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HOLGUÍN, Cuba.- A través de los cristales de la fachada del centro comercial El Encanto, Graciela y Yadira miran confundidas al interior del establecimiento. Las mujeres no dan crédito a los carteles pegados en las puertas de entrada y salida: ‘la unidad se encuentra cerrada por problemas de climatización’.

Del asombro pasan a la risa. “Vaya, ahora sí apretaron. Cerraron la tienda porque el aire acondicionado está roto, eso es muy cómico”, comentan en tono de burla.

El establecimiento, ubicado en el centro de la ciudad capital y uno de las más grandes de esta nororiental provincia, situada a 700 kilómetros de La Habana, cerró por esta causa desde el pasado 25 de julio.

A pesar de los inconvenientes creados a sus clientes, el suceso ha sido blanco del choteo popular. Muchos se preguntan cómo reaccionaría Pánfilo (el personaje humorístico de la televisión que satiriza los problemas sociales en Cuba) si visitara Holguín.

Tienda El Encanto en Holguín, cerrada por falta de aire acondicionado. Fotos del autor

“Pánfilo hubiera ridiculizado a todos los responsables de este hecho absurdo e injustificable. De aquí sale un buen tema para un programa cómico”, dice una persona que se acerca.

Jocosamente otros opinan que el aire si funciona, pero lo apagaron con el pretexto de ahorrar. Es sabido que los directivos de las grandes tiendas, a pesar de estar diseñadas con una buena climatización para el calor sofocante, en algún momento del día apagan el aire acondicionado para cumplir el plan de ahorro que traza el gobierno por la crisis energética que afecta al país.

La risa es el único recurso del cubano ante las dificultades. Sin embargo, el cierre del establecimiento ha generado un gran malestar entre los usuarios habituales. “Ahora tengo que ir a otra tienda y caminar más para comprar el aceite para cocinar y el aseo personal”, se lamenta una señora que dice llevar las labores hogareñas mientras sus hijos trabajan.

Otra dificultad que ha provocado el cierre ha sido el incremento de las colas y el tiempo de espera en ser atendidos en otras tiendas. “La mayoría de los compradores de El Encanto ahora vienen aquí y por eso a diario tenemos gran aglomeración de personas y se ha incrementado las colas y eso ha creado disgustos entre los clientes”, afirma Gertrudis una dependienta de la tienda Luz de Yara.

Graciela opina que esta es una ineficiencia más del Estado que impide el desarrollo del país y que al final es asumida por el pueblo. “Si la tienda hubiera sido privada esto no hubiera ocurrido porque el dueño tomaría medidas para no cerrarla y evitar caer en la bancarrota”. Su amiga Yadira afirma que “barbaridades” como estas solo confirman el fracaso del sistema político socialista cubano, donde los grandes comercios están en manos de un Estado incapaz. “La mayoría de los problemas que padecemos en Cuba no son por el embargo de los Estados Unidos, como el Partido Comunista nos quieren hacer ver. La culpa la tienen los dirigentes cubanos que son unos corruptos y siguen cometiendo los errores de hace 60 años y por eso el pueblo sufre escasez”, dice Yadira.

Mientras, un técnico de la tienda que prefirió identificarse como Rodrigo asegura que la consola del aire acondicionado “tenía más de 15 años de uso y no le dieron el mantenimiento requerido en su momento, ni la cambiaron después de tanto tiempo de explotación como recomienda el fabricante”.

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Las alertas de los especialistas de refrigeración sobre las consecuencias fatales del abandono del aire acondicionado fueron ignoradas por los directivos de la corporación Cimex y los de la cadena de Tiendas Panamericanas, entidades estatales a las que pertenece el establecimiento.

“En varias ocasiones mis compañeros y yo planteamos a todos los niveles de dirección los problemas de la consola. No se invirtió en las reparaciones ni en la restauración del equipamiento porque, según nos dijeron, el gasto afectaría los ingresos planificados. Sin embargo, ahora la situación es peor”, asegura Rodrigo.

Para evitar cerrar, durante junio y julio la tienda prestó servicio sin aire acondicionado. De forma rotativa se permitía la entrada a un reducido número de clientes, mientras los demás esperaban afuera en una interminable cola, pero “como ofertamos gran variedad de productos, afuera de la tienda se aglomeraban muchas personas que protestaban por la lentitud para entrar, por eso se decidió el cierre hasta que se compre la nueva consola de aire acondicionado”.

Importar el equipo cuesta un poco más de 10 mil dólares, un gasto que no está planificado para este año. Sin precisar la fecha, se estima que el sistema de climatización se instalará en el 2019, y la tienda estará más de siete meses cerrada, lo que ocasionará cuantiosos daños económicos no solo por la paralización de la venta, sino también por el previsible deterioro de los productos y los electrodomésticos a comercializar.

Quizás la peor parte del asunto la llevan los trabajadores de la tienda quienes han sido reubicados en otras labores de menor remuneración. A algunos los ingresos se les redujeron al 70 % del salario básico mensual, a 642 pesos, otros cobran menos que esa cifra. Tampoco les pagan los 250 pesos del estímulo por el cumplimiento del plan de venta.

“Sobre nosotros caen las consecuencias negativas de los errores de los dirigentes de la corporación y de la cadena de tiendas, pues a pesar de sus malas decisiones, todos mantienen sus privilegios y no les falta aire acondicionado en sus oficinas”, comenta a CubaNet un empleado en condición de anonimato.

“A pesar de todas las dificultades que nos perjudican, nadie nos ha defendido ante la administración. El sindicato responde a los intereses del Gobierno y durante años solo se ha limitado a movilizarnos para los desfiles del primero de mayo, y para cobrarnos la cotización. En este sentido también nos sentimos estafados porque pagamos para que nos defienda y en cambio el sindicato se pone de lado de quienes nos maltratan y utilizan ese dinero para su beneficio. Y si no pagamos la cuota sindical eso podría traernos problemas que llegarían hasta el despido del trabajo. Según la Constitución, es ilegal crear un sindicato independiente y prohíbe el derecho a manifestarnos. No tenemos a dónde acudir”, lamenta el empleado.

El Encanto fue la primera tienda en Holguín que vendió las mercancías en dólares en el año 1994, cuando comenzaba la profunda crisis económica mal llamada ‘Período Especial’. Desde entonces este establecimiento es el que más ingresos aporta de todas las tiendas de la Cadena Panamericana en la provincia. Sin embargo, es la única que tiene sus puertas cerradas.

También han quedado afectados los servicios de Western Union, que tiene una oficina en el interior de la tienda, y el de la compra virtual a través de tarjetas Visa o Master Card, que permite la adquisición en el establecimiento de diversos productos desde el exterior del país.


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