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El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Recientemente, navegando por nuestra Internet pude comprobar una percepción que se me iba conformando sobre el aumento de la censura de contenidos de la red Nauta cubana para todos quienes la usan, que son casi todos los cubanos.

Para usted acceder a la Internet en Cuba y obtener una muy mala y lenta navegación en la red de Redes tiene que comprar obligatoriamente una cuenta Nauta de Navegación, o alcanzar el difícil Nauta Hogar. Solo se puede saltar esto si se es usuario de los escasos sistemas satelitales de embajadas u otras instituciones independientes del Estado Cubano que se arroga el derecho de decidir qué puede conocer su pueblo. Esta censura se produce mayoritariamente siguiendo rigurosos criterios políticos y en muy pequeña escala conceptos morales.

Estos criterios políticos son ilegales e ilegítimos cuando impiden a las personas a hallar, conocer e instruirse sobre opiniones, críticas, criterios, conceptos, noticias, obras de arte, cine, teatro y todas las demás manifestaciones donde se exprese algo de alguna manera que afecte las necesidades de sobrevivencia de la voluntad de cierto sector de la sociedad, por supuestamente grande y bien intencionado que este sea o parezca.

Hoy en día el Gobierno cubano, como dueño y gestor del acceso Nauta, no permite se diga absolutamente nada que lesione su accionar, provenga de quien sea. El noventa y nueve por ciento de los cubanos no podemos acceder a Internet desde Cuba si no es a través del Nauta, gestionado por el deficiente Monopolio estatal Etecsa, el cual permite un esquema de accesibilidad muy lento y demorado por diseño, aparte de la censura oficial y encubierta. No existen alternativas, o sí, pero el Gobierno no quiere escuchar sobre ellas.

El ejecutivo no lo ha aceptado públicamente, pero existe una Ciberpolicía Cubana (adjunta a la Seguridad del Estado) probablemente desde antes de que en Los Estados Unidos se hablara de esto desde la caída de las Torres Gemelas y hoy el actual Presidente haya organizado una fuerza de tarea para brindar alternativas a este proceder ilegal y restrictivo. Estos muchachos son generalmente egresados de la UCI y otras universidades, tal vez algún técnico militar destacado en estos campos, quienes, bajo supervisión de algunos poderosos jefes ilustrados incondicionales a los gobernantes, en algún centro troncal por donde ingresa la Internet a la isla, revisan y bloquean todo lo que les parece, que resulta ya demasiado.

Recientemente vi al creador de la nueva revista El Estornudo quien le dejaba una airada nota pública en Facebook bajo una foto para los censores (se incluye la foto). Usted intenta abrir cualquiera de las revistas contestatarias, blogs, periódicos como 14 y Medio, Primavera Digital, y el buscador le pone los dominios pero cuando usted intenta bajarlos, no abren, aunque espere dos horas. No hay carteles ni logos de alerta que identifiquen que esos sitios no están disponibles ni otras alertas, mientras el reloj que descuenta los segundos-dinero continúa latiendo en su contra. Eso es robo.

Quienes se arrogan el derecho de limitar los derechos de otras personas al estar en posiciones de fuerza también están cometiendo un delito y en algún momento tendrán que responder por ello.

Tienen al menos dos opciones. Primero: Acallar por la fuerza a los emisores de opiniones adversas dentro de la isla, pero eso lleva un costo político muy elevado y quedaría el noventa por ciento que lo hace desde fuera de la isla lejos del alcance de la fuerza.

Segundo: Bloquear hacia dentro de la isla todo lo que no sea grato. También tiene un costo político pero menor que el primero aunque esta nunca se descarta. Por lo pronto están haciendo lo segundo.

No está lejano el tiempo cuando ya estos mismos censores, sobre todo sus jefes y quienes lo permiten, no estarán en sus cumbres protegidas y en apariencia invulnerables. Sus nombres y registros están ahí y no habrá forma de apelar a la Obediencia Debida pues aquí todos conocemos a qué atenernos y qué nos viene encima.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro
Foto en Facebook.


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