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Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Julio Antonio Mella Mac Portland (La Habana, 25 de marzo de 1903 – Ciudad de México, 10 de enero de 1929) fue un activista de ideas comunistas, líder estudiantil y luchador esforzado contra la dictadura de su momento, que murió asesinado en Ciudad de México por los mismos que en su momento, consideró y llamó ‘camaradas’.

En el Instituto de Segunda Enseñanza de la provincia de Pinar del Río se gradúa de bachiller. Más adelante, matricula Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En este Centro de Altos Estudios, Julio Antonio Mella se destacó como líder estudiantil y deportista. Ingresó en septiembre de 1921 y ya en noviembre participó en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como Rector Honoris Causa de la Universidad al general estadounidense Enoch Herbert Crowder. Paradójicamente, ni Crowder ni ningún otro estadounidense tuvieron parte en su asesinato, organizado de acuerdo con muchas evidencias recopiladas por reptiles de la izquierda que en su momento le llamaron camarada.

A propuesta de Mella, el directorio de la FEU decide en marzo de 1923 celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Entre los más destacados acuerdos de este congreso estuvo la creación de la Universidad Popular José Martí, evento inspirado en la Universidad Popular “González Prada” creada por Víctor Raúl Haya de la Torre en el Perú. Se pretendía extender los conocimientos universitarios a los trabajadores y al pueblo. También se proclamó la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante, redactada por Mella, donde se afirmó el deber de los estudiantes de divulgar conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros.

Debido a su activismo político, en 1926 es expulsado de la Universidad. Posteriormente se exilia en México, donde constituye la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC). En 1927 asiste al Congreso contra la Opresión Colonial en Bruselas, Bélgica, y posteriormente visita la Unión Soviética como delegado al IV Congreso Internacional Sindical Roja.

La ruptura entre Trotsky y Stalin se da en 1924. El Partido Comunista Mexicano (PCM) es considerado por Komintern, el eje de la ideología comunista en América. La línea que dicta la Ciudad de México está destinada a influir en el continente. Stalin tiene en México un comité central lleno de líderes fieles, pero, junto a ellos, emergen figuras peligrosamente atraídas por el trotskismo. Estas figuras atrajeron la presencia y la acción de los servicios especiales estalinistas. Para controlar a estas figuras atraídas por el trotskismo o para suprimirlas en el estilo impecable de los reptiles servidores de Stalin (reptil mayor de aquellos tiempos), fue enviado a México el agente estalinista Vidali, alias Carlos Contreras, entre otros alias.

Trotsky dijo sobre Vidali que era uno de los más crueles agentes de la GPU en España. Vidali era el típico hitman al servicio del Politburó soviético. Palmiro Togliatti —secretario del Partido Comunista Italiano durante casi cuatro décadas— expresó esta opinión: “Vidali es muy bueno para disparar, pero no demasiado para pensar”. Los reptiles obedecen o mandan. Los que obedecen, mientras menos piensen, mejor, de esta forma reprimen, matan, abusan de mujeres y hasta lo hacen, con el aliento del deber cumplido.

Aunque Mella no fue nunca un abierto partidario de Trotsky, su deseo de derribar a Machado en Cuba es bloqueado por Moscú. Cada foco en América Latina representa un peligro para la consolidación del poder de la Unión Soviética. Apoyar los planes de Mella en la isla significa desafiar los intereses económicos estadunidenses. Moscú no quiere que Washington considere a la Unión Soviética una amenaza a su “patio trasero”. Los partidos comunistas de esta fase histórica trabajan para impedir sublevaciones armadas en sus respectivas áreas de influencia.

Asesinato con testigos
Julio Antonio Mella fue asesinado la noche del 10 de enero de 1929 en la esquina de Abraham González con Morelos, de dos tiros de revólver calibre 38 (era el tipo de arma que Vidali portaba). La primera bala atravesó el codo izquierdo y el intestino, la segunda perforó un pulmón.

El juez Alfredo Pino Cámara interrogó a Tina Modotti y la sorprende en varias contradicciones. Modotti declaró que quien disparó desde un automóvil en la oscuridad lo hizo mientras ella caminaba tomada del brazo izquierdo de Mella, algo imposible porque la primera bala lo hirió en ese brazo. No pudo ser un acto sorpresivo porque Mella corría, trataba de escapar y andaba desarmado.

Hubo tres testigos: El panadero Luis Herberiche, quien se encontraba en la puerta de su panadería y los jóvenes Anacleto Rodríguez y José Flores, que estaban a la puerta de su casa en Abraham González. Los tres afirman que vieron a tres personas, dos hombres y una mujer, avanzando desde Bucareli y discutiendo animadamente, y que uno de los dos hombres sacó una pistola y disparó mientras el otro corría hacia delante. En el careo con Tina, Herberiche declara: “No tengo ningún motivo para engañar a la justicia. Soy un comerciante al que no le gusta verse implicado en estos hechos. Siento mucho desmentir a la señora, pero lo que dije es la verdad y lo sostengo”.

Tina es tenida como sospechosa, en el supuesto que conocía al asesino o era su cómplice. Esto hizo que el caso derivara hacia un motivo pasional, el clásico triángulo, lo cual de alguna manera funcionó como cortina de humo. La versión según la cual Mella es ultimado por los sicarios de Machado no tiene otra base que la suministrada por los mismos involucrados. Incluso las últimas palabras de Mella se dice fueron recogidas por Modotti.

La policía, no obstante, decide descartar las declaraciones de tres testigos en favor de la de la Modotti debido a que, “…era imposible que unos vecinos hayan podido ver lo que dicen haber visto el jueves un poco después de las nueve, ya que la luna era muy pequeña y baja…”.

Pocos meses antes de su muerte en 1941, Tina Modotti dijo lo siguiente de Vittorio Vidali a Jesús Hernández, que había sido ministro del gobierno republicano: “…No es más que un asesino, y me arrastró a un crimen monstruoso. Lo odio con toda mi alma. Pero estoy obligada a seguirlo hasta el final. Hasta la muerte…”.

Sobre Tina Modotti, la también difunta Celia Hart dijo: “…no le perdono que teniendo la fina sensibilidad de una artista y habiendo sido amada por el hombre más bello, inteligente y revolucionario de su tiempo, se hubiese ligado al oscuro Vidali. Pero Mella y no Vidali es el que está fresco y más vivo que nunca. Vidali permanecerá helado y siempre con mal olor…”.

La muerte de Tina Modotti se produjo en un taxi la noche del 5 de enero de 1942, por “congestión visceral generalizada”, como reza el acta de defunción, y no por un “ataque del corazón” como siempre dijo Vidali. La “congestión” sirvió a los intereses estalinistas. Para que quede claro: Tina Modotti fue envenenada en el estilo hoy conocido. Fue una típica eliminación estalinista, estilo KGB, normal entre reptiles.

A Julio Antonio Mella, Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia y José Abrantes no los mató el imperialismo, solo se trató de otro ajuste entre reptiles.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González


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