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Nicanor Parra en 2009 (El País)

LA HABANA, Cuba.- Ha muerto en Chile, este 23 de enero a los 103 años, Nicanor Parra, el creador de la antipoesía, que a partir de los años 50 cambió el rumbo de la poesía hispanoamericana.

Según explicó una vez: “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso de los tontos solemnes, hasta que llegué yo y me instalé con mi montaña rusa”.

El autor del antipoema El hombre imaginario, que decía escribir “en la oscuridad más negra, sin saber hacia dónde iba”, y que declaraba no creerse merecedor de premio alguno, ganó el Premio Cervantes en 2011, y fue nominado varias veces al Nobel.

En 1970, Nicanor Parra provocó la ira del régimen castrista y de la más recalcitrante izquierda radical latinoamericana, que lo excomulgó solo por haber aceptado la invitación a la Casa Blanca que le hizo la esposa del presidente norteamericano Richard Nixon.

En alusión a aquella visita a la Casa Blanca, Parra se adjudicaría haberse bebido con Pat Nixon una de “las cuatro tazas de té que estremecieron al siglo XX”. Las otras tres eran las que tomaron Fidel Castro, Mao y Brezhnev con Richard Nixon.

Los comisarios culturales del régimen castrista llegaron al extremo de retirarle a Nicanor Parra la invitación a que viajara a La Habana para participar como jurado del premio Casa de las Américas.

En aquella época, el régimen castrista no lo pensaba dos veces para excomulgar a la menor discrepancia a intelectuales extranjeros, sin importarles su prestigio ni cuan simpatizantes suyos hubiesen sido hasta ese momento.

Poco después del incidente con Nicanor Parra, el castrismo, que suele tener pésimas relaciones con los poetas, arremetería contra Pablo Neruda solo porque asistió a una reunión del Pen Club en Estados Unidos.

A juzgar por lo que expresó en Confieso que he vivido, su libro de memorias, Pablo Neruda nunca perdonó a los comisarios culturales que pusieron la cara a nombre del castrismo: “el sargento” Retamar y “Guillén el malo” (para Neruda, el Guillén bueno no era Nicolás el cubano, sino Jorge, el poeta español de la Generación del 27).

Nicanor Parra, irónico como era y menos rencoroso que Neruda, su rival en el plano poético, lo que hizo fue burlarse, chotear a los que lo atacaban. En uno de sus llamados “artefactos”, escribió con tiza en un pizarrón: Si fuera justo Fidel debiera creer en mí, tal como yo creo en él. La historia me absolverá…”

Luego de aquella refriega, Parra, que en los años 60 fue un asiduo visitante a La Habana, nunca volvió a Cuba.

luicino2012@gmail.com


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