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Centro Habana, La Habana, Ángel Marcelo Rodríguez, (PD) Es difícil de estimar el impacto del Trabajo por Cuenta Propia en el PIB de la economía cubana actual, pero, sin dudas, las formas no estatales hoy constituyen un asunto de carácter estratégico para el desarrollo socioeconómico del país y deben acompañar y facilitar también el camino del desarrollo.

Para ello, el sector necesita acceder a mercados mayoristas (tan postergados a pesar de su evidente necesidad), hasta potenciar su impacto en la economía y en la sociedad, expandiendo sus ámbitos de negocios hacia sectores de mayor complejidad tecnológica que complementen la capacidad del sector estatal en la generación de empleo calificado y estimulen la permanencia de nuestros profesionales en el país, en lugar de la actual emigración.
El empleo en el llamado sector no estatal revela que el mismo cuenta como una solución de empleo e ingresos para una parte de la población, pero no poseen los recursos de inversión suficientes para convertirse en el sector que arrastre el crecimiento del país, según declaraciones a Cubadebate de la vicepresidenta en funciones del Consejo de la Administración Provincial de La Habana, Isabel Hamze .

Claramente, los impactos aún son modestos, pero las perspectivas del crecimiento del sector turístico pueden darles un empujón importante a algunas actividades.

La nueva política de potenciación del trabajo por cuenta propia ha transformado el marco jurídico y político de algunas instituciones y organizaciones respecto a este grupo de trabajadores. El dictamen de un nuevo marco regulatorio donde están implicados, entre otros, los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Economía y Planificación, Finanzas y Precios, Transporte, y Agricultura, y también el Instituto de la Vivienda, con sus dependencias provinciales y municipales, así como los Órganos del Poder Popular, la Dirección de Supervisión Integral y la ONAT, entre otros, definen un nuevo modus operandi, encaminado a crear opciones para el acceso a las licencias, las materias primas, los instrumentos de trabajo, los créditos, las leyes, la capacitación y las organizaciones donde pueden canalizar demandas, para el ejercicio de su trabajo, proceso que no está exento de dificultades.

Otro aspecto político importante en el que esta estimulación del TPCP no ha tenido un impacto aún es en el hecho de que se siga percibiendo a los TPCP como objetos de las leyes, pero no como sujetos, en tanto no participan en el diseño de las leyes ni desde la consulta o la toma de decisiones, y sí solo desde el acto de información. Tampoco es que esto sea un rasgo distintivo del TPCP, sino de la ciudadanía en su conjunto.

Los obstáculos para la potenciación del TPCP son un recurso que limita el desarrollo económico, pero también político, del sector cuentapropista. Según las maneras en que estos se desarrollen, alcancen poder económico y se organicen, pueden demandar poder político en función de sus intereses.

Existe, por demás, una curiosa mezcla que combina políticas retardadas y otras demasiado aceleradas, casi que improvisadas, aupadas por la premura por aliviar el problema del empleo.

De todas las organizaciones sociales, en la que más cambio estructural ha habido es en el sindicato. Entre las modificaciones realizadas está la afiliación de los TPCP, según su tipo de especialidad, a un sindicato ramal con el que sea compatible y la creación de sindicatos en las áreas de concentración donde se eligen representantes que participan de las reuniones de la CTC municipal.

Existen beneficios que ofrece la integración al sistema político, que sí responden a los intereses de los cuentapropistas y emergen como los principales ganchos para su inclusión dentro del proyecto. Entre estos beneficios, los TPCP señalan el acceso gratuito a la salud y la educación, y la posibilidad de conseguir el círculo infantil; este último, una vez integrada al sindicato.

Se va configurando de manera incipiente la existencia de redes de profesionales informales en el TPCP, que podrían ser un germen de organizaciones futuras. Grupos organizados ad hoc para la compra de suministros, el intercambio de buenas prácticas, etc., hablan ya del proceso de maduración del sector. Sin embargo, el Estado es cauteloso con su aprobación, porque la autonomía y legalización de las mismas pudiera ser, en caso extremo, la antesala de lo ocurrido en Polonia con el Sindicato Independiente Solidaridad. Y aunque no se diera así, la cultura de gobierno cubano hasta ahora está adaptada al gobierno y la administración directa de sus unidades empresariales y sus gobiernos subnacionales, en contraposición al predominio mundial de los gobiernos horizontales y de concertación, o sea, lo que se denomina gobernanza (Pike, Rodríguez, & Tomamey, 2011).

La política de potenciación del TPCP influye en la transformación en la cultura e ideología de los actores sociales implicados en la misma: cuentapropistas, funcionarios, policías, inspectores, población, familiares de cuentapropistas, etc., no siempre de forma positiva o en coherencia con el tipo de conciencia social y cosmovisión que precisa un proyecto de desarrollo con perspectiva socialista.

1. Relaciones socioeconómicas
El pago de tributos aparece como un nuevo elemento al que se deben adaptar los TPCP y que define cambios en la planificación económica, así como otro tipo de relación con el Estado. Va cambiando paulatinamente la percepción de responsabilidad social. En vez de ser la percepción de que “el Estado ha dado”, es otra percepción, aquella que reconoce que es Estado es elegido por todos para que lleve a cabo una política de equidad, pero el Estado es el depositario de una fuente de financiamiento donde muchos tributan y muchos se benefician. Y unos tributan más que otros y, por tanto, sienten el derecho de que se les explique mejor el uso de sus contribuciones.

En la cultura laboral también existen transformaciones positivas para la mayoría respecto al sentido de pertenencia con los medios de producción y los resultados del trabajo, la capacidad de esfuerzo y sacrificio en el trabajo, las relaciones con los consumidores, la gestión de recursos humanos, la gestión del tiempo de trabajo, el diseño del lugar de trabajo, las condiciones y clima laboral.

La política de potenciación del cuentapropismo también estimula una nueva cultura ciudadana, nuevas formas de relacionarse con la ley, las organizaciones y el Estado. Aunque se siguen manteniendo actitudes de conformismo y resignación, se adquieren por algunos cuentapropistas, principalmente los de más años de experiencia, hábitos más sólidos de reclamación de derechos, de leer la ley para conocerla, evaluarla, discutirla con los funcionarios, inspectores y otros TPCP, de forma directa o indirecta (usando los medios de comunicación masiva). Pero también se mantiene la doble relación con el mercado legal y el mercado negro, que los coloca en una posición ambivalente: exigentes de que se cumpla la ley hacia ellos, pero violadores de la ley en otros aspectos de su labor.

Respecto a la contribución de esta política a un proyecto socialista, decir que contribuye en algunos aspectos y en otros desfavorece al proyecto socialista, ya que por un lado socializa la propiedad, garantiza mayor libertad económica, pluraliza la sociedad, pero ello no ha significado una completa socialización del poder, una verdadera democratización de las relaciones, una desmonetización, o una insubordinación de los ámbitos de la vida natural y social, y los valores a la ley del capital. Si bien, dada la cantidad de medios de producción (los fundamentales) que permanecen en manos del Estado, el TPCP no tiene un peso tan significativo en la evolución o involución de las condiciones para el socialismo, pero desfavorece el desarrollo de una cultura que contribuya al proyecto socialista, porque no ha sido concebido desde los productores con esos objetivos, ni adecuadamente orientado a eso.

Una orientación tal pudiera lograrse mediante la regulación y divulgación jurídica, comunicación de bien público, capacitación, control, e incentivación de la responsabilidad social de las empresas, y los actuales lineamientos 88 al 97 referidos a la política inversionista del país en la actualización de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para el período 2016 – 2021.

El TPCP no es solo una cuestión de propiedad privada en un entorno socialista, sino también de opciones para el desarrollo del talento y la vocación de emprendedores que, bajo el esquema previo a 2011, no llegaban a sus potenciales y aún hoy tienen capacidades subyacentes.

Escenarios probables para el trabajo por cuenta propia hasta 2020
No es un simple juego semántico el TPCP, ya las propias dinámicas organizacionales del segmento permiten identificar con claridad la existencia de empresarios. Todo parece indicar, tras las resoluciones del último Congreso del PCC, que hay un reconocimiento implícito en el ejecutivo cubano de que hay que formalizar este agente económico y en los semestres venideros se tomarán decisiones concretas al respecto.

Existe la convicción de que la mayor parte de la industria cubana, al menos de las ramas ligeras y otras, pudieran pasar a ser PYMES, lo que permitiría redimensionar nuestra maltrecha industria nacional. Además, es innegable el rol que tienen las MIPYMES en la creación de empleo.

Si no, ¿por qué no se ha decidido incorporar a la declaración de impuestos los costos de todos los insumos para la actividad, en especial para los servicios de restauración y el transporte? Una vieja tesis de las prácticas de auditoría reza que, si el control es más costoso que lo que se puede ahorrar con el control, entonces el control debe ser prudente, no meticuloso.

Definitivamente, sin grandes planes de desarrollo de empleo (que podrían llegar de un mayor impulso a la Inversión Extranjera Directa), sería imposible dentro de lo razonable que el ejecutivo cubano pueda prescindir del TPCP y las microempresas de facto.

El incremento del turismo en el país con mayor tasa de crecimiento de la industria sin chimeneas en el mundo es otro factor que coadyuva al crecimiento del TPCP. En el año 2016 se incrementaron, según fuentes oficiales, en alrededor de 1 millón los visitantes foráneos que, en una modalidad de turismo u otra, visitaron el archipiélago, partiendo de algo más de 3 millones en 2015. La tasa de crecimiento de la industria hotelera no ha podido absorberlos a todos, el sector no estatal ha estado brindando alojamiento y restauración de manera mucho más acelerada y eficaz, y la industria turística estatal no ha tenido que invertir en esta ampliación. Tal como se mencionó previamente, se han llegado a establecer incluso APP entre el sector estatal (que coordina las operaciones y los paquetes de viaje dentro de la isla) con los servicios de restauración y alojamiento privados en determinados circuitos turísticos en la isla.

Otro factor que incidirá en el crecimiento o no del cuentapropismo –con toda seguridad ha sido el que más lo ha hecho hasta la actualidad– es la relación de trasvase entre empleo en el sector estatal y empleo en el TPCP. Al inicio de la Actualización, la meta oficial era llegar en 2015 a 1,8 millones de trabajadores por cuenta propia, lo que fue imposible de alcanzar por el excesivo burocratismo y los requisitos para expedir las licencias, pero también, por la cautela que tuvo que asumir el gobierno toda vez el sector público es el mayor empleador del país y temía que el proceso se volviera incontrolable y de efectos políticos perniciosos.

Así, un escenario del proceso en curso sería que se comenzara a otorgar mayor autonomía a la empresa estatal –a juicio de quien suscribe, el nudo gordiano de la reforma– y la migración hacia el sector no estatal se detuviera.

Otro escenario sería que siguiera atascado este asunto, por lo que el TPCP seguiría creciendo, muy probablemente en actividades más asociadas con los negocios dinámicos, o sea, aquellos relacionados con los circuitos del turismo. El crecimiento de los otros sectores necesitaría un incremento de la demanda efectiva, que depende a su vez de los salarios en el sector estatal. Nótese la relación circular ente ambos.

Observemos entonces, el 7º Congreso del PCC en abril de 2016, aprobó la “Actualización de los Lineamientos para el periodo 2016-2021”, entre los que se proponía transformaciones del marco legal para que las cooperativas y MIPYMES privadas (al igual que los demás actores económicos), como muestra la tabla siguiente:
Tabla: 1. Lineamientos relacionados con el sector no estatal entre el 6º Congreso del PCC y sus equivalentes en el 7º Congreso del PCC.

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Fuente: Elaboración propia
Dado el nivel de cumplimiento de aquellos aprobados en el 6º congreso, está por ver en qué medida lo serán los del 7º y, por tanto, las perspectivas son difíciles de determinar con exactitud; pero parece probable que no decrezca el sector hasta el 2020, sino crezca en menor o mayor medida.

Conclusiones
Es necesario involucrar a los cuentapropistas en las organizaciones sociales, para así incorporar a las PYMES en la concepción de políticas públicas como formas novedosas para el desarrollo, pues una de las necesidades inminentes del TPCP es el reconocimiento de personalidad jurídica. En principio podría ser la aparición de un mercado mayorista en correspondencia con la heterogeneidad de los emprendimientos, con mayores y menores niveles de ingresos.

De manera resumida, hoy mientras se interrumpe la entrega de nuevas licencias para el ejercicio por cuenta propia, se inducen las formas cooperativistas, bajo el criterio de analogía en la construcción del socialismo, en tanto y en cuanto se ha visto la pertinencia del TPCP para el proyecto socio – político cubano, aunque no ha sido asumido por los decisores. Un ejemplo relevante es el de Fernando Funes y su proyecto agroecológico que abastece restaurantes de la capital, o el de Papito en el Proyecto Arte Corte en La Habana.

En tal sentido, la relación de TPCP y su público meta, intenta trascender el espacio de intercambio comercial y se involucra en las comunidades. Se ha venido experimentando el acompañamiento in situ a los ciudadanos mediante los negocios, para impulsar la transformación de la conciencia social.

Bibliografía
Anuario Estadístico de Cuba 2017, ONEI. República de Cuba.
Partido Comunista de Cuba (2016). Actualización de los Lineamientos para el periodo 2016-2021. La Habana: Editorial Granma.
Pike, A., Rodríguez, A., & Tomamey, J. (2011). Desarrollo Local y Regional.
Valencia: Publicaciones de la Universitat de València.
Resolución 768/2012 del Ministerio de Agricultura de la República de Cuba.
Resolución 22/2017 Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.
Resolución 41/2013 Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.
Resolución 42/2013 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.

Nota; Figueredo Reinaldo, O. (2016): Gobierno de La Habana: Queremos paladares exitosas pero dentro de la legalidad” Disponible en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/10/19/gobierno-de-la-habana-queremos-paladares-exitosas-pero-dentro-de-la-legalidad/ [Consulta: 1 de diciembre de 2016]

ENLACES:

Anuario Estadístico de Cuba 2017, ONEI. República de Cuba.

http://www.one.cu/

http://www.one.cu/aec2016/07%20Empleo%20y%20Salarios.pdf

Actualización de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021 aprobados en el VII Congreso del Partido en abril de 2016 y por la Asamblea Nacional del Poder Popular en julio de 2016.

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/wp-content/uploads/2018/06/01actualizacion-Lineamientos-4.pdf

Resolución 768/2012 del Ministerio de Agricultura de la República de Cuba.

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/wp-content/uploads/2018/06/go-o-045-2012-768.pdf

Resolución 22/2017 Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/wp-content/uploads/2018/05/GOC-2017-EX31-resol22.pdf

Resolución 41/2013 Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/wp-content/uploads/2018/06/1bde1-GO_O_027_2013-353-41-42.pdf

Resolución 42/2013 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la República de Cuba.

https://primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/wp-content/uploads/2018/06/1bde1-GO_O_027_2013-353-41-42.pdf

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