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El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) El Generalísimo Máximo Gómez decía que los cubanos o se quedaban cortos o se pasaban.

Desde hace algunos días, se comenta de manera frecuente que dentro de las modificaciones que se realizarán a la Constitución cubana, habrá incorporarse el reconocimiento al matrimonio gay.

En vez de aprobar esto como un derecho en la Constitución, ¿acaso no sería más beneficioso y su reconocimiento respondería al derecho natural de las personas, reconocer los derechos políticos, económicos y sociales para todos los cubanos, sin exclusión de tipo alguno?

De dar un paso tan necesario para bien de la nación, las leyes complementarias a la Constitución, se encargarían de instrumentar las posibilidades para el cumplimiento de lo adoptado y al reconocer estos derechos, podría quedar reconocido el anhelo del Cenesex.

De ser ciertos estos comentarios, cuánta razón tenía el Generalísimo Máximo Gómez, cuánto ello se ajusta al caso que tratamos.

En otros países de nuestra región, donde en sus constituciones se respetan los derechos políticos, económicos y sociales de sus ciudadanos, existe el pluripartidismo y la sociedad civil no está sujeta a partido de ningún tipo, ni subordinado al gobierno de turno. En esos países, existen organizaciones sindicales que realizan manifestaciones, huelgas y reclamos en aras del bienestar de los trabajadores. Cada cuatro o cinco años son celebradas elecciones libres y los gobernantes son relevados, pues existe la alternancia en el poder.

En esos países tampoco existieron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Sin embargo en Cuba, en los años 60, fueron creadas estas unidades e internados en ellas muchos homosexuales, los cuales sufrieron vejación y maltratos. Ahora sin reconocer derechos que beneficiarían a todos los cubanos; se pretende, de manera particular, legalizar el matrimonio gay.

No es secreto para nadie que en los países de nuestra región, históricamente sus habitantes han tenido un comportamiento machista.

Desde la fundación de las repúblicas latinoamericanas, siempre el ejercicio político ha sido una constante de sus pueblos.

¿Cómo es posible que los derechos políticos, económicos y sociales sean negados en la Constitución cubana, y sin embargo, en un país tan machista como Cuba, se quiera establecer el matrimonio gay?

Se precisa una reforma total de la Constitución cubana, donde desaparezca la exclusión del partido único, y todos sin excepción, tengan cabida, sin importar las ideas políticas y la preferencia sexual. De lo contrario, sería imposible aspirar a que el régimen respete los derechos humanos.
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotraviesonauta.cu; móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba.


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