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Plaza, La Habana (PD) Recorrer librerías para encontrar alguna obra que me llame la atención, constituye una acción inherente con mi antigua labor de librero y lector empedernido. Dentro de estos establecimientos prefiero los lugares que comercializan libros de uso, pues aquí aparecen títulos antiguos y agotados que son verdaderas exclusividades.

Hace pocos días encontré en uno de estos sitios un folleto, que resulta dentro de la clasificación técnica como una curiosidad. Se trata nada menos que de un cancionero de inicios de la década de los 60.

El contenido de estos cancioneros era considerado por los representantes de la cultura oficial como “diversionismo ideológico”, por ello fueron suprimidos y hoy rara vez se edita alguno.

La función principal que tenían estos folletos era dar a conocer las letras de las canciones, los nombres de los cantantes, compositores y las firmas discográficas en las cuales se hallaba la grabación. Además, contenían alguna promoción de productos comerciales.

Los cubanos que son muy alegres, compraban estos cancioneros con la finalidad de aprenderse las melodías, cantarlas bien o mal en su casa, junto con el radio, en fiestas o lugares públicos sin mayores intenciones que no fueran la distracción.

El pequeño ejemplar que adquirí a un precio bastante asequible, fue uno de los más populares dentro de los que se vendían. Me refiero a la revista cancionero Club con fecha febrero-marzo 1961, año XIX, Nos 2-3.

Esta publicación mensual pertenecía a la Editorial Clase, S.A. Radicaba en Mercaderes 162, La Habana, que tenía como distribuidor general a la Agencia de Publicaciones Madiedo, sita entonces en Consulado 108 y cuyo Director Administrador era V. Bonifacio Roiz.

La portada de este número trae una fotografía de Luis Bravo, primer rockero cubano que dejó grabaciones en acetato. En dicha presentación aparece una nota que dice: “Artista Exclusivo Discos Velvet”.

En el margen superior de la portada se explica que contiene “Las letras de las canciones más populares que usted escucha por Radio Mambí”.

Radio Mambí era el principal patrocinador del cancionero. Dicha emisora contaba con el locutor Agustín Roque Fuentes, el cual arrastraba mucho la R inicial de su apellido.

En un puntaje destacado se anuncia en la portada: “en este número los últimos éxitos musicales, canciones del ayer y mejicanas”.

La primera página contiene las tres composiciones musicales más populares del momento: “Mi corazonada”, cantada por Orlando Contreras, y otras composiciones como respuestas, tituladas “Fue tu corazonada” y “Contestación a mi corazonada”, interpretadas por las cantantes María Aurora e Iluminada, respectivamente.

Aquí se encuentra una breve explicación muy interesante donde brinda algunos elementos históricos sobre estos números musicales y el porqué de las diferentes versiones, lo cual representa una verdadera atracción.

La selección de canciones con diferentes géneros e intérpretes es variada. Aparecen en mayor medida páginas completas dedicadas a los cantantes más representativos. Se incluyen a Blanca Rosa Gil, Ñico Membiela, Orlando Contreras, Mercy Cantillo, Héctor Cabrera, el Trío Matamoros y por supuesto a Luis Bravo que es la figura que aparece en el frontis de la publicación.

Una rareza es encontrar una fotografía de la cantante Iluminada, la cual yo solamente conocía de nombre. Aquí se inserta su canción más relevante: Hoja Seca y Tristeza con acompañamiento de la orquesta de Joaquín Mendivel.
Esta mujer, que después se integró al Trío de Arty Valdés, desapareció de los medios radiales sin ninguna explicación. Es muy posible que fuera una de las tantas estrellas del firmamento musical que apuntara su brújula hacia el norte.

Una inquietud me asalta y no encuentro explicación. Por qué una cosa tan anodina, sin contenido político, sufrió una censura tan brutal. Solamente se me ocurre pensar que en las obtusas mentalidades de nuestros funcionarios de la cultura, vieran en algo tan simple una muestra de capitalismo. Valga entonces decir la frase de Garrido y Piñeiro: ¡“Le zumba el mango”!
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González Suárez


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