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“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea… o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal…”. José Martí

Miami, USA, Jesús Hernández Cuéllar, (PD) Después de haber sobrevivido a la masacre de su escuela secundaria en Parkland, Florida, en la que murieron 17 de sus compañeros de estudio, la joven Emma González sobrevive ahora a una cruzada de críticas, insultos y difamaciones en el marco de un debate nacional que no tiene para cuando acabar.

Con 18 años de edad, hija de padre cubano, Emma se declara bisexual, tiene la cabeza rapada y se ha convertido en una de las figuras centrales del movimiento juvenil que pide más restricciones a la venta de armas.

Es el blanco perfecto para las condenas de la derecha radical, por una parte, y la presa visible que tiene a la extrema izquierda con los dientes muy afilados.

Su aparición en un acto público vestida con una chaqueta de color verde olivo, con una calcomanía de la bandera cubana en la parte alta de su brazo derecho, parece haber sido el detonante de la furia de sus detractores. O tal vez su vestimenta haya sido solamente una excusa para quienes emprendieron la furiosa ofensiva verbal contra ella por sus discursos, especialmente el que pronunció durante la “Marcha por Nuestras Vidas” en Washington D.C., el 24 de marzo.

Emma y sus compañeros no estuvieron expuestos a una fiesta de fuegos artificiales, sino a una verdadera matanza perpetrada por el ex estudiante Nikolas Cruz, quien disparó a mansalva contra ellos con un rifle AR-15, versión ligera del M-16 de las fuerzas militares norteamericanas.

Tampoco se están refiriendo a un incidente aislado. Según la revista Education Week, entre el 1 de enero y el 23 de marzo de 2018 se habían producido nueve tiroteos en escuelas primarias y secundarias de Estados Unidos, con saldo de 22 muertos, 18 de ellos estudiantes, y 49 heridos. Todo esto sin contar lo ocurrido en la primaria Sandy Hook, el 14 de diciembre de 2012, en Newton, Connecticut, hecho en el que Adam Lanza mató a 20 niños y seis adultos antes de suicidarse, luego de matar a su propia madre.

Por supuesto, el argumento de Emma y sus compañeros es tan válido como el de una familia que vive en un área rural remota y guarda con celo su pistola semiautomática como medida de precaución, porque la estación de policía más cercana está a 45 minutos de su casa.

No hay que olvidar que en Estados Unidos se cometieron 17.200 homicidios en 2016, según el F.B.I., y pululan por sus campos y ciudades unos 760 mil pandilleros pertenecientes a unas 30 mil bandas criminales, muchas de las cuales actúan como sucursales de peligrosas organizaciones dedicadas al narcotráfico, al secuestro y la extorsión.

El argumento de estos jóvenes es también tan válido como el del bando contrario, el cual explica que en México está prohibida la venta de armas de fuego, pero con la tercera parte de la población que tiene Estados Unidos, el vecino del sur tiene tres veces más homicidios por año que su vecino del norte. Y tan contundente como el argumento de los defensores de la venta de armas, en el sentido de que la mayor masacre de los últimos tiempos, en el Edificio Federal de Oklahoma City, se perpetró con explosivos, no con pistolas ni rifles de asalto. El 19 de abril de 1995, un veterano de la primera guerra del Golfo Pérsico, Timothy McVeigh, hizo estallar cinco mil libras de explosivos que había colocado dentro de un camión de la empresa Ryder dejando un saldo de 168 muertos, entre ellos 19 niños pequeños, y 680 heridos. Más de 300 edificios de la zona sufrieron graves daños.

A pesar de sus marchas y protestas de diversa índole, Emma y muchos de sus compañeros no están pidiendo la derogación de la Segunda Enmienda que garantiza el derecho de los ciudadanos a portar armas. Están pidiendo leyes más estrictas para la venta de esos peligrosos artefactos. Lo han explicado.

Su verdugo, Nikolas Cruz, tiene antecedentes de conducta errática y de desmedida afición por las armas. El F.B.I. reconoció que había cometido el error de ignorar denuncias previas a la masacre, respecto a Cruz, su conducta y sus armas.

Pero la necesidad de enfrentar este debate con sensatez, en el que están en juego vidas humanas, no ha impedido que los detractores de Emma vayan mucho más allá del debate mismo. “Agente de Castro”, “pionerita cubana” y “machorra” son algunos de los epítetos que han caído sobre la joven cubanoamericana, cuyo padre, José González, emigró a Nueva York desde Cuba en 1968. Emma nació y creció en Estados Unidos.

Fue precisamente el insulto la herramienta que profirió Fidel Castro cuando sus acciones no tenían justificación moral alguna. “Gusanos”, “vendepatrias”, “traidores”, “escoria” fueron las palabras del dictador para quienes pensaban diferente, cuando ordenó los salvajes fusilamientos de opositores, cuando confiscó propiedades y medios de comunicación, cuando eliminó las libertades fundamentales, se enemistó con Estados Unidos y se convirtió en satélite de la tiránica e imperial Unión Soviética, en medio de la Guerra Fría.

La andanada de insultos contra Emma toma como base la chaqueta de color verde olivo que vistió en una ocasión la muchacha. Esto se debe a que de ese color son los uniformes de las fuerzas armadas y los aparatos de represión castristas. Es el color del uniforme que siempre vestía Fidel Castro. Pero hay algo cierto: a veces es necesario salir de la aldea. Sobre todo de la aldea mental. Verde olivo es también el color de los uniformes de muchas unidades élite del ejército de Estados Unidos, y es el uniforme de casi todos los equipos de armas y tácticas especiales (SWAT) de numerosos departamentos de policía, del Sheriff, y del FBI.

Por otra parte, en el brazo derecho de Emma aparece una bandera cubana, que según dijo su padre a la congresista Ileana Ros-Lehtinen, es un símbolo del orgullo nacional que siente Emma por las raíces de su familia, nada que ver con Castro. Es la misma bandera que usan los cubanos exiliados en sus eventos patrióticos. La misma que usaron José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez durante la guerra de independencia cubana. Lo que no se ha dicho, es que en su brazo izquierdo, sobre esa misma chaqueta verde olivo, Emma llevaba también una calcomanía del proyecto Apollo de la NASA, por su interés en las actividades de exploración espacial de ese organismo federal norteamericano.

El colmo fue la falsificación de una foto de Emma, en la que aparece rompiendo un blanco de tiro. Sus detractores transformaron esa imagen e hicieron aparecer el cartel como si fuera la Constitución de Estados Unidos. Esto último no fue una simple condena. Fue una canallada.

Es muy posible que a ciertos sectores les haya parecido mal que en su discurso en Washington D.C., la adolescente haya hecho críticas al presidente Donald Trump en cuanto al tema de las armas. Si tomamos en cuenta el sondeo de la prestigiosa encuestadora Gallup hecho del 19 al 25 de marzo (2018), en el cual se refleja que Trump cuenta con 39% de aprobación entre los estadounidenses y 55% de desaprobación, podríamos llegar a la conclusión de que si Emma no simpatiza con Trump, sencillamente está del lado de la mayoría en este momento. En esa mayoría crítica de Trump están dos ex presidentes republicanos de la familia Bush, y otro miembro de la misma, Jeb Bush, ex gobernador de Florida. Está también el senador John McCain, y de una forma más diplomática están la ex secretaria de Estado, Condoleeza Rice, y el ex secretario Estado y ex jefe del Estado Mayor Conjunto, general Colin Powell, así como el ex gobernador de California y actor de cine, Arnold Schwarzenegger, entre otros republicanos.

Si, por otra parte, Emma está a favor de mayores restricciones a la venta de armas, también. Otro sondeo de Gallup revela que 67% de los norteamericanos desea leyes más estrictas para las ventas de armas de fuego, el mayor porcentaje sobre el tema registrado por la encuestadora desde 1993. Esas personas no piden la derogación de la Segunda Enmienda, sino leyes más estrictas para las ventas.

¿Quiere esto decir que 55% de los estadounidenses es comunista, incluidos los Bush, McCain, Rice, Powell, Schwarzenegger y otros? ¿Que 67% de los estadounidenses es reflejo de un descomunal ejército de agentes antinorteamericanos dentro de Estados Unidos, formado por los propios norteamericanos?

Ya lo sabemos. Las fuerzas políticas de Estados Unidos, como las de otros países industrializados, se han polarizado en los últimos años de una manera inaceptable. La derecha está más a la derecha, y la izquierda está más la izquierda. No fue así que Estados Unidos se convirtió en la primera potencia del mundo. Y no será así que conservará esa posición. Por algo el mundialmente conocido símbolo de la justicia tiene la balanza en el centro, no en los extremos.

Ambas partes tienen la obligación de salir de la aldea. ¿En manos de quién caerá Emma González? Solamente ella puede tomar esa decisión. Por ahora, después de la guerra de insultos, ofensas y descalificativos que ha recibido, la izquierda radical lleva una cómoda ventaja en cuanto a atraparla, gracias a sus propios enemigos.
JPCryb@aol.com: Jesús Hernández Cuéllar
Tomado de: JUNTA PATRIOTICA CUBANA


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