 4 de enero.

El miércoles 10 de enero, en horas de la tarde, un oficial del MININT en una moto Suzuki, llegó a mi casa y me entregó una citación para una entrevista al día siguiente en la 4ta unidad de la PNR del Cerro. Le contesté que no podría asistir, pues mi esposa tenía tratamiento de quimioterapia.

El jueves 11 de enero tampoco fue posible la quimio, pues el departamento no tenía agua y esa situación no fue resuelta hasta las 10.40 A.M.

Ante la desesperación de los enfermos, dos pacientes, ancianos ya, se fueron a las manos en la sala de espera. Médicos, enfermeras y público presente, tuvieron que interceder para calmar los ánimos.

En el caso de mi esposa, no pudo iniciar el ciclo, pues la cantidad de sueros asignados para ese día no alcanzaban para tantos casos pendientes. Nos orientaron asistir temprano al siguiente día para poder iniciar la quimioterapia.

Esa noche recibí una llamada por teléfono del oficial antes señalado para otra citación. Le informé de todo lo sucedido y que no podría asistir tampoco a la citación, pues ese viernes estaba programada nuevamente la quimioterapia de mi esposa.

El viernes 12 de enero por fin le fue aplicada a Tania la quimioterapia en el horario de 10 A.M a 1P.M.

Quiero en este escrito dejar bien claro que las doctoras Llerena Isandri y Mercedes Fundora, en lo que respecta a este caso, han sido preocupadas y eficientes, así como el personal de quimioterapia.

Dentro de quince días se repetirá el ciclo de quimio, para con posterioridad, realizar operación quirúrgica con radical de vejiga.

Esperemos que en lo adelante las dificultades confrontadas en este caso sean superadas pues está en juego la vida de esta paciente de cáncer.

En la noche del viernes 12 y el amanecer del sábado 13, los efectos de la quimioterapia afectaban el estado de Tania, con muchos vómitos y malestar general.

Respecto a la propaganda oficialista que aparece en todos los centros hospitalarios, como cubano me encuentro en la obligación de responder. ¡Los servicios médicos cuestan, pero sus costos los sufragan los trabajadores de la salud y el pueblo de Cuba en general! Además, los cubanos no somos responsables que los servicios médicos fueran todos estatizados en 1968. En Cuba existían muchas clínicas mutualistas que a un precio módico prestaban un excelente servicio. En aquella época, nadie podía restregarnos que los cuidados de salud fueran gratuitos.
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso, móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba


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